El presidente de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), José Luis Escrivá, ha desplegado este miércoles en el Congreso de los Diputados una lectura del proyecto de Ley de Presupuestos para 2017 dentro de lo que se esperaba. Las cuentas permitirán cumplir el  objetivo de déficit para este año, del 3,1% del PIB, pese a que la previsión de ingresos, especialmente del IRPF y cotizaciones, es, como también señala el Banco de España, “ambiciosa”.

Además, ha criticado que los objetivos a lograr en cada uno de los niveles de la administración no son realistas. No lo es exigir un déficit cero a unos ayuntamientos, que se encaminan hacia un nuevo incremento del superávit hasta el 0,6% del PIB, mientras se exige a la Seguridad Social la reducción del déficit del 1,6% del PIB al 1,4% que es, a todas luces, “excesivamente exigente”. Según sus previsiones, el sistema bastante tendrá con mantener el actual nivel de desequilibrio.

Pero dentro de este discurso, más o menos habitual del auditor independiente del Estado, Escrivá ha llamado a los grupos parlamentarios y, más concretamente, al Pacto de Toledo, trabajar con celeridad para reequilibrar cuanto antes las cuentas de la Seguridad Social. “Esto urge”, ha dicho.

Este mismo martes, el gobernador del Banco de España, Luis María Linde, llamaba a la misma Comisión a adoptar “decisiones políticas” ante la pérdida de poder adquisitivo de los pensionistas en 2017, y ahora se suma la AIReF.

Y es que el Pacto de Toledo aún no tiene visos de cerrar un dictamen para propiciar nuevos cambios en el sistema para atajar el déficit de las pensiones y garantizar sus suficiencia. Fuentes parlamentarias consultadas indican que la tramitación tardía de los Presupuestos se ha solapado con los trabajos de la comisión, lo que ha provocado cierta ralentización, a sumar al parón del pasado año por la falta de Gobierno.

La situación urgente de la que todos hablan

La urgencia de la que ha hablado Escrivá se refiere a una desviación inevitable de la Seguridad Social respecto de la previsión de déficit de este año, del 1,4% del PIB, porque los gastos en pensiones son crecientes, mientras que los ingresos, sujetos a mayores volatilidades, serán inferiores a los que prevé el Presupuesto. En opinión, el Presupuesto no es realista con la situación del gasto al que se enfrenta el sistema.

“El objetivo de déficit de la Seguridad Social del 1,4% del PIB no se va a cumplir, es muy difícil que se produzca la recuperación de los ingresos que está en el Presupuesto”, ha dicho Escrivá, en referencia a un incremento previsto de la recaudación por cotizaciones del 6,6%, por encima del gasto en pensiones (3%), pero junto a unas menores transferencias del Estado.

A la espera de encontrar nuevas vías de ingresos, Escrivá ha dejado caer algunas medidas que se podrían adoptar en materia de gastos de la Seguridad Social. Concretamente, se trata de seguir profundizando en la separación de lo que debe financiar el Estado y lo que debe cubrir la Seguridad Social de acuerdo con sus ingresos.

En primer lugar, Escrivá se ha referido a un gasto de 4.000 millones anuales de gestión de las administraciones de la Seguridad Social cuya financiación con cotizaciones es “dudosa”. También a subsidios legítimos que se podrían sufragar por la vía de los Presupuestos y a prestaciones que “podrían no tener carácter contributivo genuinamente”.

También ha recordado que el agotamiento del Fondo de Reserva, que está invertido completamente en deuda, ha llevado a perder parte de los ingresos por rendimientos que generaba.

También se desvían los ingresos por IRPF

Algo similar, ocurre con los ingresos presupuestarios en general. “Están mucho más ajustados, pero hay un problema en la composición”, ha señalado el presidente de AIReF, que anticipa un incumplimiento del objetivo de déficit del Estado, del -1,1% del PIB.

“Vemos una proyección muy asumible de los ingresos del IVA y Sociedades, pero en el IRPF tenemos un problema. Es difícil que tengamos los resultados que se están planteando en su recaudación”, ha dicho.

La explicación es que en 2007 y 2008 los ingresos por IRPF sumaban dos puntos de avance por encima de la evolución del PIB. Sin embargo, esta progresión “se ha roto” porque el crecimiento económico es mucho más equilibrado, más sano y transcurre en un contexto de menor inflación y de mayor moderación salarial.

Bronca al Parlamento

Sin embargo, el presidente de la AIReF no ha trasladado la responsabilidad de estas previsibles desviaciones únicamente al Gobierno, sino a toda la Cámara Baja, que votó en Pleno tanto el techo de gasto para el año que viene como el reparto de los objetivos de déficit.

No puede ser, según Escrivá, que se exija a los ayuntamientos un ajuste muy por debajo de su capacidad mientras se asfixia a otras administraciones. Ello puede no ser un obstáculo para cumplir el objetivo de déficit global al final del ejercicio, puesto que las desviaciones de cada administración, se acabarán compensando.

Sin embargo, ha continuado Escrivá, cuando se producen desviaciones, por ejemplo, en el caso de las comunidades autónomas, entran en funcionamiento mecanismos sancionadoras para reconducir la situación y la realidad acaba derivando en una aplicación “laxa” de la regulación. Pues bien, esto es consecuencia de objetivos de déficit “poco realistas y creíbles”. “Y esto lo han votado ustedes”, ha espetado a los portavoces de la comisión.

Habrá desviaciones en las CCAA

Escrivá ha hecho este llamamiento porque la AIReF prevé nuevas desviaciones en los objetivos de déficit de este año en algunas comunidades autónomas, compatibles con un cumplimiento del compromiso general del 0,3% del PIB.

Según ha dicho, Cantabria, Extremadura y Murcia son ya candidatas al incumplimiento. Esto le ha valido para insistir en la necesidad de establecer, otra vez, objetivos de déficit asimétricos, adaptados a la realidad de cada comunidad autónoma.