El grupo Barceló quiere crecer. Tanto como para disputar mano a mano el título de mayor hotelera de España a los gigantes nacionales, Meliá y NH Hotel Group, en unos años. Y la única vía para conseguirlo pasa por la adquisición de una cadena de tamaño suficiente como para disparar su cartera de hoteles de un plumazo.

“Hace diez años Barceló no estaba entre las diez mayores cadenas de España, y hoy ya somos el cuarto mayor grupo hotelero [detrás de Meliá, NH y Riu]. El año pasado ya superamos en resultados económicos a Meliá y NH y este año volveremos a hacerlo. Tenemos la ambición de luchar por el liderazgo también en tamaño”, explica Simón Pedro Barceló, copresidente del grupo.

Las previsiones de la compañía ya contemplan duplicar su tamaño, hasta los 200 hoteles, en 2020

Barceló cuenta actualmente con 110 hoteles y un total de 33.000 habitaciones. Sus cifras aún están muy por debajo de las de las compañías que integran el podio hotelero nacional: Meliá cuenta con 314 hoteles y más de 83.000 habitaciones; NH Hotel Group opera 380 hoteles y casi 59.000 habitaciones; y Riu tiene 93 hoteles -menos que Barceló- pero con casi 43.000 habitaciones en total.

“Solamente es posible superar en número de hoteles y habitaciones a Meliá y NH realizando una gran operación corporativa e incorporando una compañía de tamaño suficiente. Sólo con crecimiento orgánico sería imposible”, subraya Barceló en una entrevista con El Independiente. De hecho, sólo con ese crecimiento orgánico –sumando hoteles uno a uno- las previsiones de la compañía ya contemplan duplicar su tamaño, hasta el entorno de los 200 hoteles, de aquí a 2020.

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Un tesoro ‘milmillonario’ por invertir

El año pasado Barceló ya consiguió cerrar una de las grandes operaciones del sector nacional, con la compra de Occidental Hoteles tras sendos acuerdos con BBVA y Amancio Ortega. El grupo financió fácilmente esa adquisición, que ascendió a 174 millones, gracias a hacer caja con la venta de una quincena de hoteles a la socimi BAY (en la que Barceló controla un 24%, e Hispania el 76% restante).

En 2018 tendrá una capacidad de endeudamiento de 1.200 millones: “Podemos abordar cualquier proyecto para crecer”

De cara a esa eventual gran compra que le colocaría cerca de la cabeza de las mayores hoteleras españolas, Barceló presume de ir sobrado en su capacidad de financiación sin saltarse sus objetivos de saneamiento de balance. La compañía se ha autoimpuesto el corsé de mantener su endeudamiento en una ratio de entro dos y tres veces su ebitda (resultado bruto de explotación).

Barceló cerró el año pasado con una deuda de 539 millones, lo que dejó esa ratio muy por debajo del límite, en 1,8 veces/ebitda. Este año la compañía rebajará aún más su endeudamiento, hasta el entorno de los 490 millones, y un múltiplo de 1,5 veces/ebitda. Con ello, el grupo dispondría ahora mismo de un tesoro de 500 millones adicionales para endeudarse sin saltarse los límites que se ha fijado.

Y ese potencial de financiación no va a dejar de crecer gracias a la mejora de los resultados prevista. “En 2018 nuestro objetivo es alcanzar los 400 millones de ebitda y llegar a esa fecha sin deuda, con eso estamos hablando de una capacidad de endeudamiento de unos 1.200 millones de euros. Está claro que eso nos da pie para poder abordar cualquier tipo de proyecto de crecimiento”, indica. “Estamos muy contentos con la experiencia de la adquisición de Occidental, así que estudiaremos otras oportunidades de compra de compañías importantes si surgen”.

Las encrucijadas de EEUU y Asia

Barceló seguirá creciendo de manera orgánica, sin compras, en los mercados en los que ya opera y que son clave en su negocio: España, donde pretende crecer tanto en solitario como a través de la socimi BAY, tanto en vacacional como en las ciudades en que no tiene presencia; México, donde se marca como objetivo potenciar el segmento urbano y duplicar su tamaño, hasta los 40 hoteles; y República Dominicana, donde nunca se dejan de buscar oportunidades.

Pero los mercados en los que se la compañía se enfrenta a una verdadera encrucijada estratégica que condicionará su modelo de negocio futuro son Estados Unidos y Asia.

Barceló se plantea entrar con sus marcas en EEUU y operar sus propios hoteles en Asia en los próximos años

Barceló tiene que decidir el año próximo qué hacer con su negocio en Estados Unidos. El grupo desembarcó en el gigante americano en 2002 con la adquisición del grupo de gestión de hoteles Crestline, pero en 2013 vendió un 60% de esa filial al fondo de inversión ARC. El 2017 Barceló debe decidir si recompra el paquete vendido o, por el contrario, se deshace de la participación que aún mantiene.

Barceló va a tener que dirimir si persiste en su actual modelo de negocio en EEUU, en la que gestiona hoteles de otras marcas (actualmente 100 establecimientos), o si se atreve de una vez a desembarcar con sus propias enseñas en el mercado norteamericano. “Si entramos con nuestras marcas, el modelo de Crestline no nos encajaría y venderíamos. Nuestros hoteles en Caribe tienen como principal mercado a los clientes norteamericanos, por lo que nuestras marcas ya van siendo conocidas en el país. Tenemos que decidir qué modelo de negocio explotar en EEUU”.

En paralelo, la compañía pretende darse de plazo dos o tres años para evaluar cómo funciona el recién estrenado acuerdo con el grupo chino Plateno para cederle en franquicia la marca Barceló para explotarla en China. Según Simón Pedro Barceló, el grupo mallorquín evaluará si extiende el contrato de masterfranquicia a otros países asiáticos o si se decide a gestionar directamente sus propios hoteles en la región gracias al reconocimiento de marca que conseguiría en estos años.