La Ley de Reformas Urgentes del Trabajo Autónomo, además de una veintena de medidas en favor del colectivo, es una pequeña recreación de los juegos y movimientos políticos que en en lo sucesivo podrían protagonizar las cuatro grandes fuerzas políticas en el Congreso de los Diputados. La Ley ha salido adelante con unanimidad, pero con la idea inicial de Ciudadanos matizada por las enmiendas de PP y Unidos Podemos. Los tres partidos han protagonizado una negociación ‘in extremis’ para alcanzar un consenso al que se ha sumado a última hora el PSOE sin conseguir logros a cambio.

La idea partió de Ciudadanos el pasado otoño. El portavoz de la formación naranja presentó un documento que contenía únicamente seis medidas, acordadas con la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA), para mejorar las condiciones de los autónomos. Se trataba del anticipo de un debate mucho más en profundidad para llevar a cabo una auténtica reforma del Régimen Especial del Trabajo Autónomos (RETA).

Después de una serie de demoras por culpa, entre otras cosas, de la tramitación con cierto retraso del proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2017 a lo largo del primer trimestre del año, la Ley pareció encallar en la Comisión de Empleo del Congreso de los Diputados, lo que dio tiempo a que el PP, principalmente, presentara una serie de enmiendas auspiciado por el Ministerio de Empleo, que vio en alguna de las propuestas de Ciudadanos el germen de tensiones de liquidez para la Seguridad Social.

Como ocurriera con el complementos salarial de Ciudadanos, el texto mutó desde entonces lo suficiente para que PP y Ciudadanos hicieran frente común con un articulado, por otro lado más amplio. El portavoz de Unidos Podemos en la Comisión de Empleo, Alberto Montero, ha echado en cara al representante de Ciudadanos, Sergio del Campo, que, si tenía que cuadrar la aritmética parlamentaria para sacar adelante la Ley, no lo hiciera apoyándose en las fuerzas de izquierda, en lugar de buscar otra vez «la tutela» del PP.

El desencuentro entre el PSOE y Podemos

Este miércoles por la noche, contando ya con el apoyo de PNV y PdeCat, los promotores de la Ley recabaron el apoyo definitivo de ERC a partir de una enmienda de los catalanes para fijar una deducción del 26,67 euros al mes por las dietas.

Sin embargo, las medidas que tienen que ver con los autónomos se han aprobado tradicionalmente con una mayoría parlamentaria, y PP y Ciudadanos también quería poner el sello del aprobado unánime a esta norma.

En este punto, PSOE y Unidos Podemos podían haberse unido para hacer frente al texto, en línea con los acercamientos que en las altas esferas de ambos partidos se están produciendo. Sin embargo, los de Pablo Iglesias han jugado a otra cosa.

El sacrificio de Podemos

La formación morada ha presentado en el último momento una enmienda in voce para asegurar en el futuro, según su intención, una mayor representación de las asociaciones de autónomos de izquierdas. El texto iba a salir adelante con o sin su apoyo, e incluía la obligación del Gobierno de constituir el Consejo Estatal del Trabajo Autónomo, órgano de naturaleza colegiada y consultiva en materia socioeconómica y profesional del trabajo autónomo, que ya estaba previsto en Estatuto del trabajo autónomo, y que hasta la fecha tan sólo se había constituido formalmente.

Sin embargo, según Podemos, la representatividad en este órgano favorecía las asociaciones con más peso, concretamente a ATA, en detrimento de otras con menos reconocimiento público, como la Unión de Asociaciones de Trabajadores Autónomos y Emprendedores (Uatae).

Podemos encuadra a ATA dentro del ámbito de la derecha, próxima a Ciudadanos y al PP, por lo que la enmienda introducida como moneda de canje para apoyar la Ley de Autónomos perseguía que todas las asociaciones tuvieran el mismo peso en el Consejo, dando mayor capacidad de influencia a Uatae, organización cercana a la formación morada.

La enmienda original suprime una acotación a las organizaciones «más representativas». Sin embargo, el texto final la sustituye por las de «mayor implantación».

Montero ha criticado durante la Comisión que «no ha habido voluntad de consenso», que la Ley se ha cocinado entre Ciudadanos y el PP. Unidos Podemos quisiera haber avanzado en la conversión de las bonificaciones a las cuotas de la Seguridad Social que contempla la Ley en reducciones, para que no las soporte la Seguridad Social, sino el Presupuesto; o en la reserva de las tarifas planas únicamente para los autónomos con rentas bajas.

Sin embargo, la formación ha tragado con eso a cambio de una enmienda que pretende garantizar que todas las asociaciones de autónomas estarán representadas «por igual» en el Consejo del Trabajo Autónomo con el objetivo de que «las actuaciones a futuro sean de naturaleza más abierta y democrática». «Es un avance que justifica apoyar la Ley, aunque desde una posición crítica», ha admitido Montero.

El PSOE, en la estacada

Mientras, el portavoz del PSOE, Rafael Simancas, que había mantenido una actitud distante, de no poner palos en las ruedas, reclamando medidas de mayor calado «en lugar de parches», ha tenido que apoyar finalmente el texto, tras haber visto rechazadas todas sus enmiendas, presentadas a última hora, salvo una de carácter técnico.

Durante el debate final en la Comisión de Empleo se ha referido a la Ley como «el pacto entre PP y Ciudadanos», como un conjunto de «promesas incumplidas y muchas expectativas frustradas», en el ánimo de denostar a Ciudadanos. Sin embargo, tras el apoyo otorgado por Unidos Podemos, Simancas ha hincado la rodilla: «¿Cómo vamos a decir que no a todas estas propinas?», ha dicho.

Finalmente, Simancas ha dado la «enhorabuena a Ciudadanos, por la pequeña medalla que se ha puesto, y  al PP, porque la medalla le ha salido barata». «El PSOE ha cumplido», ha sentenciado.