El choque entre el Gobierno y las eléctricas sobre el futuro de las nucleares parece enconarse. O al menos va subiendo el tono del enfrentamiento dialéctico. Las compañías reclaman al Ejecutivo una rebaja de impuestos y el cobro de primas para garantizar la rentabilidad del negocio y no cerrar las centrales. El ministro de Energía, Álvaro Nadal, ha pasado al ataque este jueves: ha dejado claro que no atenderá sus peticiones, que no aceptará presiones y que no se cree las quejas del sector sobre las pérdidas que soporta.

“Las nucleares son más rentables de lo que están diciendo. Su obligación es decir que cierran si nos les bajamos las tasas. Pero este Gobierno toma las decisiones por el interés general, no por presiones”, ha sentenciado Nadal hoy en un encuentro de la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE).

La patronal Foro Nuclear se queja de que el sector ha dejado de ser rentable, con pérdidas de “cientos de millones de euros al año”, por la enorme fiscalidad a la que está sometido, que hace que las compañías paguen en impuestos en torno a un 42% de todo lo que ingresan con sus centrales nucleares. Pero el ministro niega la mayor.

“A mí me importa el precio final del recibo de la luz. Ellos lo quieren más caro porque ganan más, y yo más barato”

“Se trata de una lucha de credibilidad, las compañías siempre van a decir que pierden. Nunca vienen a las reuniones con las cuentas bien hechas. Los resultados operativos de las nucleares son positivos, pero todo depende de cómo calcula cada una sus costes financieros, sus amortizaciones… Eso es lo que hace que las cuentas digan que se gana o se pierde dinero”, ha subrayado el ministro. “Hacen mucha ingeniería contable. Ellos dicen que pierden, pero luego reparten dividendos. Tienen todo el derecho a presionar con esto, pero…”

Nadal ha llegado a apuntar que detrás de la amenaza de algunas compañías eléctricas de cerrar centrales nucleares y plantas de carbón está un intento de encarecer el precio de la electricidad. “A mí me importa el precio final del recibo de la luz. Ellos [las compañías eléctricas] lo quieren más caro porque ganan más, y yo más barato. Yo soy el regulador y ellos los regulados. No nos vamos a poner de acuerdo en esto”, ha indicado. “Es mucho más amable políticamente decir que sí a todo lo que te piden. Pero es más responsable decir que no”.

El ministro Nadal ha respondido a la pregunta de si está dispuesto a bajar los impuestos al sector nuclear con un rotundo ‘no’. Las compañías eléctricas pretenden renegociar el marco legal y económico con el que opera el sector nuclear, con el objetivo declarado de rebajar los impuestos y las tasas que tienen que pagar las centrales. Pero el Gobierno descarta tocar los impuestos que gravan el negocio nuclear, como ya adelantó El Independiente.

Auditoría de la retribución de las centrales

El ministro ha aprovechado también para lanzar una amenaza velada. La de realizar una suerte de auditoría de la retribución que reciben y de los costes que asumen las tecnologías energéticas no replicables. Esto es, las nucleares y las hidroeléctricas, sobre las que ha pesado durante años la sospecha de lograr los denominados beneficios caídos del cielo por recibir una retribución del mercado eléctrico mucho mayor que sus costes operativos.

Nadal plantea una auditoría de nucleares e hidroeléctricas “para ver si son sobrerretribuidas”

“Hemos tratado de pactar una proposición no de ley con los grupos sobre este asunto”, ha dicho el ministro, que ha apuntado que tiene un acuerdo con Ciudadanos sobre la revisión de las retribuciones de las centrales. “Hay que estudiarlo, establecer un análisis para ver si están sobrerretribuidas las tecnologías no replicables. Sería bueno hacer un ejercicio de este tipo. A ver si nos apoyan otros grupos parlamentarios”.

Nadal ha recordado que el único Gobierno que ha gravado los beneficios caídos del cielo ha sido el de Mariano Rajoy en 2012, creando varios impuestos específicos para el sector nuclear y el hidroeléctrico.

Intervenir centrales si quieren cerrar

El Gobierno trabaja en un nuevo marco normativo que le permita intervenir centrales eléctricas si sus propietarios deciden cerrarlas, en el caso de que su actividad se considere necesaria para el sistema eléctrico y para cumplir el mix energético del país (el reparto entre los diferentes tipos de energía en la generación eléctrica nacional). En principio, la nueva norma sería de aplicación a las centrales de todas las tecnologías, pero el Ejecutivo tiene en mente principalmente las nucleares (que algunas eléctricas, con Iberdrola a la cabeza, han amenazado con cerrar) y las de carbón (que Endesa y Gas Natural Fenosa planean clausurar algunas de ellas).

El Ministerio de Energía prepara ya la planificación energética futura que determinará el objetivo oficial del peso que debe tener cada energía (nuclear, renovables, carbón, gas natural…) de cara a 2030 y 2050. Un plan que el Ejecutivo debe trasladar a la Comisión Europea como muy tarde en marzo de 2019. Y en este proceso el ministro Álvaro Nadal quiere tener herramientas legales para poder garantizar que se cumplirá el reparto energético previsto, incluso a costa de intervenir el sector y tomar el control de instalaciones que planeen su clausura.

“El mix energético lo debe fijar la política pública, no las empresas”, ha insistido el ministro. El sistema eléctrico vive una situación en que la demanda no crece y en el que, como hay crecer en potencia renovable para cumplir con los objetivos ambientales que marca la UE, hay menos espacio para el resto de energías. El mix ha de ir transformándose, pero “hay que hacerlo de una manera ordenada. El funcionamiento de las centrales no puede quedar a la discreción de las empresas, que es como decir que el mix lo eligen las propias empresas”.

El ministro ha reconocido que no cuenta con los apoyos políticos suficientes para sacar adelante una ley que permita este tipo de intervenciones (el PSOE ya le ha dicho que no la apoyará y el resto de partidos no se han pronunciado), así que se plantea aprobar la nueva regulación en forma de real decreto si es necesario.