Ildefonso Sánchez Barcoj ha lanzado una ofensiva contra uno de los pocos directivos que, teniendo derecho a ello, no usaron las tarjetas black. El ex director financiero de Caja Madrid, a través de su defensa,  ha solicitado al tribunal autorización para poder formular una querella criminal por injurias y calumnias contra Francisco Verdú. En su declaración, éste acusó a Sánchez Barcoj de falsificar su firma en el contrato de recepción de la Visa que no llegó a utilizar.

De momento, la sección cuarta de la sala de lo Penal de la Audiencia Nacional ha dejado pendiente de la petición. No obstante, el ataque de Sánchez Barcoj añade presión a los testigos que no usaron las tarjetas y que deben declarar. El ex director financiero es, junto a Miguel Blesa y Rodrigo Rato, quien podría asumir mayores responsabilidades por el escándalo de las black. No es de extrañar, por tanto, que su defensa se esté mostrando especialmente activa en sus reacciones ante las acusaciones que se están vertiendo contra su cliente en los interrogatorios.

El abogado de Sánchez Barcoj ha solicitado un careo con el secretario, Enrique de la Torre

Hoy, nada más arrancar la sesión, su abogado, Jesús Castrillo, ha solicitado al tribunal que permita un careo entre Sánchez Barcoj y el ex secretario general de Caja Madrid, Enrique de la Torre, que le responsabilizó junto al presidente Miguel Blesa de gestionar el sistema de tarjetas presuntamente opacas. Según dijo el ex secretario del consejo, Blesa fijaba los límites de gastos de que disponían los consejeros y Sánchez Barcoj se ocupaba de las incidencias y la operativa de la fórmula.

Durante la fase de instrucción del caso de las black, la presunta falsificación de la firma de Verdú fue rechazada a instancias de la Fiscalía Anticorrupción. Ésta no apreció delito alguno en que Sánchez Barcoj firmara algunos de los contratos de estas tarjetas, entre ellas la del ex presidente de Bankia, Rodrigo Rato y el propio Verdú. Anticorrupción consideró entonces que no se le podría achacar un delito de falsedad documental, pues estos documentos no afectan al tráfico jurídico mercantil y, además, no trató de falsificar la rúbrica del usuario de la Visa, ya que estampó la suya propia, en la que se adivinan perfectamente las siglas «ISB».

La declaración de hoy de Francisco Verdú ha respondido a la expectativas de quienes siguen el juicio de las tarjetas. En su declaración, el ex consejero delegado ha desmontado la tesis de Rodrigo Rato. Vergú llegó a Bankia apenas un mes antes de la salida a bolsa de la entidad como número dos de Rodrigo Rato y acabó imputado por el caso de las cuentas presuntamente falseadas. Y también fue de los últimos en dejar los trastos y el despacho cuando tras la nacionalización tomó el control de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri.

El exconsejero delegado de Bankia desmiente de cabo a rabo el testimonio de Rodrigo Rato

Ahora se ha convertido en uno de los grandes enemigos de los 65 acusados por el uso de tarjetas fraudulentas por consejeros directivos y consejeros de Caja Madrid y Bankia. Y es que Francisco Verdú, que fue consejero delegado de Bankia, encabeza el cuarteto de directivos (cuatro de casi noventa) que se negó a utilizar su Visa porque le escamó desde el principio, porque consideró que el uso de esa tarjeta opaca era claramente una mala praxis bancaria, lo que echa por tierra los argumentos de defensa de los procesados.

El exconsejero delegado hoy ha ratificado el testimonio realizado durante la fase de instrucción y ha puesto en la picota a Rodrigo Rato, al desmentir de cabo a rabo la declaración del exvicepresidente del Gobierno y exdirector gerente del FMI.

Según ha declarado hoy en la Audiencia Nacional, Verdú recibió de la mano del propio Rato un sobre con la tarjeta para “complementar mi retribución”, que se vería reducida en un 75% en relación a lo pactado para su fichaje por las limitaciones salariales que iba a imponer el Gobierno en 2012 para las entidades financieras que recibían ayudas públicas.

Verdú declara que Rato se enfadó cuando la rechazó y avisó de sus consecuencias

“Rato me dijo que estaba preocupado porque podría haber una limitaciones de los incentivos en entidades con ayudas públicas. Y se compensaría esta disminución con una tarjeta de crédito con un límite importante para realizar gastos sin justificar”, ha apuntado. Verdú ha relatado que no abrió nunca el sobre en el que estaba la tarjeta, jamás activo la Visa, no la utilizó y que devolvió el sobre sin abrir al departamento de Recursos Humanos al día siguiente de la marcha de la entidad del propio Rato.

El ex número dos de Bankia, según su relato, manifestó a Rato en el mismo momento de la entrega de la tarjeta que “eso no estaba en mi contrato y que no entraba en mi esquema retributivo” y que “podía tener consecuencias importantes”. “Yo no entendía que en una entidad financiera hubiera tarjetas para gastos sin justificar. Rato se enfadó bastante. Se molestó. Y me dijo que me la quedara y me lo pensara, que hiciera lo que me diera la gana, y que él ya me había dicho lo que me tenía que decir”. El exconsejero delegado ha mantenido que consideró que se trataba de «una mala praxis» que los directivos pudieran disponer de gastos sin que tuvieran que justificarlos, y que llegó a advertir a Rato y al entonces director financiero, Ildefonso Sánchez Barcoj, que «acabarían saliendo en los papeles».

Acusa a Sánchez Barcoj de falsificar su firma en el contrato de la tarjeta que nunca usó

Según Verdú, estas tarjetas black creadas para compensar la limitación salarial impuesta por el ministro Luis de Guindos las disponían Rodrigo Rato, José Manuel Fernández Norniella e Ildefonso Sánchez Barcoj. Verdú ha llegado a acusar al propio Sánchez Barcoj de falsificar su firma en el contrato de la tarjeta supuestamente opaca. «Esa firma no es en absoluto mía. Y, según se publicó en la prensa, la firma era del señor Sánchez Barcoj». La reacción del exdirector financiero ante esta acusación no se ha hecho esperar, y su abogado defensor ha pedido ya autorización al tribunal para formular querella por injurias y calumnias contra Verdú.

Durante su interrogatorio de la semana pasada, el expresidente de Bankia Rodrigo Rato aseguró que Verdú jamás le puso reparo alguno ni le comentó que el sistema de estas tarjetas no fuera el adecuado. “Aceptó la tarjeta, la cogió aunque no la utilizó. Si la hubiera rechazado yo lo habría sabido”, dijo. Una versión que corroboró posteriormente Sánchez Barcoj: “Verdú no rechazó la tarjeta”, ha apuntado, “si lo hubiera hecho, podría haber dicho a sus subordinados que anularan esa tarjeta. Y que yo sepa no lo hizo”.

Durante su declaración en la Audiencia Nacional, como ya hizo durante la fase de instrucción del caso, Verdú ha lanzado auténticos dardos que desmienten directamente la versión dada por Rato ante el juez.

Rato le entregó la tarjeta

“El señor Rato me entregó un sobre. Me imagino que estaba la tarjeta dentro. No llegué a abrir ese sobre, lo dejé en un cajón y lo devolví a Recursos Humanos al día siguiente de la marcha de Rato de la entidad”.

Para compensar la rebaja de salarios

“El señor Rato me explicó en su despacho que estaba preocupado porque podía haber una limitación de los incentivos en entidades con ayudas públicas. Y se compensaría esta disminución [en el caso de Verdú, de 2,4 millones a 600.000 euros al año] con una tarjeta de crédito con un límite importante para realizar gastos sin justificar”.

Dijo ‘no’ y avisó por qué

“Yo manifesté que eso no estaba en mi contrato y que no entraba en mi esquema retributivo. No entendía que en una entidad financiera hubiera tarjetas para gastos sin justificar (…) Le advertí que podía tener consecuencias importantes. (…) Le avisé de que si utilizaban las tarjetas saldrían en los papeles”.

No desmontó el tinglado porque lo llevaba el jefe

“Yo no puedo desmontar una práctica que promueve mi presidente. No puede rectificar una orden de mi superior. Yo me limité a no activar mi tarjeta”.

El cabreo de Rato

“El señor Rato se enfadó bastante. Se molestó. Y me dijo que me la quedara (la tarjeta) y me lo pensara, que hiciera lo que me diera la gana, y que él ya me había dicho lo que me tenía que decir”.