España | Interior

Los chats de Ábalos y Sánchez por los que el DAO expedientó a la UCO se localizaron un mes después en la ropa interior de la "acompañante" del exministro

La UCO ha remitido un nuevo informe a Pedraz que responde a la documentación aportada por el DAO sobre las informaciones reservadas

El Director Adjunto Operativo de la Guardia Civil, Manuel Llamas, durante su comparecencia en el Senado
El Director Adjunto Operativo de la Guardia Civil, Manuel Llamas, durante su comparecencia en el Senado | EP

Los WhatsApps entre José Luis Ábalos y Pedro Sánchez que provocaron que el Director Adjunto Operativo (DAO) de la Guardia Civil, Manuel Llamas, investigara mediante una información reservada a la Unidad Central Operativa (UCO) por una supuesta filtración aparecieron casi un mes después en un disco duro que una persona del entorno del exministro trató de sacar de su domicilio oculto entre la ropa.

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La secuencia consta en la documentación que la propia UCO ha remitido al juez Santiago Pedraz, y a la que ha tenido acceso El Independiente, como respuesta a las afirmaciones de Llamas sobre por qué abrió las distintas informaciones reservada. El documento aportado por los agentes permite reconstruir cómo la unidad fue señalada por una filtración de unos mensajes que, según han sostenido en varias ocasiones y han demostrado ahora, no estaban en ninguno de los dispositivos que tenía bajo su custodia. El atestado recoge incluso las conversaciones mantenidas entre los responsables de la investigación durante las primeras horas posteriores a la publicación de los mensajes.

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Los mensajes entre agentes de la UCO

Todo comenzó el sábado 10 de mayo. A las 20:38 horas, el jefe de la UCO contactó con el jefe del Departamento de Investigación Económica y Anticorrupción (DIECAN) para realizar unas comprobaciones urgentes. Inicialmente, según explica la UCO, ni siquiera se trasladó que el asunto estuviera relacionado con los mensajes de Ábalos y Sánchez que iban a publicarse al día siguiente. La petición estaba vinculada a la posibilidad de que algún dispositivo intervenido en la investigación de Ábalos hubiera sido entregado al exministro o al juzgado. La insistencia procedía del DAO. Los agentes comprobaron entonces las evidencias que permanecían bajo custodia policial y concluyeron que no se había entregado ningún dispositivo.

El único elemento que podía generar confusión era un disco duro intervenido en el domicilio de Koldo García. El dispositivo había sido desencriptado el 21 de diciembre de 2024 y contenía, entre otros datos, carpetas relacionadas con Ábalos. Pero los agentes acabaron descartándolo ya que la información era hasta octubre de 2021. La propia cadena de mando conocía este extremo desde diciembre de 2024. De hecho, el jefe de la UCO había informado entonces de que el dispositivo había sido desencriptado y de la información general que contenía.

"Nosotros esos mensajes no los hemos visto"

La madrugada del 11 de mayo, cuando la noticia de El Mundo ya permitía comprobar que se trataba de mensajes intercambiados entre Ábalos y Sánchez, la UCO volvió a revisar la cuestión. A las 00:16 horas, el jefe de la UCO remitió al jefe del DIECAN la portada del periódico con las conversaciones. En el intercambio posterior aparece una de las conversaciones que ahora incorpora el atestado. El jefe de la UCO pregunta: "Nosotros no tenemos nada de eso verdad?". El jefe del DIECAN responde: "Que yo sepa no".

La comprobación continuó con los responsables de los distintos grupos de investigación. A las 08:17 horas, el coordinador de la investigación relacionada con Ábalos contestó al jefe del DIECAN: "Nada mi TCOL. Nosotros esos mensajes no los hemos visto en ningún dispositivo". Y añadió: "Aún así estamos revisando". En ese mismo intercambio aparece la hipótesis de que igual esa información la habría filtrado el propio Ábalos, a lo que le resopnden con un: "Gracias 300%, eso parece". Mientras desde la superioridad se trataba de determinar de dónde habían salido los mensajes, los investigadores que tenían acceso a las evidencias aseguraban que no los habían encontrado en ninguno de los dispositivos que manejaban.

La UCO volvió a revisar las evidencias durante la mañana del domingo 11 de mayo. El resultado fue nuevamente negativo. Y hubo un elemento que terminó de descartar el disco duro de Koldo como posible origen: esa misma noche se publicaron conversaciones fechadas en 2023, dos años después del límite temporal del dispositivo. El propio atestado califica este hecho de "materialmente imposible" para que aquellos mensajes estuvieran almacenados en ese disco. El dispositivo, recuerda la UCO, solo contenía información hasta octubre de 2021.

El 12 de mayo se abre la información reservada

Pese a estas comprobaciones, el lunes 12 de mayo se incoó una información reservada para investigar el origen de la filtración y determinar si podía existir alguna responsabilidad dentro de la Guardia Civil. Según relata la UCO, el general de Policía Judicial ya había trasladado que no existía ninguna posibilidad de que los mensajes procedieran de la Unidad por una cuestión de fechas. De hecho, el informe recoge un mensaje remitido por el propio DAO al entonces jefe de la UCO que demostraba que, al menos desde el 14 de mayo, ya había trasladado que tenía "claro que la filtración no sale de la UCO".

La información reservada continuó pese a esas comprobaciones. El general instructor llegó incluso a trasladar a otros mandos que conocía las dificultades objetivas para que la UCO hubiera filtrado los mensajes, precisamente porque las fechas no encajaban.

La investigación interna no terminó hasta el 25 de mayo. Ese día, según recoge el informe, el magistrado del Tribunal Supremo al que habían consultado advirtió "de forma tajante" de que no autorizaba la información reservada y de que, si continuaba, abriría diligencias tanto contra el testigo como contra la persona que había ordenado su apertura. Después de recibir esa advertencia, el DAO ordenó al instructor el cierre de la información reservada.

La mujer que salió con un disco duro en los pantalones

Ahora la UCO explica que ellos nunca tuvieron esos mensajes y menos en ese momento. El 10 de junio de 2025, durante el registro del domicilio de Ábalos, una tercera persona que convivía con el exministro intentó abandonar la vivienda y eludir la actuación policial con un disco duro escondido en el pantalón. Los agentes intervinieron el dispositivo y, una vez obtenida la autorización correspondiente para analizarlo, encontraron en su interior las conversaciones entre Ábalos y Sánchez que se habían publicado el 11 de mayo.

Con esto, la unidad corrobora que los mensajes cuya supuesta filtración desde la UCO había provocado una investigación interna aparecieron casi un mes después en un dispositivo localizado en el propio entorno de Ábalos y fuera de las evidencias que la UCO había tenido bajo su custodia durante los días en los que se produjo la publicación. El hallazgo forma parte de las respuestas de la unidad a las explicaciones que dio el DAO sobre las distintas apeturas de información reservada que ahora están bajo sospecha como posible maniobra de presión por parte de la cúpula de la Guardia Civil.

La conclusión de la Unidad es tajante. Después de reconstruir las comprobaciones realizadas entre el 10 y el 13 de mayo, la UCO considera "razonable afirmar" que no filtró unos mensajes que "ni siquiera estaban en su poder". Además la unidad añade que esa información se le trasladó a sus superiores, incluyendo al DAO, "desde el mismo día 10 de mayo y siguientes".

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