No solo el Gobierno de coalición con el PSOE y evitar la entrada de las derechas en la Moncloa está en juego, como advirtieron los partidos del Frente Amplio este sábado durante el acto de presentación al público en Madrid. Hay otro riesgo clave que puede condicionar, al menos en parte, el día a día de esas formaciones. Especialmente las más nuevas, sin prácticamente asentamiento, como Movimiento Sumar. Una pérdida profunda de diputados, como detectan los sondeos publicados más recientes, pone en jaque la financiación de los partidos de la izquierda alternativa. También la de Podemos, referente del espacio desde 2014 y en declive representativo y económico desde el último lustro.
La división de este espacio político, confirmada la madrugada del sábado y evidenciada con las críticas cruzadas entre Ione Belarra e Irene Montero desde el Consejo Ciudadano Estatal en su sede madrileña y desde el evento de Frente Amplio en el Auditorio del Parque Lineal del Manzanares, complica aún más las malas expectativas electorales. En el mejor de los casos, a las primeras se les atribuyen dos diputados, salvar los muebles por Madrid -quizá uno por Alicante por ir como cabeza de lista junto a Compromís y EUPV-IU- y tener a Montero como ariete de un previsible gobierno de coalición entre PP y Vox. A los segundos, se les estima en una horquilla de entre 5 y 17 escaños en el mejor de los casos. Y siempre condicionados al tirón de los partidos autonómicos o nacionalistas, a excepción de IU en enclaves como Andalucía. Así lo determinan estudios de centros demoscópicos como 40dB, Sigma Dos, GAD3, GESOP o Sociométrica, entre otros, activos en esta última quincena preelectoral.
Es entre la mitad o un tercio de la representación lograda en las generales de 2023, cuando, en torno a Yolanda Díaz, la confluencia y el protagonismo de los morados en Unidas Podemos derivaron en la herramienta Sumar, que, en lugar de consolidarse en la legislatura, ha seguido la tendencia marcada desde IU durante las últimas décadas: de pasar a querer articular a la izquierda a acabar siendo parte de otro proyecto de aglomeración. Todo a imagen de una matrioska. Esa reducción a la mitad implicaría la mitad de financiación respecto a lo que el Congreso supone para los partidos. No es toda su financiación, dado que las organizaciones reciben cuotas por afiliación, de sus simpatizantes, donaciones privadas e incluso, en algunos casos, por obligación en sus estatutos, donaciones de sus cargos representados. Y eso supone, además, un daño extra si merma la presencia parlamentaria.
Hay diversas ayudas y subvenciones a los partidos políticos. Unas del Ministerio del Interior que se perciben por votos, por buzoneo, por representación institucional en el Congreso y en el Senado -la izquierda alternativa no ha estado muy representada allí y, a la espera de ver cómo se teje el pacto con el PSOE, no se puede hacer un análisis concreto más allá del de la Cámara Baja- y posteriormente de forma mensual en vista a esa representación, para el funcionamiento de los principales partidos. Luego, por otro lado, de los presupuestos anuales del Congreso, los partidos se benefician de una asignación para la actividad de los mismos que varía según el número de diputados obtenidos. También permite la contratación de personal parlamentario y de asistencia para los trabajos de la Cámara.
El asunto económico se ha negociado en las conversaciones entabladas estos meses por los cuatro partidos que integran Frente Amplio: IU, Más Madrid, Movimiento Sumar y Catalunya en Comú. Sin trascender información sobre ello, la propuesta a Podemos el viernes para integrarlo contemplaba equidad en el reparto de presupuestos, por lo que se estima que ese acuerdo puede girar en torno a ese principio de distribución, aunque el peso de la representación por circunscripción puede influir en una obtención mayor o peor. Y eso también queda condicionado al paso que llega ahora para todos los partidos políticos: la negociación profunda y confirmación de los puestos de salida de las 52 listas territoriales. En el caso de Podemos, serán listas únicas, aunque aún cabe la posibilidad de que los morados desistan de presentarse en ciertos territorios y que sus dirigentes entren a ocupar puestos muy retrasados en las de las otras izquierdas.
Caídas financieras de Podemos, estabilidad de IU y Más Madrid
La previsión de dos representantes de Podemos, respecto a sus cinco de las últimas generales -cuatro desde la salida de Lilith Verstrynge-, ya supondría un golpe a las cuentas, desequilibradas y en considerable disminución desde 2021. Ha pasado de más de 438.000 euros en cuentas a un saldo negativo en cuentas de más de 634.400 euros. Y ha visto caer su patrimonio neto de los 20 a los 10 millones de euros. Han tenido casi 8 millones de pérdidas desde 2021. En el caso de los partidos del Frente Amplio, el protagonismo de Más Madrid, Comuns, Compromís, Més o Chunta y la predisposición a conseguir escaños en sus territorios comprometen a IU, que competirá directamente con Adelante Andalucía por retener sus dos escaños, los de Toni Valero y Enrique Santiago por Sevilla y Córdoba. El asentamiento histórico de los de Antonio Maíllo, en todo caso, no afectaría del todo a sus cuentas, sostenidas por distintas vías.
Frente a Podemos, IU ha reforzado su posición financiera en los últimos ejercicios: entre 2023 y 2025 aumentó su tesorería de 4,66 a 6,82 millones de euros y su patrimonio neto de 2,13 a 5,27 millones, aunque mantiene una deuda bancaria relevante. Más Madrid, por su parte, ha reducido su liquidez respecto a 2021: pasó de 1,77 millones de euros en bancos y caja a unos 1,18 millones al cierre de 2025, si bien dispone de inversiones financieras adicionales y conserva un patrimonio neto positivo de 2,68 millones. Movimiento Sumar presenta la situación más delicada: su tesorería cayó de 457.000 euros en 2023 a 52.000 en 2024 y se recuperó parcialmente hasta 117.000 en 2025; aunque ese último año obtuvo un resultado positivo de casi 296.000 euros, su patrimonio neto continúa en negativo, en torno a los -374.000 euros. Está por ver dónde encajan su colíder, Verónica Martínez Barbero -previsiblemente en Galicia-, el ministro Pablo Bustinduy y otras figuras clave del movimiento, lo que puede afectar más.
Subvenciones de campaña y representación parlamentaria
Sumar, con Podemos dentro, invirtió en la campaña de las generales de 2023 algo más de 5,19 millones de euros según el Tribunal de Cuentas. Puede ser una cifra a tener en cuenta del desembolso al que se puede llegar en esta ocasión por Frente Amplio. Por inversiones como esas, Interior asigna 21.167,4 euros por diputado obtenido y 0,81 euros por voto. Eso, por los 3,04 millones de votos y los 31 escaños, supuso para la marca magenta 3,09 millones de lo invertido. Pero si ahora la nueva marca se queda en un 45% del voto obtenido en 2023, como pronostican la mayor parte de los sondeos, y baja a los 10-12 escaños de media, pasaría a percibir 1,11 millones por votos y 254.000 euros por escaños.
Con esos dos escaños de Podemos, apenas lograrían los morados 45.000 euros. Si se toma de referencia el más de medio millón de votos de Montero en las europeas, podrían alcanzar 450.000 euros frente a los 710.000 euros derivados de su colaboración con Sumar en 2023. Podemos, antes de concurrir al 23-J, pactó quedarse el 23% de esas subvenciones, con Movimiento Sumar con un porcentaje algo mayor, IU en un 19%, Comuns en el 12% y Más Madrid en el 6,5% en vista al reparto de listas.
Eso ahora cambiaría por las nuevas negociaciones y el protagonismo de esos partidos territoriales. Pero también cambiarían las subvenciones anuales por representación en el Congreso, con pagos mensuales. Podemos, por ejemplo, recibió 1,38 millones de euros en todo 2025 frente a los 1,44 de Movimiento Sumar, los 1,14 millones de IU, los 1,08 millones de Comuns, los 435.713 euros de Más Madrid y los 301.807 de Compromís, indican los datos públicos. Algo más de 6 millones de euros en conjunto entre todos los socios que concurrieron en 2023. Con ese recorte de representación, Podemos quedaría en no más de 710.000 euros anuales, añadidos a los 710.000 por gasto electoral. Frente Amplio pasaría a percibir algo menos de la mitad de los 5,6 millones de dinero anual para su funcionamiento, unos 2,24 millones. Ese hipotético reparto similar para los cuatro partidos de Frente Amplio -sin contar a los socios nacionalistas, lo que reduciría los números- quedaría en 500.000 euros anuales para cada socio. Con todos por encima del millón anual, solo Más Madrid saldría beneficiado en el mejor de los casos.
Hay otros suplementos de Interior por los votos conseguidos en el Senado, de 0,32 euros por papeleta, algo que tendrá que verse en función de la alianza alcanzada con el PSOE y de si Podemos tiene capacidad de concurrir. Y luego hay otra subvención de 0,21 euros por votos totales de Congreso y Senado por mailing y envío de sobres electorales. Nunca lo devuelto será mayor que la inversión generada, en todo caso. Ese recorte de votos y escaños también afectará a este concepto. Sumar no tiene representación en la Cámara Alta, tampoco Podemos.
Por último, están las ayudas directas y dependientes del presupuesto estatal designado para el Congreso. Cada grupo tiene una asignación mensual fija de 30.346,72 euros. Se añaden 1.746,16 euros por diputado. Durante 2025, ya con Sumar y Podemos separados en la Cámara y con Àgueda Micó, de Compromís, con los morados en el Grupo Mixto, los magentas percibieron en todo el año 908.962 euros. Con una caída a 12 diputados, quedarían en 615.607 euros. Podemos, con sus cuatro diputados y teniendo en cuenta que el Mixto reparte la asignación por grupo entre todos, ha movido en torno a los 245.500 euros anuales. Con Montero y otro acompañante bajaría la asignación a 122.000 euros.
A través del Congreso, además, los partidos consiguen mantener un grueso de trabajadores del partido y asesores y técnicos. Varía en función de la representación. Normalmente, el número de escaños se aproxima al número de empleados asociados. Dejar de percibirlo supone o tener que afrontar internamente ese gasto si no se quiere prescindir del personal o dar pie a despidos.
Estabilidad de las formaciones
Las estimaciones electorales, por ahora, no ponen en riesgo la operatividad de ninguna de las formaciones, sí la posibilidad de esos recortes de personal o cierre de algunas sedes territoriales. Podemos ya se enfrenta a un escenario complicado desde hace años, con una merma casi total de sus cargos públicos autonómicos y locales. Movimiento Sumar sí atravesaría un impacto importante, ya que, a diferencia de IU o Más Madrid, que dependen entre el 11% y el 20% de esas subvenciones para su funcionamiento, lo hace al menos en un 79% actualmente. Eso pone en jaque el sostenimiento de empleados y deja en el aire las donaciones que reciben por el sueldo de sus cargos en el Congreso, con solo las cuotas por afiliado como ingreso estable.
Sumar ingresó en 2025 161.400 euros, pero sí consiguió a través de donaciones de sus diputados unos 87.000 euros que, de no entrar perfiles de su espacio en la Cámara Baja, no volverían a percibir. IU en total ingresa por sus cargos en todo el país unos 1,18 millones y Más Madrid por cargos obtiene donaciones privadas de 564.000 euros.
El colchón de Más Madrid está principalmente en la Comunidad de Madrid, donde es la segunda fuerza por encima del PSOE con 27 escaños y actúa como partido de la oposición en el Ayuntamiento de la capital. En conjunto, este año tiene presupuestados unos 1,3 millones de euros. Habría que añadir otros consistorios madrileños. Ocurre algo similar con los Comuns, que entre el Ayuntamiento de Barcelona y sus seis escaños en el Parlament alcanzan los 560.000 euros. Compromís y Chunta vienen funcionando bien y podrían sacar mejores resultados que en 2023, sobre todo por la bajada del PSOE. Para IU, las comunidades de Andalucía o Asturias son el principal foco de financiación, a lo que se añade la local por su amplia implantación territorial histórica. Las renovaciones de mayo de 2027 en las municipales y autonómicas pueden cambiarlo también si la izquierda sigue retrocediendo.
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