El alquiler turístico se ha convertido en un fenómeno desorbitado en España. Gracias al auge del éxito de plataformas online que ponen en contacto a viajeros de todo el mundo con los dueños de las viviendas –con el gigante Airbnb como líder indiscutible del sector-, cada vez son más los turistas que optan por el alquiler de pisos para alojarse y cada vez son más propietarios los que se deciden a tratar de rentabilizar su vivienda.

El éxito de demanda –y más ahora que España marca año tras año máximos históricos en llegadas de turistas internacionales y se ha recuperado la demanda del viajero nacional- ha provocado que la expansión de la oferta de pisos turísticos esté viviendo un auténtico boom. Y en este escenario Airbnb, que se estrenó en España en 2012, no ha dejado de crecer cada vez más y, de momento, cada vez más rápido.

Cinco años después de su desembarco en el país, Airbnb ha superado ya este año los 200.000 anuncios de alojamientos en España, según confirman a El Independiente fuentes conocedoras de la evolución del negocio de la compañía estadounidense. Un dato que sirve al gigante del alquiler turístico para vapulear a todas las grandes compañías hoteleras que operan el mercado español.

Y es que las 20 mayores cadenas hoteleras de España suman conjuntamente menos habitaciones en el país que los pisos turísticos que comercializa Airbnb. El top 20 del sector hotelero nacional cuenta con menos de 194.600 habitaciones en los centenares de establecimientos ubicados en España, según el Ranking de Hoteleras Españolas 2017 que elabora el portal especializado Hosteltur.

Meliá, el mayor grupo hotelero nacional, cuenta con algo menos de 35.000 habitaciones en sus establecimientos en España; NH Hotels, 17.600 habitaciones; Barceló, unas 13.900; Riu, algo menos de 11.200; Eurostars, 11.000… Y así hasta completar la veintena de las mayores hoteleras del país para acercarse al tamaño de la oferta que ha alcanzado Airbnb en el mercado español, que se ha convertido en uno de los más atractivos para el grupo online.

Un gran negocio que no tributa en España

Pero de este enorme negocio que genera la compañía la Hacienda española casi no ve nada. Airbnb, como otros colosos de internet, tiene en Irlanda su sede central en Europa. En este país europeo, que cuenta con grandes ventajas fiscales para las multinacionales, la compañía tributa los ingresos y beneficios conseguidos con su negocio principal: el cobro de comisiones a los dueños de los pisos turísticos y a los inquilinos que se alojan.

Airbnb solo tiene en España una filial que se encarga de realizar labores de marketing y publicidad para la matriz irlandesa y para la corporación global. Airbnb Marketing Services SL es la única presencia formal del gigante en el mercado español y tiene su sede en Barcelona. A efectos fiscales ni Airbnb ni ninguna otra de sus filiales tienen actividad en España relacionada con el alquiler turístico.

Airbnb Marketing Services, según las cuentas depositadas en el Registro Mercantil, obtuvo el año pasado un beneficio de sólo 136.752 euros, casi un 27% más que el resultado alcanzado el año anterior. La compañía declara unos ingresos de 2,92 millones de euros, ligeramente por encima de los 2,62 millones de facturó en 2015.

Y la aportación directa de la filial local de Airbnb a las arcas públicas nacionales se limita, según la cuenta de resultados, al pago de 55.211 euros en concepto de Impuesto de Sociedades en el ejercicio 2016. El año precedente el pago al fisco por Sociedades fue de 81.285 euros.