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Derbi madrileño en Copa del Rey: venganza o decepción a cuatro partidos de la final

Marcos Llorente (I) y Rodrygo (D) disputan un balón en el Real Madrid-Atlético de Madrid de la Supercopa de España

Marcos Llorente (I) y Rodrygo (D) disputan un balón en el Real Madrid-Atlético de Madrid de la Supercopa de España EP

El carrusel de derbis madrileños alcanza su segunda etapa. Después de la remontada del Real Madrid ante un Atlético que acabó la Supercopa arrinconado, el Metropolitano ansía una venganza que guardaría un premio doble: plantarse en cuartos de final de Copa del Rey y, por lo tanto, a tres partidos de una final; y eliminar a un Real Madrid hasta el momento lanzado, líder en su grupo de Champions, campeón de invierno en Liga y Supercampeón de España después de abrumar al Barcelona con un Vinicius estelar.

La urgencia con la que llegan los vecinos de la capital son totalmente diferentes. Un derbi siempre es un derbi y el propio choque ya es todo un evento para estos rivales; sin embargo, el Real Madrid y el Atlético de Madrid afrontan la cita con motivaciones diferentes y un objetivo común.

La situación en el Atlético de Madrid es de cierto apuro. Los colchoneros, quintos en La Liga y con una dura eliminatoria en Champions pendiente frente al Inter de Milán, guardan gran parte de las esperanzas de la temporada en la Copa del Rey.

El Atlético de Madrid jugará una eliminatoria copera en casa 4 años después, ya que la suerte en los sorteos y sus efímeras participaciones en los últimos tiempos ha descartado la posibilidad. El segundo derbi en una semana se presenta como un arma de doble filo para los del Cholo: por un lado, es una oportunidad única para que el Atlético levante el vuelo y afronte con ilusión la segunda parte de la temporada, por otro lado, el adiós a la Copa -en casa y con el Real Madrid como verdugo- sería una decepción total para la afición rojiblanca.

El golpe del Real Madrid

En el Paseo de la Castellana el cruce se produce en uno de los mejores de la temporada para el Real Madrid. Con Ancelotti recién renovado, la enfermería un poco más vacía y tras endosar 9 goles en dos partidos a Atlético de Madrid y Barcelona, el Real Madrid galopa hacia los meses trascendentales del curso con autoridad.

La Supercopa de España ya luce en las vitrinas merengues, La Liga va por buen camino -el Real Madrid está segundo a 1 punto del Girona y con un partido menos, con Barcelona y Atlético a 7 y 10 puntos- y en Champions se espera al Leizpig después de una fase de grupos perfecta. Con la Copa del Rey, título que defienden los blancos, el Madrid tiene la opción de dar un golpe más para aumentar su autoridad entre los clubes nacionales en esta campaña.

El Real Madrid vuelve a pisar el único campo donde ha caído en la 23/24, aunque esta vez lo hace de una manera muy distinta a la de septiembre. El veteranísimo Ancelotti ha conseguido imponer su pizarra a las lesiones en defensa -con Militao, Courtois y Alaba como bajas de larga duración- y a las supuestas carencias de un nueve titular después de la marcha de Benzema.

El técnico italiano ha dejado en un cajón su clásico 4-3-3 para dar cabida a todo el talento del que goza el equipo de medio campo en adelante al tiempo que esconde la ausencia de un nueve tradicional. Ancelotti ha saltado a un 4-4-2 que da un equilibrio casi perfecto al equipo: el menos goleado en los últimos 52 años el club; y con dinamita en la delantera, con Bellingham como pichichi, Rodrygo y Vinicius en racha y Brahim y Joselu sumando cada vez que se echa mano de ellos.

De esta manera afrontan Atlético de Madrid y Real Madrid el segundo derbi, probablemente el más importante de los tres que ha comprimido el calendario en menos de un mes. Todo sea dicho, una vez que el árbitro marque el inicio y el balón ruede, todo lo sucedido anteriormente pasará a un segundo plano e indios y vikingos irán con todo.

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