"Hitler y los nazis son una cagadita de pájaro en 1.000 años de exitosa historia alemana". Nadie mejor que Alexander Gauland, uno de los fundadores de Alternativa para Alemania (AfD), ha definido cómo ven el nazismo los dirigentes de este partido de extrema derecha. Fueron apenas 12 años, argumentaba Gauland. Pero de la magnitud de los crímenes del nazismo prefieren no hablar. No es de extrañar que Alice Weidel, colíder federal de AfD, el partido que acaba de arrasar en Sajonia-Anhalt, tampoco quiera recordar qué hizo su abuelo Hans durante el régimen de Hitler.
Es cierto que Alice Weidel tenía seis años cuando murió su abuelo Hans Weidel. Ocho cuando le sucedió su abuela Luzia, también miembro del Partido Nacional Socialista. Era los padres de Gerhard, su padre. Asegura que por desavenencias familiares no tenían trato con el abuelo. Pero de su historia como juez en el régimen nazi algo tendría que saber. Jamás ha expresado ningún tipo de condena a quienes como su antecesor participaron en la ejecución de los planes de Hitler.
En AfD sostienen que los alemanes han sido obligados a aceptar la cultura del recuerdo y eso les ha llevado a sentirse atrapados en la cultura de la culpa. Así se impide, a su juicio, cultivar la identidad alemana y promover el orgullo de ser alemán. El ideólogo de AfD en Sajonia-Anhalt, Hans-Thomas Tillschneider, promueve cambios en la educación: "Más Bismarck y menos Hitler".
La cultura del 'nunca más'
Aboga por dejar de promover las visitas a los campos de concentración, por ejemplo. Durante la edad escolar es una excursión habitual en Alemania. Si bien muchos alemanes que habían colaborado de una u otra forma con el nazismo, pudieron limpiar su expediente, desde el Estado sí que se promovió el cultivo de la memoria sobre el Holocausto. "Nunca más" resume esa voluntad de tomar conciencia de las atrocidades cometidas y consentidas por los nazis y por los que decidieron mirar a otro lado, los Mitläufer.
Ahora los dirigentes de AfD hacen lo mismo que los Mitläufer. No cuestionan el pasado más incómodo. Con el argumento de que eso dificulta desarrollar ese orgullo de ser alemán. Aplauden a Björn Höcke, el líder de AfD en Turingia, quien dijo que el Monumento al Holocausto en Berlín era "vergonzoso". AfD ganó las elecciones en Turingia hace dos años pero no logró la mayoría suficiente para gobernar. Entonces todavía funcionaba el Brandmauer.
Alice Weidel dirá que ella no es culpable de lo que hizo su abuelo. Y es cierto. Pero sí es responsable, sobre todo como líder política, de indagar en la historia y de conocer de qué forma participó su familia en las atrocidades cometidas por los nazis. Asegura que en su casa no se hablaba de esa época.
Una iniciativa reciente de Der Spiegel permite a los alemanes saber qué hicieron sus antepasados. "¿Estaba su abuelo en las SS? ¿Qué hizo su familia en el régimen de Hitler?", dice la presentación. Si conoce los apellidos del pariente, puede ver qué documentación hay sobre esa persona. El objetivo es que nunca se repita el Holocausto. A pesar de esa tendencia al olvido, la permanencia de campos como Auschwitz hace que sea imposible borrar lo sucedido.
Nacionalsocialista de primera hora
¿Y de qué manera participó el juez Hans Weidel en el régimen nazi? Un reportaje del Welt am Sonntag desvelaba los detalles basándose en archivos alemanes y polacos: Hans Weidel fue un prominente juez nazi, ascendido directamente por Adolf Hitler. Ejerció en la Varsovia ocupada y sentenció a opositores al Tercer Reich.
Hans Weidel estudió Derecho en Múnich y Breslavia (hoy en Polonia). Ingresó en el partido nazi en 1932, antes de la llegada de Hitler al poder. Sirvió en las SS como asesor legal. En un documento que se preserva en los archivos alemanes, reconocía que había hecho campaña por los nacionalsocialistas incluso antes de las elecciones de 1930. Sin embargo, aseguró que desconocía cómo trataban los nazis a los judíos. "Nunca escuché nada sobre los crímenes de las SS", aseguró cuando investigaron su pasado.
Tras casarse en 1936, aspira a ocupar un alto cargo en la administración pública y, para ello, está dispuesto incluso a abandonar su profesión de abogado. En febrero de 1937 redacta un currículum de cinco páginas en el que se presenta como un fiel seguidor del movimiento. No lo logra.
Sin embargo, su bufete, situado en una ubicación privilegiada junto al ayuntamiento, prospera magníficamente y acumula una fortuna. Adquiere una participación en la cervecería Weberbauer y una fábrica de cemento en desuso de 25.000 metros cuadrados. Allí habilita 14 viviendas y alquila los almacenes. Entonces se produce el gran punto de inflexión.
Juez militar en la Varsovia ocupada
Comienza la guerra de Hitler: el 1 de septiembre de 1939, la Wehrmacht invade Polonia. Weidel es llamado a filas y participa de inmediato en una "misión especial" sobre la que los expedientes no revelan nada. En marzo de 1941 se traslada, con su consentimiento, a Varsovia "para formarse como juez militar". Cuatro meses más tarde ejerce este cargo en el tribunal de la comandancia de Varsovia, con el rango de consejero del tribunal militar de campaña.
¿Es posible que alguien que ejerciera como juez en la Varsovia ocupada ignorara la situación de los judíos? El gueto de Varsovia, que llegó a ser el mayor de Europa, fue creado por los ocupantes nazis en otoño de 1940. En 2,6 km2 encerraron a todos los judíos de la ciudad. A mediados de 1941 había 450.000 personas. Hasta mediados de 1942 habían muerto unas 100.000. En julio de ese año empezaron las deportaciones al campo de exterminio de Treblinka. Allí los nazis ejecutaron cerca de un millón de judíos.
Weidel se convierte en uno de los 3.000 jueces de la justicia militar nazi, que desconoce las normas del Estado de derecho. El máximo magistrado es Hitler. Los tribunales que dependen de él dictan "unas 50.000 sentencias de muerte, de las cuales se ejecutaron más de 20 000. Este balance de sentencias supera con creces al de la jurisdicción civil nazi", según la historiadora Claudia Bade, citada por el diario Welt.
En febrero de 1945, Heinrich Himmler ordena que los tribunales militares especiales en las zonas cercanas al frente solo puedan dictar dos sentencias: la pena de muerte o la absolución. Mediante un decreto del Führer de marzo de 1945, se establecen tribunales militares itinerantes, que cuentan con comandos de ejecución de nueve miembros; los verdugos viajan con ellos.Weidel seguía entonces en servicio.
Los documentos disponibles no revelan en qué procesos concretos participó. Sin embargo, sí ofrecen un retrato de su personalidad. El Informe de aptitud sobre el consejero del tribunal militar de campaña Dr. Weidel está repleto de elogios: "Su dirección de los juicios es rigurosa y certera, y la motivación de sus sentencias, clara y exhaustiva". En 1944 fue nombrado juez superior del Estado Mayor, nombramiento que fue ratificado el 12 de octubre en el cuartel general del Führer. Al terminar la guerra ha de trasladarse con su familia a Gütersloh, en Renania del Norte-Westfalia.
Investigado en la posguerra
En noviembre de 1948, un tribunal de Bielefeld abrió un proceso contra él por "pertenencia a una organización criminal". Sin embargo, el caso se archivó en menos de un mes, ya que la fiscalía alegó falta de pruebas. Pasó con frecuencia. Muchos de los que habían desempeñado cargos en el régimen nazi pudieron seguir sus actividades profesionales sin mayores consecuencias. El intento de limpieza fue eso, un intento.
Pudo seguir ejerciendo de abogado y se dedicó a ayudar a las personas desplazadas, como era su caso. Reclamó incluso una indemnización por los bienes que había perdido en Alta Silesia. De eso sí tiene memoria Alice Weidel.
Dos décadas más tarde, su pasado nazi volvió a pasarle factura. A finales de la década de 1970, la policía de Renania del Norte-Westfalia y de Hamburgo reabrió las investigaciones sobre su papel durante la guerra. Se enviaron solicitudes de documentación a Alemania Oriental, entonces bajo régimen comunista. Sin embargo, ambos intentos de procesarlo fracasaron. En la República Federal, ni un solo juez militar fue llevado ante la justicia por imponer condenas a muerte arbitrarias.
10 Comentarios
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hace 3 semanas
Que la periodista se documente e informe luego sobre los antecedentes familiares en el franquismo de buena parte de nuestros políticos sociatas y comunistas 👉…
hace 3 semanas
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Qué abuelo tan malvado!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
hace 3 semanas
La guinda en el pastel es que Frau Weidel vive en Suiza para no pagar impuestos en Alemania. El problema no es AfD. El problema son los verdes, CDU y SPD que se han dedicado a cultivar politicas Woke alejadas de los problemas del 98% de las personas. Y de ese 98%, el 44% se ha cansado. Y ahora votan a AfD.
hace 3 semanas
El problema no es que tenga un abuelo nazi (la mitad de los alemanes debe tenerlo), el problema es que no reniegue de él. Y no digo renegar desde un punto de vista personal, sino desde una perspectiva política y social.
hace 3 semanas
Casi todos en Alemania tienen antepasadoa nazi.
hace 3 semanas
Si de abuelos se tratará, podríamos entretenernos enumerando los vínculos fascistas de abuelos y familiares de muchos de los «políticos progresistas».
Por mucha genética que haya por medio nadie es su propio abuelo.
Hay que opinar por lo que hacen y no por lo que hicieron sus antepasados.
Finalmente, la democracia implica que los votantes elijan libremente sus representantes.
Sucede que los extremistas y no tan extremistas de un signo insultan y ningunean a los votantes del otro.
Es como si en un partido de fútbol el equipo al que le han metido un gol descalificará al árbitro y al equipo contrario por haber marcado el gol.
No es válido hacer trampas en una democracia estilo griego. Por ejemplo, creando nuevos votantes para prostituir la voluntad de los ciudadanos que lo vamos a soportar.
hace 3 semanas
La época Hitleriana sigue siendo y lo seguirá siendo en el futuro como el ejemplo de la barbarie humana.
Alemania hoy sigue caminando con ese peso sobre sus espaldas
Desde cualquier óptica no se puede negar nada sobre lo sucedido…
Pero…
Dejemos en paz los antecedentes de cualquier persona. Si te toca vivir en una época de la historia puedes o no comulgar con el régimen de turno.
No tiene, la mayoría de las personas, la clarividencia sobre el bien o el mal.
Nosotros tenemos nuestra cruz con la guerra civil y el franquismo.
Si nos fijamos en los antecedentes de las personas y juzgamos o tenemos prejuicios sobre ellas por sus antecedentes familiares no seremos justos.
Pongamos un ejemplo: el dirigente independentistas, antes cantante, Lluís llach.
El padre de Lluís Llach fue Josep Maria Llach i Llach, un médico de pueblo que ejerció como alcalde franquista.
Datos principalesProfesión: Era médico de familia en el municipio gerundense de Verges.
Guerra Civil: Combatió como voluntario en el bando franquista tras unirse al Requeté.Política: Ejerció como alcalde de Verges entre 1950 y 1963 y fue jefe local del Movimiento Nacional en esa localidad
hace 3 semanas
A quién me recuerda ese intento de olvidar y tapar su vergonzoso pasado…
La historia no se puede modificar.
Los fascistas no pueden tener sitio en la sociedad, conocemos de sobra sus peligrosas «políticas».
hace 3 semanas
Glorioso y detallado artículo. Ahora volvamos a la realidad. AFD es un partido homófobo, racista y nazi, demostrado con total claridad por ser su presidente lesbiana, su mujer de Ceilán y ser el partido alemán que más apoya a Israel. Lo hacen todo para disimular evidentemente.
hace 3 semanas
Qué significa ser juez al servicio de Hitler, freak?