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Las sombras tras la muerte de Nicholas Brandram, el primo de Felipe VI que estaba en el radar de la justicia británica

La muerte de Nicholas Brandram, una incógnita
La muerte de Nicholas Brandram, una incógnita | LinkedIn

La muerte de Nicholas Brandram, un banquero británico de 44 años hallado sin vida en su domicilio de Chiswick, al oeste de Londres, ha sacudido los titulares en Reino Unido y ha resonado con fuerza en España por un vínculo familiar que pocos esperaban, su condición de primo segundo del rey Felipe VI.

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¿Qué ha ocurrido?

Brandram no era un rostro conocido para el gran público, pero su nombre saltó a la primera plana de los medios británicos en junio de 2026, cuando fue detenido por la Policía Metropolitana de Londres en relación con uno de los casos sin resolver más mediáticos de la última década en el Reino Unido, el conocido como 'Putney Pusher'. Este episodio, ocurrido en mayo de 2017, mostraba en las imágenes de una cámara de seguridad a un hombre corriendo por el puente de Putney que empujaba deliberadamente a una mujer hacia la trayectoria de un autobús, provocándole heridas graves.

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Durante años, la investigación permaneció abierta sin que la policía presentara cargos contra ningún sospechoso. Sin embargo, en 2026, nuevas pesquisas llevaron a los agentes hasta Brandram, a quien arrestaron bajo la sospecha de intentar causar lesiones graves intencionadas. Además, mientras permanecía bajo custodia, los agentes lo detuvieron de nuevo por presunta posesión de drogas, aunque la fiscalía nunca llegó a acusarlo formalmente ni a llevarlo a juicio.

La Policía Metropolitana confirmó que, tras el arresto, dejó a Brandram en libertad bajo investigación. Los agentes mantenían las pesquisas abiertas cuando hallaron su cuerpo la noche del martes 15 de septiembre de 2026. Las autoridades calificaron el fallecimiento como "inesperado", pero no sospechoso, y descartaron en un primer momento indicios de criminalidad. Sin embargo, la trascendencia del caso y la presión mediática han llevado a la propia Policía Metropolitana a remitirse ante el organismo independiente de conducta policial (IOPC) para que revise su actuación en el trato con el sospechoso.

Un linaje real que nunca tuvo funciones institucionales

Nicholas Brandram pertenecía a una rama de la familia real griega que mantiene vínculos de parentesco con varias casas reales europeas, incluida la española. Era hijo de un primo hermano de la reina Sofía y, por tanto, primo segundo de Felipe VI, aunque nunca desempeñó funciones públicas ni tuvo un papel oficial dentro de la Familia Real española.

Su abuela paterna fue la princesa Catalina de Grecia, hija del rey Jorge I de Grecia, lo que lo situaba en una posición privilegiada dentro de la genealogía de las monarquías europeas. A pesar de estos lazos familiares, Brandram desarrolló su vida al margen de los focos institucionales, construyendo una trayectoria profesional en el sector financiero y en las Fuerzas Armadas británicas.

De capitán del Ejército a banquero de HSBC

Antes de dedicarse a la banca, Nicholas Brandram sirvió como capitán en el Ejército británico, donde llegó a participar en misiones en Afganistán. Esta etapa militar marcó una parte importante de su biografía y le proporcionó una formación que más tarde aplicaría en el mundo empresarial.

Tras abandonar las Fuerzas Armadas, se integró en la división de banca privada de HSBC, uno de los grupos financieros más importantes del Reino Unido. Su perfil profesional, alejado de la vida pública, contrastaba con el revuelo mediático que generó su detención en junio de 2026.

La versión de la familia, suicidio por "inmensa presión"

La semana previa a su muerte, Scotland Yard confirmaba que Brandram permanecía oficialmente bajo investigación, pero en libertad y sin cargos. Su nombre, sin embargo, ya estaba indisolublemente ligado al caso del 'Putney Pusher' en la opinión pública.

Tras el hallazgo del cuerpo, la familia de Brandram emitió un duro comunicado. Afirmaron que el banquero se quitó la vida tras sufrir meses de "inmensa presión" por la investigación policial. Sus allegados defendieron su inocencia de forma tajante. Aseguraron que no existían pruebas forenses, de vídeo o de ubicación que lo vincularan con el ataque en el puente de Putney.

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