El riesgo político en Francia está en retroceso. Al menos así parecen descontarlo los inversores, tras los últimos acontecimientos políticos, que refuerzan las opciones de que el candidato centrista Emmanuel Macron resulte vencedor en las elecciones presidenciales galas.

Este escenario ha resultado especialmente favorable para la banca francesa. Las principales entidades del país han sellado su mejor semana en bolsa desde inicios del pasado diciembre, con avances, que, en todos los casos, superan el 8%.

El último impulso al buen tono del sector llegó este mismo viernes, cuando se conoció una encuesta en la que Macron elevaba sus apoyos hasta el 27% y se situaba al frente de la intención de voto, desbancando a la candidata del Frente Nacional, Marine Le Pen, que obtendría un 25% de los apoyos en la primera vuelta.

Los últimos sondeos otorgan a Macron un apoyo del 27% en primera ronda, superando a Le Pen

Ese mismo sondeo resaltaba, además, que en caso de que el conservador François Fillon, golpeado por una serie de escándalos de corrupción, renunciara a su candidatura en favor del ex primer ministro Alain Juppe, Le Pen podría quedar fuera de la segunda ronda electoral.

La posibilidad de que Le Pen resulte vencedora en las elecciones presidenciales que Francia celebrará entre los próximos meses de abril y mayo ha generado en las últimas semanas notables tensiones en los mercados. Los inversores temen la llegada al Palacio del Elíseo de la líder de extrema derecha por sus postulados antieuropeistas, que podrían llegar a poner en riesgo la propia supervivencia del euro.

La deuda gala ha sido uno de los principales termómetros de ese nerviosismo, evidenciado en el repunte de la prima de riesgo a sus niveles más elevados desde 2012. En las últimas jornadas, sin embargo, la mejora del clima político, conforme las encuestas empezaban a reflejar un incremento de los apoyos a Macron, tras su alianza con el también centrista François Bayrou, ha permitido que el bono galo a 10 años rebajara su rentabilidad más de 10 puntos básicos, situándose por debajo del 1%.

Del mismo modo, el sector financiero ha recibido con especial entusiasmo el auge de Macron. Como observan en Citi, para la banca francesa, las elecciones presidenciales representan «un riesgo fundamental», el cual «añade un elemento de incertidumbre y volatilidad a los diferenciales de la deuda soberana».

Las entidades observan con especial inquietud las pretensiones de Le Pen de redenominar hasta un 80% de la deuda a una moneda diferente al euro, lo que podría ocasionar notables pérdidas en las carteras de bonos galos que tienen en sus balances. En apenas un mes, desde finales de enero, BNP Paribas y Société Générale vieron esfumarse más de un 12% de su valor, mientras que Credit Agricole y Natixis experimentaban recortes en el entorno del 10%.

La intención de Le Pen de redenominar la deuda gala a otra moneda generaría elevadas pérdidas a la banca

Ese escenario ha comenzado a revertirse en las últimas sesiones. En sólo cinco jornadas, Société ha repuntado algo más del 11%, al tiempo que BNP Paribas y Credit Agricole han recuperado alrededor del 8,5%. Natixis, por su parte, sube algo más del 7%.

La mejora de la situación en Francia también ha sido aprovechada por el conjunto de la banca europea. El índice bancario del EuroStoxx registra en la semana un repunte próximo al 8%, que le sirve para rondar sus niveles más elevados en un mes y medio.

La evolución de la situación política a un escenario más propicio permite que los inversores vuelvan a centrar su atención en los fundamentales de la banca francesa, que son vistos con buenos ojos por parte del mercado.

Tras la reciente presentación de los resultados de 2016, los analistas de Citi reiteraban su consejo de sobreponderar a las entidades galas, «ya que tienen una sólida rentabilidad, un modelo de negocio sostenible, siguen mostrando una creciente ratio de capital y un valor en libros tangible en orden, una mayor rentabilidad por dividendo que el sector, están positivamente correlacionados con los movimientos de los tipos y orientados a la recuperación de la zona euro».