Empezó con el Marmite, un producto muy utilizado por los británicos en el desayuno, y el comportamiento se ha contagiado. Los plátanos, la Coca-Cola, el café, el brócoli… Los ingleses ven cómo su lista de la compra se encarece por semanas y los analistas auguran un futuro más negro del previsto.

De sus típicas beans, que han subido su precio un 19%, a las zanahorias con un 4%. Reino Unido produce menos del 50% de las frutas y de las verduras que consume, el resto proviene, en gran parte, de otros países de la Unión Europea. La devaluación de la libra frente al euro y el dolar ha aumentado considerablemente el precio de sus importaciones y esto ha repercutido directamente en los bolsillos de los consumidores.

El director de la multinacional Unilever, Graeme Pitkethly, lo dejó muy claro un mes antes de la votación: “Se encarecerá hasta el Magnum”, haciendo referencia al helado que su empresa comercializa en Reino Unido. Y así ha ocurrido con el grueso de los productos de la compañía. La mayonesa Hellman’s, la marca Dove, la margarina Flora o el bovril de Korn han sido los primeros en elevar su coste. “Si los estados europeos tienen que pagar por introducir sus productos el encarecimiento podría ser hasta de un 50%”, sentenció Pitkethly en junio.

Los servicios de la nube de Microsoft se encarecerán un 22%

Una tendencia que ya anunció a principios de este mes la patronal británica BRC, que engloba supermercados y grandes almacenes, al ver la intención de Theresay May de decantarse por un Brexit conservador. Y, aunque durante estos meses lo más perjudicados han sido los alimentos y las bebidas (el vino amenaza de forma constante con elevar su precio), esta actitud se está apoderando de todos los sectores.

Microsoft anunció ayer su clara intención de incrementar el precio de su software para empresas y servicios en la nube entre un 13% y un 22%. “Estos cambios son similares a los últimos ajustes de homogeneización en la fijación de precios en coronas noruegas y francos suizos realizados en abril de 2016”, anunció la compañía, que también ha querido aclarar que esto no afectará a los pedidos que se encuentren bajo acuerdos anuales.

Un comportamiento que hace quince días asumieron varios fabricantes de coches. Ford, Vauxhall (General Motors), Nissan, Honda o Suzuki elevaron sus precios en un 2%, una subida que venían anunciando desde el Sí a abandonar la Unión Europea. Otros sectores están a la cola, los productores de vino y las empresas textiles ya han comunicado que la situación les lleva a tener que plantearse una restructuración que, a grandes rasgos, consiste en encarecer sus productos para continuar siendo rentables.