Este jueves y viernes se ha celebrado el XXXVI Congreso de Inspectores de Hacienda del Estado, en el que se han abordado varios de los asuntos que la Asociación Profesional de Inspectores de Hacienda del Estado (IHE) considera prioritarios. En un documento que recoge las principales reivindicaciones de la asociación, dependiente del Ministerio de Hacienda, se incluyen distintas reclamaciones sobre la situación de la plantilla de la Agencia Tributaria. Entre ellas, los inspectores denuncian que "hoy más del 50% de los puestos ocupados por inspectores de Hacienda en la AEAT (Agencia Estatal de Administración Tributaria) se han provisto por libre designación".
La crítica se refiere al sistema utilizado para cubrir los puestos dentro de la Agencia Tributaria. En la Administración pública existen, fundamentalmente, dos vías de provisión: el concurso, en el que los candidatos son seleccionados conforme a criterios objetivos como la antigüedad, la experiencia o la formación; y la libre designación, que permite a la Administración elegir 'a dedo' quién ocupa el puesto entre varios funcionarios que cumplen los requisitos del cargo.
Una vía de acceso "inadecuada" que ha transformado "durante muchos años" la Agencia Tributaria
A diferencia del concurso, esta segunda vía deja un mayor margen de decisión a la Administración, que no solo elige quién ocupa el puesto, sino que también puede cesarlo discrecionalmente. Es decir, aunque el funcionario no pierda su condición de funcionario, sí puede dejar de ocupar este destino sin que la Administración tenga que acreditar que el trabajador ha cometido una falta o que ha incumplido sus funciones.
Según sostienen los inspectores, esta práctica "inadecuada" ha ido transformando "de forma continuada" y "durante muchos años" el sistema de provisión de puestos, al "reconvertir puestos que debían cubrirse por concurso en puestos de libre designación". Por ello, desde IHE proponen que "la libre designación sin restricciones quede reservada exclusivamente al personal directivo". Para el resto de los puestos, la asociación plantea una triple vía de provisión que delimita qué sistema debe utilizarse en función de las características y responsabilidades de cada cargo.
En primer lugar, la libre designación quedaría limitada a los puestos calificados como directivos —en el sentido del artículo 13 del Estatuto Básico del Empleado Público (EBEP)—, cuyos titulares serían nombrados por periodos de entre dos y seis años, entre funcionarios del Cuerpo Superior de Inspectores de Hacienda del Estado y atendiendo a "criterios de confianza".
En segundo lugar, los inspectores proponen un sistema de nombramiento mixto, por el que la Administración podría elegir libremente a una persona entre tres o cinco candidatos previamente seleccionados mediante criterios objetivos, como la experiencia, la antigüedad, las funciones desempeñadas, la formación o la valoración del trabajo. Y, por último, el concurso volvería a ser el sistema general para cubrir los puestos de trabajo y el único posible "para aquellos que tengan un contenido exclusivamente técnico".
15 directores generales en 35 años
Detrás de esta elevada presencia de puestos cubiertos 'a dedo' se encuentran los continuos cambios en la cúpula directiva. Desde la creación de la Agencia Tributaria, hace casi 35 años, el organismo ha tenido 15 directores generales, con una permanencia media en el cargo de poco más de dos años. De hecho, los inspectores recuerdan que, en una ocasión, llegaron a coincidir cuatro responsables en apenas dos años, lo que provocó más de 300 ceses y nombramientos en puestos de libre designación.
Estos cambios tienen consecuencias. La "falta de estabilidad en los puestos directivos, y por extensión en la propia institución, ha provocado que proyectos en los que toda la AEAT había estado implicada durante años fueran posteriormente abandonados". Además, desde la asociación IHE consideran que esta sucesión de nombramientos y destituciones "puede suscitar en la opinión pública dudas sobre la independencia del organismo y sobre los motivos de tan frecuentes nombramientos y destituciones".
Una plantilla que no recupera los niveles de 2009
Además, la cuestión de los nombramientos en las altas esferas no es el único problema que plantean los inspectores. IHE también denuncia la situación "límite" de los recursos humanos, "tanto en términos cuantitativos como cualitativos". Según recoge el documento, la plantilla se mantuvo en torno a los 28.000 empleados desde la puesta en funcionamiento de la Agencia, en 1992, hasta 2009. Sin embargo, la falta de reposición de efectivos durante los años de la crisis financiera redujo el número de trabajadores hasta los 24.839. Desde entonces, y pese a la recuperación económica, no se han alcanzado todavía los niveles anteriores.
De hecho, los planes para reforzar la plantilla tampoco han alcanzado sus objetivos. El Plan Estratégico 2020-2023 fijaba como meta llegar a los 30.434 efectivos para aproximarse a la media de la OCDE, o a los 39.489 para situarse en la de la Unión Europea. Sin embargo, en 2023, la AEAT tenía 25.832 trabajadores. El siguiente plan, correspondiente a 2024-2027, prevé elevar esta cifra hasta los 29.376 empleados, pero al cierre de 2025, la plantilla de la institución alcanzaba los 27.226 efectivos.
Los inspectores piden la "nacionalización" de las competencias
Por último, la asociación advierte de que el problema no se limita al número de trabajadores, sino también a cómo se distribuyen. Según explican los inspectores, el número de trabajadores asignados a cada delegación territorial no siempre se corresponde con el volumen de contribuyentes que debe controlar. Es decir, puede haber regiones con un mayor censo de contribuyentes y, por tanto, con más trabajo para la Inspección, pero que no cuentan con una plantilla proporcional a etsas necesidades.
Aunque el Plan Estratégico de la AEAT 2024-2027 contempla flexibilizar los límites territoriales para lograr "una distribución más eficaz de la carga de trabajo", una mayor coordinación y especialización y agilizar los procedimientos, desde IHE lo consideran insuficiente.
Por ello, IHE propone implantar "un sistema permanente de auditoría de necesidades de personal" que permita redistribuir efectivos desde estructuras burocráticas hacia funciones de mayor valor añadido y revisar las cargas de trabajo. Y también plantea la "nacionalización de competencias" de la Inspección, de modo que sus equipos puedan actuar en todo el territorio con independencia del domicilio fiscal del contribuyente.
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