A España llegó aún veinteañero, con un contrato bajo el brazo como informático y sin hablar ni palabra de español. Había vivido en Estados Unidos y Suecia, pero el nuevo país le cambio la vida. En sólo dos años Claus Sorensen había conocido a la malagueña que hoy es su esposa y supo ver una oportunidad de negocio para crear su propia empresa.

El portal nació en Málaga seis años antes que Airbnb en San Francisco y una década antes de que el gigante llegara a España

En Dinamarca, su país de nacimiento, la oferta de hoteles había sido tradicionalmente muy limitada, así que los daneses estaban más que acostumbrados a alquiler viviendas para sus vacaciones. “Se puede decir que la economía colaborativa en los viajes apareció en Dinamarca allá por los años cincuenta”, bromea.

Sólo había que encontrar la forma de trasladarla a una potencia turística como España en unos años en los que el país presumía de milagro económico. Y Claus Sorensen vio cómo. “Cuando llegué a España me di cuenta de que muchos extranjeros compraban una casa y descubrí una oportunidad de negocio: crear un mercado para compartir casas… Unas casas que iban a estar vacías durante diez u once meses al año”.

Era 2002, Sorensen tenía entonces 31 años, y fundó en Málaga el portal Spain-Holiday.com para poner en contacto a los dueños de viviendas españolas y a los turistas europeos que querían alquilarlas para viajes cortos. Creó un ‘airbnb’ sólo para el mercado español, y lo hizo seis años antes de que naciera la propia Airbnb y una década antes de que en 2012 llegara a España el gigante del alquiler turístico online.

Claus Sorensen aún se ríe de la cara que puso el primer español al que propuso alquilar online su casa a un turista inglés

“Con los propietarios de casas que eran extranjeros no había problema”, veían como algo normal alquilar su vivienda a otros turistas internacionales cuando ellos no la utilizaban. “Pero es divertido recordar ahora la cara que me puso el primer propietario español al que le dije en 2002 si podía alquilar su casa a un turista inglés. No me tomaba en serio”.

Spain-Holiday.com empezó con una oferta de sólo 100 casas y, quince años después, anuncia en la actualidad 11.000 viviendas ubicadas sólo en España (fundamentalmente en la costa mediterránea y en las islas). A través de su plataforma se realizaron el año pasado más de 40.000 reservas de alquiler. Sus cifras están lejos de las de los gigantes del sector: Airbnb ha superado ya los 200.000 alojamientos anunciados en el mercado español, por ejemplo.

La fórmula para ganar tamaño

La compañía, de la que Sorensen sigue siendo el accionista único a través de la sociedad danesa Scompany APS –y antes a través del grupo inequívocamente suyo Claus Sorensen Holding-, registró unos ingresos de 1,73 millones de euros en 2016, un 9,5% más que en el año anterior. Y obtuvo un beneficio neto que rozó los 156.000 euros, con una caída de casi un 40% en un año.

El consejero delegado de Spain-Holiday.com, Claus Sorensen.

El consejero delegado de Spain-Holiday.com, Claus Sorensen.

Hasta este mismo año el modelo de negocio de Spain-Holiday.com se basaba exclusivamente en el cobro de una suscripción anual fija a los propietarios por anunciar sus casas, con independencia de cuántas veces y por cuánto alquilaran sus casas. La cuota estándar es de 245 euros. Pero desde principios de 2017 el portal se ha sumado a la tendencia creciente en el sector de dar la posibilidad a sus usuarios de pagar una comisión por cada reserva materializada, que en su caso es del 15% importe del alquiler y que abona sólo el dueño de la vivienda (no se aplica ningún sobrecargo a los huéspedes).

La nueva fórmula es la puerta para un crecimiento acelerado de la compañía. Según las optimistas previsiones de negocio que maneja Sorensen, el grupo duplicará su cartera de viviendas comercializadas, hasta alcanzar los 25.000 anuncios al cierre de 2018. Una expansión que también debería permitir, según sus estimaciones, disparar sus ingresos hasta los 10 millones de euros en dos años (2 millones seguirían proviniendo de los pagos por suscripciones anuales y los 8 millones restantes de los pagos de comisiones por reserva).

Paga más impuestos en España que Airbnb

Muchos gigantes tecnológicos y de internet concentran toda su actividad en Europa en países que ofrecen ventajas fiscales para así reducir al máximo el pago de impuestos. Airbnb, por ejemplo, centraliza en Irlanda toda su actividad. El portal tributa sólo en Irlanda los ingresos y beneficios logrados con su negocio principal (el cobro de comisiones a los dueños de pisos turísticos y a los inquilinos que los alquilan), mientras que en España, uno de sus grandes mercados, sólo cuenta con una filial que hace las veces de su agencia de publicidad en el país.

“Somos una empresa española. Pagamos impuestos en España y sólo en España”. En 2016 pagó al fisco español más que Airbnb

Spain-Holiday.com ha renunciado a este tipo de estrategia. “Somos una empresa registrada en España por lo que todo lo declaramos en España y solamente en España”, sentencia el consejero delegado del grupo. “Sabemos de las estrategias de evasión fiscal que desarrollan otras empresas, pero preferimos enfocarnos en mejorar nuestro negocio que en evitar devolver una parte a la sociedad española”.

De hecho, esta renuncia a prácticas de elusión fiscal Sorensen las entiende como una forma de favorecer su propio negocio. “Todas las viviendas turísticas que anunciamos están exclusivamente en España, así que tenemos un gran interés por que el país siempre vaya a mejor. Estamos orgullosos de que con los impuestos que pagamos estemos contribuyendo a ello”.

Para la Hacienda española el gran negocio de Airbnb no existe. Airbnb sólo tributa por su actividad de agencia de publicidad y marketing, la única que desarrolla formalmente su filial en España. El año pasado el gigante estadounidense sólo pagó al fisco español 55.211 euros en concepto de Impuesto de Sociedades. Spain.Holiday.com pagó más. Según las cuentas anuales depositadas en el Registro Mercantil, el pequeño portal de alquiler turístico abonó 56.581 euros a la Hacienda española.

Sorensen sí tiene una red societaria fuera de España. El ejecutivo volvió a residir en Dinamarca con su familia hace tres años y tiene registradas en el país nórdico varias de sus sociedades, entre ellas la titular del 100% de las acciones del portal turístico. Una decisión que está en las antípodas de la ingeniería fiscal. “Los impuestos que pagan las empresas en Dinamarca son más elevados que los que se pagan en España, así que no hay ninguna ventaja fiscal en este caso”, resume.

En tiempos de turismofobia

El turismo español va de récord en récord. España no deja de batir nuevos máximos históricos en llegadas de turistas internacionales y la demanda de los viajeros nacionales se ha recuperado tras el bajón de la crisis. En algunos destinos ha prendido en parte de los ciudadanos un sentimiento de rechazo por los problemas derivados de la saturación, e incluso este verano grupos radicales han protagonizado altercados y ataques contra empresas turísticas en Cataluña y Baleares.

“¿Cómo piensan (los hoteleros) frenar la masificación si sólo gastan tiempo y dinero en frenarnos a nosotros?”

“España es hoy más que nunca una potencia turística mundial y eso, inevitablemente, tiene consecuencias no deseables que entre todos podemos minimizar”, admite Sorensen. Pero matiza: “El turismo en sí mismo es positivo y forma parte del ADN de España, por lo que ir en contra él es ir contra nosotros mismos”.

Y, en cualquier caso, cuestiona las críticas interesadas que tratan de vincular la masificación y la turistificación de determinadas zonas o destinos exclusivamente con el alquiler turístico. Críticas que proceden de los hoteleros, el sector que más sufre el boom del alquiler. “¿Dónde piensan alojar a los turistas que llenan los aviones? Si existe una demanda de vivienda turística, ¿por qué no quieren que la atendamos? ¿Es que el sector hotelero puede cubrir toda esa demanda? ¿Cómo piensan solucionar esa masificación turística si realmente en lo único que están invirtiendo tiempo y dinero en frenarnos a nosotros, su competencia? Es mejor que trabajemos juntos. El turismo es de todos”.