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Las medusas como fuente de luz

Varios estudios desvelan que se puede sacar provecho de las proteínas fluorescentes que se hallan en estos animales.

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Las medusas como fuente de luz
La medusas cuentan con proteínas fluorescentes.

La medusas cuentan con proteínas fluorescentes. Pixabay

Resumen:

Es probable que nunca haya oído hablar del itrio. Este elemento químico no es precisamente el rey de la popularidad en la tabla periódica (símbolo ‘Y’, número atómico 39) pero podemos encontrarlo en multitud de equipamientos a nuestro alrededor, en oficinas y viviendas: en los televisores, las lámparas ahorradoras de energía, las fluorescentes… En la naturaleza cuesta encontrarlo, pues se da en muy pequeñas cantidades. Se emplea mayoritariamente en industrias que procesan el petróleo, y también entra en contacto con el medio ambiente cuando esos equipos domésticos son tirados a las basuras. De forma gradual, el itrio podrá asentarse en suelos y agua, y acumularse eventualmente en humanos, animales y partículas del suelo.

Esta escasez, unida a los problemas medioambientales, invitan a la búsqueda de materias alternativas. Y la ciencia, una vez, demuestra que existen otras opciones menos contaminantes. Con motivo de Foro Económico Mundial, el científico español Rubén Acosta presentó en Tianjin (China) un revolucionario sistema para sacar provecho de las proteínas fluorescentes que se hallan en animales como las medusas. El objetivo es fabricar diodos emisores de luz (LEDs) y utilizarlos como alternativa a materiales más contaminantes. Muchos científicos entienden que hay un nuevo futuro en la luz natural para los LEDs que hoy se usan en ordenadores, móviles u otros muchos productos de uso diario. Estas luces, que han ido sustituyendo a las halógenas en la mayoría de la industria de la iluminación, dependen del itrio, algo que no es sostenible a largo plazo debido a la escasez.

Con esta nueva opción se abre una puerta muy interesante para el mundo de la tecnología que nutre a la empresa y a los domicilios familiares. Según el estudio elaborado, un uso industrial de las proteínas fluorescentes abarataría los precios. Acosta reconoce que durante años se viene estudiando la fluorescencia de animales como las medusas y se había identificado la proteína causante de ésta: «Se pensó que no podían hacerse productos compatibles, pues es necesario que haya agua, y ésta es difícil de mezclar con los LEDs», explica.

Sin embargo, el equipo de trabajo de Acosta consiguió en 2015 sustituir el agua por un polímero que estabiliza el proceso e incluso puede generar distintos tonos de color en la luz emitida. Las continuas pruebas vienen dando sus frutos y el investigador, junto con sus colaboradores, ha conseguido una estabilidad de hasta 1.000 horas de emisión de los emisores de luz, aunque se necesitarían al menos 5.000 horas o más para poder pensar en un desarrollo industrial y comercial de sus avances. «Creo que el futuro es por una parte sostenible y por otra brillante», concluye.

Animales fascinantes

Las medusas luminiscentes -es decir, las que brillan por sí mismas- son un misterio para el ser humano y un constante motivo de fascinación para los científicos: poseen unas cualidades inexplicables en cuerpos tan poco avanzados, que apenas cuentan con órganos vitales.

Las medusas luminiscentes -es decir, las que brillan por sí mismas- son un misterio para el ser humano.

Las medusas luminiscentes -es decir, las que brillan por sí mismas- son un misterio para el ser humano. Pixabay

Como las luciérnagas y pocos animales más, las medusas disfrutan de una proteína lumínica en la parte trasera del cuerpo; unos la emplean para defenderse y otros para atacar. La medusa Pelagia Noctiluca es la más conocida por sus cualidades luminiscentes. Habita en todos los océanos, pero suele rondar sobre todo el mar Mediterráneo. Es capaz de emitir destellos de luz cada vez que se encuentra en peligro; cuando hace esto, se desplaza rápidamente para evitar ser devorada por cualquier otro animal.

Otra familia luminosa esa la medusa peine, una de las más raras en los océanos. Su cuerpo es muy parecido al de otras medusas, pero es capaz de brillar intensamente. Vive en las profundidades marinas, por debajo de los 2.000 metros y emite una luz de color azul o verde que utiliza para defenderse al dejar hipnotizados a sus depredadores.