«Amiga, ya que has sufrido cuatro años merece la pena que sufras ocho». Eso le dice a la alcaldesa de Madrid su círculo íntimo, compuesto por altos cargos del ayuntamiento (el coordinador y considerado alcalde en la sombra Luis Cueto, la vicealcaldesa Marta Higueras) y amigos vinculados -la mayoría- a la carrera judicial de «Manuela». Quieren que Carmena repita al frente de la candidatura de Ahora Madrid en 2019, una decisión que nadie discute en la heterogénea coalición: como mucho las corrientes más radicales (Anticapitalistas, Ganemos, quizás IU) piden reeditar las primarias y la celebración de un Plenario (Asamblea) que supuestamente tenía que haberse celebrado en las fechas actuales y del que nada se sabe.

Ese círculo íntimo es pequeño pero leal a la regidora. Algunos nombres: el director general de la Asesoría Jurídica Ángel Luis Ortíz González, magistrado y titular del Juzgado de Instrucción Número 13 antes de recalar en Cibeles; María Lourdes Menéndez, jueza de Instrucción en excedencia o Modesta Maria Medina Hernández, jueza suplente y asesora del Consistorio; hay más abogados, jueces y notarios ajenos a las cañerías del equipo de Gobierno que cenan con Carmena y la dan su opinión. Y hay quien incluye en el círculo al jefe de gabinete de la alcaldesa, Felipe Llamas, y a la asesora de Higueras, Berta Cao.

Ya que has sufrido cuatro años merece la pena que sufras ocho», la dicen

«Manuela Carmena dice que lo está considerando», indican cercanos a ella, que califican su anuncio de no repetir de «disparate». Si declaró que no continuaría se debe a que la alcaldesa está «agotada física y mentalmente». «Por eso la decimos que necesita organizarse de otra manera. Estar en el despacho por las mañanas, delegar en personas de confianza y tener una actividad más relajada por las tardes, sin desatender las cuestiones municipales más urgentes».

Nadie entre los consultados la ha escuchado retractarse y lanzarse al ruedo, pero son varios los que aseguran que su leal Marta Higueras jamas habría dicho la semana pasada que existe una «puerta entreabierta» sin el beneplácito de su superiora. Tiene 73 años y en mayo de 2019 serán 75. En 2023 serían 79, pero ahí entran en juego muchas hipótesis como retirarse antes del fin de la legislatura, si es que opta a la reelección y vence de nuevo.

La insisten en que se organice de otra manera, priorizando descansar las tardes

«Cuatro años no dan para consolidar el proyecto de Manuela», agrega un fiel. «Muchísimas cosas del programa de Ahora Madrid se van a cumplir. Otras no solo se han incumplido sino que se finalmente se ha hecho lo contrario a lo planteado en el programa. Pero la gente también es consciente que el equipo de Gobierno se asienta sobre una mayoría frágil, que hay medidas ambiciosas que sí van a salir adelante, como el Plan A de calidad del aire para erradicar la contaminación. Y además está la sensación de que la corrupción municipal ha caído en picado, de que ningún funcionario va a atreverse a robar un euro con esta alcaldesa».

Su familia, a la que la regidora concede una elevada importancia a la hora de tomar decisiones, aparece dividida. Aseguran fuentes que Manuel Leira Carmena, su hijo, es de los más entusiastas con la continuidad de su madre en Cibeles, mientras que su hija, Eva Leira, es más reacia y está algo «disgustada». El estado de salud de Carmena, el seguimiento que se hace a su vida privada, las acusaciones de pasar en 2015 unas vacaciones «de lujo» en Zahara de los Atunes (Cádiz) que la costaron menoas de 7oo euros por una semana: todo eso la desgasta. Y eso que su figura es inapelable: internamente nadie la tose.

Su familia está dividida entre quienes la animan a seguir y quienes la ven agotada

También desgasta la responsabilidad de domar a una coalición ingobernable (La Ingobernable es el nombre del último edificio okupado del Paseo del Prado que cuenta con el apoyo de varios ediles de Ahora Madrid). La candidatura sigue siendo la casa de los líos, con concejales votando en contra del equipo de Gobierno y la alcaldesa buscando apoyos en el PSOE (o en el PP). Pero ese desgaste es interno: «Carmena surfea sobre la división, demostrando que se puede hacer política sin el respaldo de un bloque monolítico en el que campea la libertad de voto. Y no hemos constatado una repulsa de los madrileños a este funcionamiento», señalan en el Consistorio.

Las diferencias se airean públicamente. El 22 de septiembre el concejal de Ganemos Pablo Carmona (apodado Pánzer) cargó contra la mano derecha y coordinador Luis Cueto, coordinador general de la Alcaldía, al confesar éste que se presentaría en 2019 en una «candidatura ilusionante».

 

El Plenario que se está negociando entre las familias de Ahora Madrid es otro punto que generará discordia. Ya la está provocando entre Podemos y las demás familias, las más radicales, las que no comparten el aval de Cibeles a la Operación Chamartín y tildaron a Carmena de «pusilánime» con la gran banca por aprobar la mayor operación urbanística del país. Esa es otra cuestión: la alcaldesa se entiende cada vez mejor con sus ediles de confianza y cada vez peor -aunque respeta- con las patas discrepantes.

Los nombres de los más díscolos se conocen de sobra. Montse Galcerán, Pablo Carmona, Rommy Arce… Otro discrepante es Carlos Sánchez Mato (IU), imputado junto con Celia Mayer en el Open de Tenis (en espera de saber si finalmente testificarán) y figura ascendente como concejal de Economía. En definitiva, la malla que se tejió en torno a colectivos como Patio Maravillas está muy desvinculada de la alcaldía. Pero el grueso de la ciudadanía sí conecta con Carmena. El escritor y articulista de izquierdas Daniel Bernabé fue meridiano hace pocos días en su crítica a la regidora por Twitter.

 

En toda la oposición (PP, PSOE, C’s) lo tienen claro: Carmena se va a presentar de nuevo, y no la va a importar reconocer que la pifió alegando que se retiraría al final de la legislatura.