Ser mujer en la Edad Media "significaba muchas cosas", cuenta a El Independiente Helen Castor, autora de Lobas: las vidas de cuatro grandes reinas medievales. Había cosas buenas y cosas muy difíciles. Por un lado, estaba la mujer que se asemejaba a Eva, que representaba "todo lo que las mujeres no podían hacer". Por otro lado, estaba la Virgen María, apodo que se utilizaba para hablar de las más "débiles, controladas por hombres, menos críticas" y, aunque una mujer tuviera habilidades políticas "tenía muchos problemas para alzar su voz o ejercer cualquier tipo de control".

Lobas aborda la historia de cuatro mujeres de una época en la que "los individuos marcan la diferencia en la política, ya que las estructuras están más unificadas". Por aquel entonces no había una pluralidad de instituciones, no tenían teléfono, satélite o transportes. "Me fascina cómo podían enterarse de lo que ocurrían en el reino, y por eso he decidido estudiar a estas mujeres. Tienen unas vistas apasionantes que he querido explorar", cuenta una ilusionada Castor.

Margarita de Anjou

La vida de Margaret "me pareció muy emotiva, una historia trágica, es una demostración muy interesante de lo que una mujer puede conseguir en el nombre de su marido o su hijo". Se encontraba en una Inglaterra lastrada por la guerra civil. 

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Leonor de Aquitania

"Estaba buscando a reinas de Inglaterra, en el caso de Leonor, ella era la mujer del rey, pero consiguió mandar en Inglaterra porque reinó en nombre de su marido. Quería contar su historia porque a los trece años se convirtió en Reina", cuenta Helen Castor. 

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Matilde de Inglaterra

Ella fue a Francia a casarse con un rey en la más tierna infancia, aunque, tras enviudar, vuelve a su Inglaterra natal. Tenía que conseguir que los nobles ingleses aceptaran "que una mujer pudiera gobernarles". Matilde habría triunfado de no ser por su primo, "que hizo todo lo posible por hacerse con la corona mientras ella estaba embarazada". No ganó, pero fue muy "tenaz y rebelde para la época". 


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Margarita de Anjou

Margaret descubrió que, cuanto más poder adquiría, las acciones "acaban siendo en su nombre". Ella tenía mucho poder y se la criticaba mucho. Su historia es muy "dura", ya que su marido e hijo mueren y ella no puede luchar más. 


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Isabel de Francia

"Estas mujeres son como superheroínas. En esa época en la que se veía a las mujeres como pecadoras e irracionales, ella tuvo autoridad, fue madre, ayudó a su marido... Consiguió ser fuerte y no débil. Ella es un monstruo, una loba o algo de lo que temer. A estas mujeres se las suele masculinizar erróneamente. Por eso decidí llamarla la mujer de hierro". cuenta Helen Castor.


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Leonor de Aquitania

"Fue reina de Francia muy joven y, más tarde, consiguió la anulación". Se rebeló contra su marido, por lo que estuvo presa durante quince años. "Aprendió para convertirse en una gran reina", explica Castor.


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