El Gobierno considera que la megasubasta de renovables celebrada la pasada semana fue un rotundo éxito. Se adjudicaron 3.000 megavatios de nueva potencia verde y, como todos los ganadores ofrecieron el descuento máximo permitido, todos los proyectos colocarán la electricidad que generen a precio de mercado y sin recibir ayudas públicas.

El propio ministro de Energía, Álvaro Nadal, ya anticipó la semana pasada que sus planes pasan por promover nuevas subastas de energías renovables para aprovechar todo el potencial del sector, dado que la demanda en la última puja casi triplicó la oferta subastada. Pero en esas subastas futuras se pretenden introducir mejoras en el mecanismo de adjudicación para solventar algunos de los problemas que denuncian los más críticos.

Y es que la eólica arrasó en la subasta, no dejando hueco para otras tecnologías. De los 3.000 MW que se adjudicaron la pasada semana, 2.980 MW fueron a parar a proyectos eólicos. Mientras que la fotovoltaica se quedó con sólo 1 megavatio (sí, uno) y los 20 MW restantes se lo repartieron otras tecnologías (biomasa, termosolar…).

Las bases establecían que en caso de que las propuestas empataran en la inversión propuesta, se imponía las tecnologías con capacidad para funcionar más horas, al considerar, con ello, más eficiente. Y con este criterio, la eólica resultaba privilegiada en relación a la fotovoltaica. Ahora el Ministerio de Energía se plantea cómo reformar el sistema de subastas para dar entrada a todas las tecnologías en futuros procesos.

«A lo mejor sí que hay que introducir cambios en las subastas en el futuro para que sean más efectivas o para que, si hay bolsas de tecnologías que no pueden entrar, entren», ha dicho el secretario de Estado de Energía, Daniel Navia, en declaraciones a la prensa.

Navia reconoce que hay que encontrar una forma para que “entre de la forma más efectiva posible” toda esa oferta fotovoltaica que se quedó sin adjudicación. “Hay un montón de oferta fotovoltaica y, por tanto, no es una energía marginal” en el país, ha dicho el secretario de Estado, a pesar de que este tipo de energía ganó sólo 1 de los 3.000 MW en liza.