Tras diez años de negociaciones, Europa consiguió tumbar una de las barreras –en este caso tecnológica y comercial- que le quedaban. La Unión Europea puso fin el pasado 15 de junio al roaming, el odiado sobrecoste que cobraban las operadoras de telecomunicaciones a sus clientes por las llamadas, los mensajes y, sobre todo, la conexión a internet que hacían en otro país.

Desde este verano, las tarifas que los clientes pagan por una llamada, por navegar o por conectarse al Whatsapp es la misma fuera y dentro de su país. No hay coste adicional en los viajes por Europa. Y, como se esperaba, la primera consecuencia ha sido que este verano el uso del teléfono móvil se ha disparado. Y en el caso de España, una gran potencia del turismo a escala global, se ha desbordado, poniendo a prueba la resistencia de las redes de telefonía de las operadoras.

Las grandes telecos han constatado el incremento desorbitado del consumo de internet en el móvil este verano. Orange adelantó la semana pasada que el tráfico de datos de los viajeros extranjeros en su red española se disparó cerca de un 400% durante el verano. Y Vodafone registró un incremento por encima del 250%, según confirman a El Independiente fuentes del grupo.

En Baleares, el 40% de todo el consumo de datos lo han hecho clientes extranjeros

En los destinos españoles que más turistas internacionales reciben el crecimiento del uso del internet móvil por parte de clientes internacionales se ha desbordado. En grandes destinos de la España de sol y playa, como Baleares y la Costa Brava, el consumo de datos se han multiplicado hasta por diez en este primer verano sin roaming.

En Baleares, que en algunos momentos de la temporada alta llega a duplicar su población por el aluvión de llegadas de turistas, el 40% de todo el consumo de datos en el teléfono móvil correspondió a clientes extranjeros, según confirman fuentes del sector. En el caso de Málaga y de Tarragona, otros destinos de especial afluencia de turistas, hasta un 25% de todo el uso de internet móvil fue de usuarios internacionales.

Inversiones millonarias en redes

Telefónica, Vodafone, Orange y MásMóvil se han visto obligadas a reforzar sus redes para aguantar el incremento previsto del tráfico, sobre todo en las zonas más turísticas. Orange ha invertido en lo que va de año 35 millones de euros para ampliar la capacidad en sus estaciones de red (21,4 millones se destinaron en concreto a localidades de especial afluencia turística). El resto de operadoras no han desvelado el importe de las inversiones realizadas para garantizar el buen funcionamiento de sus conexiones, pero todas confirman que han tenido que hacer un esfuerzo adicional.

Durante las negociaciones para el fin del roaming España lideró el bando que exigía una rebaja de los precios más gradual y menos honda que la finalmente aprobada. Al ser uno de los países que más turistas recibe del mundo –puede que este año acabe liderando el ranking global-, las compañías españolas han de asumir las millonarias inversiones necesarias para garantizar el buen funcionamiento de su red, pero ahora con menores ingresos a cambio del consumo que hacen los turistas europeos.

“El pago se elimina, pero no el coste”, llegó a quejarse el ministro de Energía, Turismo y Agenda Digital, Álvaro Nadal. “¿Quién carga con el coste y cómo se distribuye?”. En los últimos meses, la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC) y varias consultoras han anticipado que el fin del roaming podría acabar llevando a las telecos a aplicar subidas de tarifas a sus clientes españoles para compensar el menor precio de los servicios prestados a los clientes extranjeros.