Aunque la superficie de bosques en el mundo decrece a una velocidad alarmante, en España ha aumentado durante la última década. Una cifra alentadora pero claramente insuficiente. La península ibérica sufre un proceso de desertificación y los bosques no llegan a cubrir el 30% de superficie potencial que les corresponde, según datos de la asociación ecologista WWF. Reforestar no es una práctica rentable, pero… ¿y si resultara menos cara y más sencilla? En ese caso, la implicación de particulares, empresas y administraciones podría elevar ese porcentaje de manera notable.

El objetivo de Reforestum es reducir los costes de esta práctica. Se trata de un proyecto basado en la ‘reforestación colaborativa’, que une ciudadanos, organizaciones y desarrolladores de proyectos forestales. “Nuestro equipo está trabajando en una innovadora tecnología que combina medición a través de satélites, aprendizaje automático (machine learning) y blockchain para incrementar la transparencia y trazabilidad en proyectos REDD+ (Reducción de las emisiones de la deforestación) bajo el marco de trabajo UNFCCC (Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático)”, explica su fundador, Diego Sanz.

Así, cualquier persona u organización puede convertirse en inversor de un proyecto de reforestación. Cada proyecto se divide en participaciones, de modo que un ciudadano pueda adquirir la suya para compensar alguna acción dañina para el medio ambiente en su vida cotidiana: unas vacaciones, la vida útil de un coche o incluso la huella de carbono de un año completo (cada ciudadano español emite de media 5 toneladas de CO2 anuales). Las empresas pueden compensar también su huella de carbono, como muestra de política de responsabilidad social corporativa. Existen tres opciones: crear un bosque en a partir del presupuesto que se desee invertir, crearlo según la superficie que se quiera poseer o, la opción más empleada, según las emisiones de CO2 del inversor. Reforestum permite calcularlas a partir de un sencillo formulario en el que se puede detallar los hábitos de consumo o transporte.

El control sobre los árboles de la replantación debe de ser constante y alargarse dos décadas.

El control sobre los árboles de la replantación debe de ser constante y alargarse dos décadas. Reforestum

El primer bosque de este proyecto, localizado en Picos de Europa, nació en 2017 gracias a la contribución de 865 reforestadores de todo el mundo a través de una campaña de crowdfunding en Kickstarter. Génesis, que así se llama, fue certificado como proyecto de captura de carbono por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación de España y el Ministerio para la Transición Ecológica, a través de su oficina de cambio climático. También cuenta con bosques fuera de España, en Oregon (Estados Unidos), Amazonas (Brasil), Chipata (Zambia) o Borneo (Malasia).

Seguimiento durante dos décadas

Las masas forestales tienen un impacto enorme en el clima. Una de las razones del incremento de la frecuencia de lluvias torrenciales en el Levante español es debido a la sobreconstrucción del litoral, tal y como explica Sanz. “Los edificios han reemplazado a los árboles y se genera un efecto mariposa que causa sequías, cambios en los patrones de la lluvia y finalmente desastres naturales que sufrimos todos los ciudadanos; Desde el agricultor cuya cosecha es destruida, hasta la familia que tiene que pagar más por las frutas y verduras, o los impuestos que se usan para compensar las pérdidas millonarias en el campo en lugar de emplearse para otros objetivos más constructivos para la sociedad”.

Tan importante es replantar -por ejemplo, tras un incendio- como realizar un seguimiento de la zona. No se trata sólo de plantar árboles. El ‘control’ sobre ellos debe de ser constante y alargarse dos décadas, para confirmar que el trabajo se ha realizado de forma correcta. Unos plazos demasiado largos para la sociedad actual. Sanz reclama más apoyo de las administraciones: “En nuestro caso, no hay absolutamente ninguna ayuda en I+D para un proyecto revolucionario como el nuestro. Si las cosas siguen así acabaremos mudándonos a otro país en busca de apoyos e inversión. Hemos incluso hablado con el ministerio y nos han dicho que… mucha suerte”.