Los grandes grupos de telecomunicaciones se han lanzado a una ola de subidas de precios. La arrancaron hace año y medio, pero en las últimas semanas se ha intensificado. En apenas dos meses, Telefónica, Orange y Vodafone han anunciado a sus clientes varios incrementos de las tarifas de entre 2 y 6 euros a cambio de disparar el volumen de datos móviles o de nuevos servicios. Y en el sector todos dan por hecho que habrá nuevas subidas, porque las razones estratégicas que las hacen necesarias para las compañías seguirán vigentes.

Las compañías compiten ofreciendo servicios de cada vez mayor calidad, con más datos, con más TV… y más caros

El sector se ha embarcado en un nuevo tipo de competencia. En lugar de captar nuevos clientes tirando los precios (que es lo que las compañías hacían hasta hace menos de dos años), ahora luchan por atraer usuarios premium -los más rentables- ofreciendo servicios de cada vez mayor calidad, con más prestaciones, con más velocidad de conexión, con más volúmenes de datos, de llamadas, de canales de TV… Más servicios por más precio.

“El sector ha sufrido una terrible caída de ingresos como consecuencia de la rebaja de precios en los últimos años”, explica Antonio Coimbra, consejero delegado de Vodafone España. “La única opción de las compañías es aumentar el valor para que los clientes estén dispuestos a pagar más por productos de más calidad”. Una postura que el sector de las telecos ha asumido en tromba.

Guerra de precios en plena crisis

La guerra de precios de la que viene el sector de las telecos fue cruenta. Según los registros de la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC), el precio de las llamadas de móvil se ha desplomado y ahora vale una cuarta parte que hace cinco años (desde los 19 céntimos que costaba el minuto en 2012 a los 4,98 céntimos del pasado junio), y el de internet en el móvil también ha caído casi un 27% (cada línea pagaba casi 35 euros en 2012 el año pasado el coste era de 25,5 euros).

Los productos estrella de todas las telecos son las tarifas convergentes (que agrupan móvil, fijo, internet, fibra o televisión, con distintos tipos de paquetización) que también rebajaron sus precios en los últimos años y que son justamente en las que ahora Telefónica, Vodafone y Orange están centrando las subidas.

Los precios de diferentes tipos de paquetes, en función del número de servicios que incluye (doble, cuádruple o quíntuple) tocaron fondo en la primera mitad de 2015, en plena guerra de tarifas entre las compañías. Desde entonces el gasto medio que hacen los hogares ha ido creciendo al calor de las subidas que han ido aplicando poco a poco las telecos en el último año y medio, hasta alcanzar casi los 48 euros al mes por paquetes de teléfono fijo y móvil e internet fijo y móvil, y hasta cerca de los 69 euros si además se suma la TV de pago. Ésos eran los niveles a mitad del año pasado, y aún está por conocer el efecto de los encarecimientos de los últimos meses. [Ver gráfico].

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La estrategia de tirar los precios, junto al letal efecto de la caída del consumo por la crisis económica, hizo que los ingresos del sector en su segmento minorista (el de los clientes particulares y empresas) se hayan hundido. En los albores de la crisis, las ventas minoritas de las telecos tocaron techó rozando los 37.000 millones en 2008. En 2012 los ingresos globales ya estaban por debajo de los 30.000. En 2015, último dato oficial disponible en los registros de la CNMC, ni siquiera se alcanzaron los 25.400 millones de euros, regresando a los niveles que había en 2002.

En plena guerra de precios y en plena crisis económica, las telecos siguieron asumiendo inversiones milmillonarias para desplegar su red de fibra. Cada compañía con la suya, hasta hacer que actualmente España cuente con una red de fibra más tupida que la de Alemania, Francia, Reino Unido e Italia juntos.

El sector perdió un 15% de sus ingresos en cuatro años por tirar sus tarifas y volvió a niveles de 2002

Y todo ello en medio de un escenario competitivo cambiante. Por un lado, con la proliferación de pequeños nuevos competidores en forma de operadores móviles virtuales, OMV (que no tienen red propia y usan la de otras compañías, y que sólo tienen oferta comercial diferenciada). Y por otro, con un acelerado proceso de concentración. Telefónica compró Canal+, Vodafone absorbió Ono, Orange se quedó con Jazztel, MásMóvil ha comprado Yoigo y Pepephone, Euskaltel integró R Cable…

Unos 15.000 millones de euros después en fusiones y adquisiciones, y tras las fuertes caídas de las tarifas y los ingresos en los últimos años, ahora las compañías creen que ha llegado el momento de resarcirse. A la espera de conocer el dato oficial de facturación del sector, ya se sabe que 2016 fue el año en que los ingresos volvieron a crecer fruto de las subidas que ya se aplicaban el pasado ejercicio.

Dar más por un poco más

Telefónica, como mayor compañía del mercado nacional, se arroga el rol de ser quien marca el paso en el sector. Lo hizo en 2012 cuando revolucionó su oferta comercial lanzando sus paquetes convergentes Fusión, y todos los demás le siguieron. Y lo hace ahora cuando ha empezado a subir los precios de sus tarifas para ganar rentabilidad, con sus grandes rivales –Orange y Vodafone- secundándole y aplicando sus propias subidas.

La estrategia por las tres grandes telecos es compartida. “Dar más por algo más. Dar más servicio por un poco más de dinero”, resumía hace unos días el presidente de Telefónica, José María Álvarez-Pallete, en la presentación de las cuentas anuales.

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La operadora ha aplicado en Fusión, el auténtico producto estrella de su estrategia comercial en España, cuatro subidas de precio en dos años. De los dos últimos, uno se empezó a aplicar en febrero y el otro estará vigente el 1 de abril. Más precio (entre tres y cinco euros), a cambio de más datos móviles. Y antes fueron subidas a cambio de más canales de televisión incluidos, o con una capacidad de fibra simétrica…

La primera de las subidas de Telefónica fue replicada por Orange. La filial del operador francés, que estrenó su oferta convergente con las tarifas Love el pasado noviembre, también aplica desde febrero incrementos de entre dos y cinco euros a cambio de más datos móviles.

Los clientes tienen a su disposición tarifas más baratas en nuestra oferta y en la de otras compañías»

Y el segundo de los incrementos de Telefónica, el que llegará en abril –que se aplica a otras tarifas Fusión, no a las mismas encarecidas en febrero-, ha sido secundado por Vodafone. Los clientes de la operadora del grupo británico pagarán a partir del 28 de abril entre dos y seis euros más en todas las tarifas (las de sólo móvil y las convergentes), a cambio de ver cómo se disparan sus datos o con prestaciones especiales como que el uso de Whatsapp, Telegram o Line no consumirá datos de su tarifa.

“Las compañías hemos asumido durante años una rebaja de tarifas y de ingresos, mientras realizábamos fortísimas inversiones en mejorar nuestra red, en mejorar nuestra oferta de contenidos, y en comprar otras compañías para poder hacer todo esto”, explica un ejecutivo del sector. “Necesitamos rentabilizar estas inversiones y reponernos de la caída de los ingresos. Por eso damos mucha más calidad a cambio de algo más de precio”.

¿Y qué pasa con los clientes que se conforman con la calidad que tenían hasta ahora y que no quieren pagar más? “Los clientes tienen a su disposición tarifas más baratas en nuestra oferta y en la de otras compañías. Pueden elegir. Que lo hagan”, dice el mismo ejecutivo.

El factor MásMóvil

MásMóvil, que se ha convertido en el cuarto gran operador tras la compra de Yoigo y Pepephone, es el único que se desmarca de la estrategia de subidas de precios. La compañía no ha elevado sus tarifas y asegura que no lo va a hacer. Hacerlo ahora, con sus tarifas casi recién estrenadas tras las adquisiciones, rompería con su estrategia de volcarse en captar el público que precisamente busca precios más económicos.

MásMóvil se desmarca de las subidas de sus rivales para captar al cliente más sensible al precio

De hecho, expertos en telecomunicaciones apuntan que el factor MásMóvil prácticamente es el único que puede hacer que no se produzcan nuevas subidas de precios a medio plazo por parte del resto de actores del sector. Si la estrategia de bajo coste del cuarto operador tiene éxito, las subidas de tarifas de los grandes grupos pueden acabar volviéndose en su contra y perder clientes para ir a parar a su pequeño gran rival.

Todas las compañías van a estar muy atentas a la evolución de las portabilidades en los próximos meses para saber si se ha ido demasiado lejos con el encarecimiento de su producto y si con ello se ha allanado el camino a MásMóvil para crecer.

Sin embargo, Telefónica, Orange y Vodafone juegan con ventaja en este campo. Y es que el cuarto operador no incluye en su oferta convergente la televisión de pago, en un momento en que los paquetes quíntuples son los que más crecen en número de usuarios -y en los que se han aplicado las mayores subidas-, mientras los cuádruples (sin TV) están perdiendo fuelle.

Las subidas que vienen

Las compañías de manera oficial no lo reconocen abiertamente. Pero en los mentideros del sector y en conversaciones privadas se da por hecho que en los próximos meses, y también años, las subidas de precios seguirán produciéndose al son del mantra asumido por casi todas las compañías: dar más por un poco más. Incluso aunque reconocen que estarán atentos a la evolución de la base de clientes de MásMóvil.

“Vamos a seguir ofreciendo más volumen de datos a los clientes, y eso tiene un precio. No podemos darlo gratis”, dijo el consejero delegado de Orange España, Laurent Paillassot, en un encuentro con periodistas. “Trabajamos permanentemente para ajustar precios y mantener la competitividad de nuestra oferta. No somos una compañía low cost”, explicó, por su parte, el jefe de Vodafone España.

Desde las compañías se argumenta que, en sentido estricto, no se podría hablar de subidas de precios, porque los servicios crecen en mayor proporción que los precios, porque la capacidad de conexión se dispara mucho más que las tarifas. “Los precios por megabyte de datos móviles no ha dejado de caer en los últimos años y seguirá pasando. El precio total será mayor, pero el precio por mega seguirá cayendo”, indican fuentes de una de las grandes operadoras.

Sin embargo, consultoras y ejecutivos del propio sector admiten que el coste marginal que soportan las empresas por elevar la capacidad de consumo de datos es ridículo. Y, por tanto, la rentabilidad neta que supone elevar los precios es mayor que el coste de aumentar los datos. Es por ello que las compañías, necesitadas de recuperar los ingresos perdidos y obligadas a recortar la deuda acumulada, mantendrán a medio plazo la estrategia actual. Dar más…

“Mejoramos al oferta con más prestaciones por un poco más de dinero. Y la vamos a seguir mejorando”, dijo el presidente de Telefónica en la rueda de prensa. ¿Entonces la compañía se compromete a no aplicar más subidas de precios?, preguntó una periodista. “Nuestro compromiso es seguir mejorando la oferta y la calidad”. Nada menos… Y nada más.