Es "inexplicable". Óscar Puente y el Gobierno no alcanzan a comprender por qué, una vez caído el sistema de seguridad LZB en un tramo de 63 kilómetros de la línea de alta velocidad Madrid-Andalucía, un operario del centro de control ferroviario de Atocha dio la orden de reanudación de la marcha del tren AVE de Renfe que impactó con un Iryo detenido a las 8.53 de hoy a la altura de la localidad toledana de Urda. Una orden que no tenía sentido, que fue "a todas luces errónea", que se pudo haber corregido, porque hubo tiempo para hacerlo, y que se adoptó "con un tren detenido y una señal roja a la entrada de la estación de Urda". Son las coordenadas de un brutal accidente por el que, de momento, no piensa dimitir: "No estoy pensando en mí".
Eran las primeras palabras del ministro de Transportes y Movilidad Sostenible en su primera comparecencia pública, desde el edificio H24 de Adif y seis horas después del terrible siniestro entre Los Yébenes y Urda (Toledo), que se ha cobrado la vida de al menos 68 personas. Una segunda tragedia ferroviaria en España, muy grave, menos de diez meses después de la de Adamuz (Córdoba), que registró 46 fallecidos.
A las 8.36, un operario decide autorizar al maquinista del AVE que reanude la marcha, y "con normalidad", es decir, a la velocidad máxima que permite el trazado, y no "a la vista", a 40 km/h
Puente trató de explicar qué había ocurrido a primera hora de la mañana en ese tramo de la línea Madrid-Andalucía. Sobre las 8.30, el sistema de seguridad LZB cae "por un fallo de comunicación" de tres ordenadores, en un tramo de 63 kilómetros. En ese momento, colapsado el sistema, se produce la detención automática de todos los trenes —según la primera reconstrucción del ministerio, son seis—. Con todos ellos parados y el LZB caído, el mando recae, como indica el protocolo ferroviario, en el centro de control de Adif 24 horas, en Atocha.
A las 8.36, un operario decide autorizar al maquinista del AVE que reanude la marcha, y "con normalidad", es decir, a la velocidad máxima que permite el trazado, y no "a la vista", como técnicamente se denomina a una velocidad lenta, de hasta 40 kilómetros por hora. Entre las 8.36 y las 8.53, el AVE recorre 25 kilómetros a una velocidad que podría ser, señaló Puente, de 200 km/h, pese a que el Iryo que se encontraba un poco más adelante, estaba detenido. Y a las 8.53 se produjo el impacto, cuando el AVE embistió por la cola al Iryo. Esa era la narración, indicó, de un accidente por alcance que es "verdaderamente inverosímil", por lo excepcional y anómalo.
La caída del sistema LZB "no es muy frecuente", pero sí se produce "en algunas ocasiones", pero se trata de un mecanismo seguro. Un sistema, incidió Puente, "contrastadísimo", que se utiliza en esa línea de alta velocidad desde el año 1992 y que estaba en proceso de reemplazo por otro, el ERTMS, no porque el LZB "no sea bueno", sino porque "ya no se fabrica". Pero, cuando cae, están "las pautas y los protocolos", y "automáticamente el centro de control asume el mando".
Puente subraya que el problema no está en la caída del LZB, sino en lo que ocurrió en Atocha. El operario de Adif "tenía experiencia" y se le puso "un auxiliar en el momento en que ocurren los hechos"
El problema estuvo ahí, cuando el operario de Adif, que "tenía experiencia" y al que "se le pone un auxiliar en el momento en que ocurren los hechos para que le ayude", toma la decisión, "sin el sistema" repuesto, de que se reanude la marcha y de hacerlo con carácter "normal", y ordenárselo a un tren, el AVE, que tenía otro delante, el Iryo, y con una señal roja. "Estos son los hechos", subrayó, y la decisión "inexplicable" de retomar la marcha adoptada en Atocha.
Lo cierto es que se da la directriz, a las 8.36, hasta el momento del choque mortal, 8.53, discurren 17 minutos en los que no saltan las alarmas, en los que nadie prevé que el impacto se iba a producir. "Es evidente que en el centro de control primero toman la decisión de la reanudación y después tienen un tiempo más que suficiente para constatar el error y no lo resuelven. Eso es lo que sucede", adujo el ministro.
Es evidente que en el centro de control primero toman la decisión de la reanudación y después tienen un tiempo más que suficiente para constatar el error y no lo resuelven. Eso es lo que sucede"
Óscar Puente, ministro de Transportes y Movilidad Sostenible
El titular de Transportes contó que durante la mañana se había podido reunir con responsables del centro de control y había podido acceder a la reproducción completa del accidente —lo que en el argot se llama moviola— y a algunas comunicaciones de audio entre el centro de mando y los convoyes afectados. "Hemos comprobado cómo se da la instrucción [de retomar la marcha] a los otros trenes y en una de las ocasiones se da también de manera equivocada y es el maquinista de uno de los trenes el que corrige al centro de control y le dice: 'No puede ser marcha normal, tiene que ser marcha a la vista'. El operario dice: 'Ah, sí, marcha a la vista'. Y eso es lo que hemos escuchado. Es decir, al resto de trenes se les manda que reanuden".
Pero la clave, sostuvo Puente, está en lo que sucede con el AVE, al que se ordena que siga circulando a velocidad normal pese a tener un tren delante "en el mismo cantón", en el mismo tramo de la vía, cuando eso no podía suceder. "Se tiene un tiempo para corregir esa decisión, a todas luces errónea, y se produce el impacto". Lo que no sabe tampoco Transportes es por qué el Iryo se encontraba detenido. Y por qué nadie reaccionó. "Yo he visto la moviola completa, desde el momento en el que cae el LZB hasta el momento en el que se produce el impacto en tiempo real. No he querido que me lo abrevien, he querido ver qué es lo que se ve en las pantallas, y los trenes están perfectamente ubicados y perfectamente localizados en todo momento".
El ministro no facilitó datos del operario que pudo cometer el error, y de hecho insistió en que él no atribuye "responsabilidades de momento a nadie", porque eso depende de la investigación. "Lo que he narrado son hechos constatados objetivamente: horas en las que se produce la caída del LZB, horas en las que los trenes se detienen, horas de reanudación de la marcha y las condiciones en las que esa reanudación se produce, y las consecuencias finales [...]. Yo, por prudencia, teniendo en cuenta la gravedad de los hechos y la trascendencia que estos hechos pueden tener, creo que debo ser prudente y hacer una narración exclusiva de hechos, nada más".
La losa con la que carga Puente es enorme. Dos accidentes ferroviarios mortales y gravísimos en menos de un año. Pero, al menos de momento, no piensa dimitir. Eso contestó cuando se le preguntó, por dos veces, si pensaba renunciar: "En este momento lo que estoy pensando es en esclarecer esto y tratar de resolverlo. No estoy pensando en mí". "Cómo estoy emocionalmente... pues imagínenselo —añadió—. Mi estado emocional es irrelevante. Lo relevante es el estado emocional de las familias de esa gente que ha fallecido".
El ministro remarcó que el sistema ferroviario "es fiable y es seguro, con unos límites, evidentemente, que abarcan los límites del propio material, tanto rodante como de la infraestructura, y los límites de la actuación humana, que también juega su papel".
3 Comentarios
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hace 44 minutos
Con Pedro y con Óscar España no tiene suerte:
Primero fue un putero
Luego una Sra a la que no le cambian los trenes por los túneles
Y ahora un Sr que precisaría para llevar bien su ministerio que el día tuviese treinta y seis horas..
Y a qué se dedica?
A tuitear y a estar pendiente del PP.
hace 1 hora
Ánimo Óscar, ¡no te rindas! ¡no dimitas! Eres el orgullo de toda la izquierda española. ¡Un ejemplo!
P.D. Cuando negocies la chatarra (en negro) no te lo quedes todo. No te olvides del partido.
hace 2 horas
Porque sé meten con Puente. La culpa es de Franco 🤬