Entró en Caja Madrid por oposición como auxiliar administrativo en 1979. Una década después ya era jefe de zona de la caja y recibió su primera tarjeta de la entidad exclusivamente para gastos de representación. Ocupó varias direcciones durante los noventa y acabó como director financiero de Caja Madrid y luego también de Bankia.

Según ha relatado durante su interrogatorio en la Audiencia Nacional, Ildefonso Sánchez Barcoj tuvo una tarjeta de gasto de representación desde los ochenta, pero no fue hasta 1999 cuando recibió directamente de mano del entonces presidente de Caja Madrid, Miguel Blesa, su primera “tarjeta remunerativa”, que “era parte de mi salario”, que “era de libre disposición”. “El presidente me dijo que era parte de mi salario. Parte se pagaba a través de una tarjeta de libre disposición. Era un complemento salarial”. Fuera parte del salario o no, Sánchez Barcoj es el directivo que mayor uso hizo de la tarjeta, con gastos de más de 484.000 euros asumidos por Caja Madrid y otros casi 90.900 más asumidos por Bankia. Al contrario que otros acusados, no ha reintegrado ni total ni parcialmente estas cantidades.

Sánchez Barcoj ha subrayado que las instrucciones sobre a quién se repartían las tarjetas y qué límites tenían los establecían los presidentes ejecutivos de cada momento. Primero Miguel Blesa y después su sustituto Rodrigo Rato, que fue presidente de Caja Madrid y posteriormente de su heredera Bankia.

El exdirector financiero de Caja Madrid dice que las decisiones sobre las ‘black’ le «venían dadas»

De hecho, el exdirector financiero ha explicado que, aunque se le adjudican en algunos correos electrónicos aportados como pruebas en la causa gestiones directas para subir los límites de gasto de algunos directivos con sus tarjetas, él sólo recibía instrucciones de los presidentes, y que asumió determinadas gestiones para que los máximos ejecutivos no tuvieran que encargarse directamente. “Pero las instrucciones las daba en todo momento el presidente”, ha recalcado.

“Todo lo que yo hago es absolutamente operativo”, ha expuesto. “Los límites los fija el presidente ejecutivo. No podía ser de otra manera. Eran decisiones que a mí me venían dadas”, ha insistido, al subrayar que desconocía los límites de que disponía cada ejecutivo. “Muchas veces me habría gustado incluso no saber lo que ganaban algunos”, ha ironizado. Y lo mismo sucedía con la cancelación de las tarjetas supuestamente opacas: “Yo no podía anular ninguna tarjeta por mi cuenta. Cuando lo decía presidencia, yo lo hacía. Si no decía nada, no actuábamos”.

“Cobrar con la tarjeta nos venía impuesto”

Sánchez Barcoj ha apuntado que la fórmula de cobrar “parte del salario” mediante una tarjeta de la caja era decisión de la propia entidad, y que los directivos no lo elegían. “La decisión de cobrar parte por tarjeta no era nuestra. Nos venía impuesta. Claro que preferíamos tener todo directamente en la nómina”, ha indicado.

«La decisión de cobrar parte con una tarjeta no era nuestra. Preferíamos tener todo en la nómina»

No obstante, el exdirectivo ha reconocido que este sistema daba a los beneficiarios de las tarjetas “mayor flexibilidad para afrontar picos de gasto”. “Era un instrumento de pago. En la práctica era equivalente a que te realizaran una transferencia”, ha explicado, para subrayar que existía un límite anual de gasto que podía sobrepasarse.

Sánchez Barcoj aporta como constatación de que los pagos con tarjetas eran parte de su remuneración el hecho de que, cuando fue destituido en 2012, recibió un certificado de retenciones en que los gastos de su Visa estaban incluidos junto a las cuatro nóminas percibidas. Aunque, posteriormente, la caja le remitió un nuevo certificado de haberes en que se había eliminado los 27.300 euros gastados con la tarjeta black ese año. “Está claro que Bankia sabía que la tarjeta era una retribución”, ha sentenciado. “Pero no todas las percepciones salariales vienen reflejadas en la nómina”.

El exdirector financiero ha dicho que nunca recibió instrucción alguna para ocultar la existencia de las tarjetas, y ha subrayado que toda la información sobre el sistema de pagos “estaba totalmente accesible” para los equipos de control del Banco de España.

La diferencia de Caja Madrid y Bankia: la cantidad

Rodrigo Rato ha explicado esta mañana durante su interrogatorio que cuando se incoporó a Caja Madrid como presidente ya se encontró el sistema de tarjetas para directivos y consejeros y que él no cambio nada. Pero que, cuando ocupó la presidencia de Bankia, transformó el sistema de complemento retributivo a uno que convertía las tarjetas en un mero elemento de liquidez, en el que simplemente se le adelantaba el dinero al beneficiario como parte de su sueldo.

El exdirectivo no reconoce algunos gastos que se le achacan. «Afortunadamente no son gastos en lencería o clubes, como a otros»

No obstante, según Sánchez Barcoj, la única diferencia entre las fórmulas de Caja Madrid y de Bankia eran las limitaciones salariales que impuso el Gobierno en 2012 a los directivos de las cajas: “Nada más”. A partir de 2012, la retribución máxima para los ejecutivos de Bankia se limitó a 600.000 euros. “Así que entre todos los conceptos los directivos no podían gastar más de esa cantidad.

En cualquier caso, el exdirectivo no ha reconocido la veracidad de los gastos que se le imputan y se ha mostrado especialmente molesto con algunos de ellos. En el listado de abonos y reintegros realizados con su Visa opaca (el famoso documento Excel elaborado por Bankia) se incluye algunos gastos en casinos. «Yo no entro en casinos. Soy un tiro raro», ha dicho. «Fui a Las Vegas y me gasté un cuarto de dólar en una máquina tragaperras». Sánchez Barcoj se ha quejado de haber tenido que explicar a sus amigos que él no había gastado nada en casinos, porque es «antijuego». «Afortunadamente a mí no me han achacado gastos en lencería o clubes como a otros», ha indicado. «Aunque me parece muy bien».