El panorama bursátil de Tesla se enturbia por momentos. El fabricante de coches eléctricos registra este miércoles recortes superiores al 7% después de que Goldman Sachs recortara su visión sobre la compañía.

El banco estadounidense rebajó el precio objetivo que otorga al grupo dirigido por Elon Musk hasta los 180 dólares, más de un 45% por debajo de los niveles actuales de Tesla.

Según Goldman, el fabricante de vehículos, que ha llegado a situarse entre los cuatro mayores del mundo por valor de mercado, ha alcanzado un pico en la demanda de sus vehículos que lastra sus expectativas de crecimiento a futuro. El analista de la entidad, David Tamberrino, augura que la compañía crecerá entre 2018 y 2021 a tasas moderadas del 5%, muy por debajo del 13% estimado previamente.

Las muestras de pesimismo de Goldman llegan días después de que Tesla presentara su nuevo Modelo 3, que está previsto que empiece a venderse a partir del 28 de julio. Tamberrino pronostica que la compañía de Elon Musk defraudará sus objetivos de producción y entregas, dado sus recientes problemas con su cadena de suministro.

Este demoledor informe llega en un momento de dificultades para Tesla sobre el parqué. Después de duplicar su valoración entre los pasados meses de noviembre y junio, las acciones del fabricante de coches eléctricos acumulan un retroceso del 12,5% en apenas siete sesiones. Esto se ha traducido en la pérdida de algo más de 7.950 millones de dólares de capitalización (unos 7.000 millones de euros), hasta situarse en el entorno de los 55.000 millones de dólares.

Nuevo modelo, luces y sombras

El Model 3 es el nuevo modelo de Tesla. Comienza a fabricarse el próximo viernes, pero ya ha provocado muchos quebraderos de cabeza y muchas alegrías en la sede de la compañía en Palo Alto. Conseguir que la fábrica en California pueda soportar el volumen necesario para satisfacer las más de 400.000 reservas del nuevo modelo ha provocado que Musk haya vendido un 5% del capital al gigante chino Tencent, por algo menos de 2.000 millones de dólares.

Ese dinero fue, directamente, a mejorar los centros de producción para soportar los ritmos que exigirá el Model 3. Según los planes que hizo públicos el CEO sudafricano, la idea pasa por aumentar poco a poco el volumen hasta que en diciembre salgan de las fábricas, al menos, 20.000 unidades sólo del Model 3. A eso habrá que sumarle los pedidos normales de los otros dos coches de la compañía.

En el primer trimestre del año 2017 Tesla vendió 13.450 unidades del Model S y otras 11.550 del Model X, a lo que hay que sumar 4.650 unidades entre ambos que todavía no habían sido entregados a sus dueños. A todo eso habría que sumarle ahora todo el volumen generado por el último diseño, por lo que las dudas sobre si Tesla será capaz de soportar tal ritmo son más que razonables.

En todo el año 2016, el último del que se tienen datos completos, el fabricantes estadounidense entregó 76.295 coches a sus respectivos dueños. Teniendo en cuenta que tiene que satisfacer más de 400.000 reservas de aquí a final del año 2018, esta rebaja en el precio objetivo de sus acciones no parece una cosa descabellada.

Además de tener que afrontar una alta demanda, Tesla tiene que lidiar con huelgas, como la de su centro de Alemania, o con problemas de suministros, algo que le está ocurriendo ahora mismo en India pese a las excusas del Gobierno local. Por si fuera poco, estudios del estado de California han concluido que la planta de Palo Alto es una de las que más peligrosidad laboral tiene, con casi nueve accidentes “no graves” por cada 100 trabajadores.

Esta rebaja de Goldman Sachs, en cualquier caso, no preocupa en absoluto a Elon Musk. El pasado 18 de mayo fue el propio visionario sudafricano el que dijo en un entrevista en el diario británico The Guardian que considera que”nuestra capitalización es más alta de lo que merecemos”, a la vez que reconoció que “somos una compañía que pierde dinero”.