Ha sido el primero, y quizá no el último. Ignacio de Navasqües, exconsejero de Caja Madrid, ha estallado hoy durante el interrogatorio en el macrojuicio por el uso de tarjetas presuntamente fraudulentas con cargo a la entidad. Ha cargado contra la prensa, contra los gritos que han de soportar los acusados al entrar en la Audiencia Nacional, y contra el informe de auditoría elaborado por Bankia sobre el caso.

“Esto no es un informe”, ha dicho del documento de 2014 elaborado por el área de auditoría de la entidad financiera, “esto es sólo un power point”. Y eso, ha suabrayado, a pesar de que se “haya estado rebuscando en toda la caja” para poner en duda el sistema de tarjeta y acusar a los procesados. Además, el procesado se ha quejado de manera airada de que “en base a este documento hayamos sido objeto de escarnio público”.

De Navasqües, para el que el fisca pide una pena de cuatro años de prisión y que habría gastado con su Visa opaca más de 194.800 euros, también ha cargado contra la prensa, por haber tratado a los acusados como “auténticos hacendados”, como “comprados por el presidente Blesa” e incluso “como causantes de los problemas de Caja Madrid”. «Y ahora nos gritan en la calle cuando entramos al juicio», ha apuntado.

El acusado ha devuelto el dinero gastado, pero ha subrayado que lo hizo “con todo el dolor de mi corazón porque no he hecho nada malo”. De hecho, ha subrayado que fue especialmente “cuidadoso” en el uso de su Visa, que nunca sobrepasó el límite de gasto que le fijó la caja, y que la existencia de este modo de retribución para consejeros y directivos era “pública y conocida”.