Santander empieza a hacer caja con el ladrillo de Banco Popular. La entidad que preside Ana Botín ha confirmado en la tarde de este martes la venta del 51% de la cartera inmobiliaria del banco recién adquirido a Blackstone.

El fondo estadounidense invertirá alrededor de 5.100 millones de euros para hacerse con el control de la gestión del ladrillo de Popular, que tiene un valor bruto contable de unos 30.000 millones de euros, en una operación que está previsto que se cierre en el primer trimestre de 2018, según se desprende del hecho relevante enviado por Santander a la Comisión Nacional del Mercado de Valores.

La aprobación en la tarde de este martes por parte de las autoridades de Bruselas de la venta de Popular a Santander ha permitido al banco que preside Ana Botín cerrar una venta que estaba sobre la mesa desde hacía varios días.

La cartera traspasada incluye los “inmuebles adjudicados, créditos dudosos procedentes del sector inmobiliario y otros activos relacionados con esta actividad de Banco Popular y sus filiales (incluyendo activos fiscales diferidos) registrados a ciertas fechas concretas (31 de marzo o 30 de abril de 2017)”.

La operación supondrá la creación de una sociedad a la que Popular traspasará el negocio constituido por sus activos inmobiliarios en cartera (con un valor bruto contable agregado de unos 30.000 millones de euros) y el 100% del capital de Aliseda, el portal de gestión inmobiliaria del banco ahora presidido por Rodrigo Echenique.

Según explica el banco, la valoración que se ha asignado a estos activos, sin incluir Aliseda, es de aproximadamente 10.000 millones, por lo que Blackstone tendría que abonar unos 5.100 millones para hacerse con el control del 51%. No obstante, la valoración final quedará determinada “en función del volumen de activos remanente a la fecha del cierre y de la integración de Aliseda”, lo que podría hacer varia el precio de la transacción.

La valoración de los activos traspasados no es definitiva y no incluye el negocio de Aliseda

Se trata, según señalan desde el propio Banco Santander, de “la mayor cartera inmobiliaria vendida en España y una de las mayores de Europa”.

“La operación implica para Banco Popular y Banco Santander la desconsolidación de sus balances de esos activos non performing, sin impacto en resultados, y se estima que tendrá un impacto positivo en la ratio CET 1 fully loaded de Banco Santander de 12 puntos básicos. A ello se suma la recuperación de 5 puntos básicos que se habrían consumido como resultado de la compra del 51% de Aliseda por Banco Popular”, se explica en el comunicado enviado por Santander.

El proceso de venta ha estado supervisado por Pedro Pablo Villasante, consejero independiente de Popular, y ha contado con el asesoramiento de Morgan Stanley.

Con esta operación, Blackstone se consolida como el mayor inversor extranjero en ladrillo español, con más de 100.000 activos bajo gestión. Esta no es, ni mucho menos, su primera adquisición de negocio inmobiliario proveniente de la banca española: en 2014 se hizo con el control de Catalunya Caixa Inmobiliaria y tiempo después adquirió un paquete de hipotecas de Catalunya Banc, por valor de 6.400 millones de euros. A nivel global, la firma gestiona activos por valor de 104.000 millones de dólares.