La cúpula de ACS se lanza a defender su oferta de compra sobre Abertis, lanzada a través de su filial alemana Hochtief. El consejero delegado del grupo, Marcelino Fernández Verdes, lleva una semana en una gira internacional en la que se ha reunido con más de 150 grandes inversores y fondos de inversión.

Y la compañía defiende su opa no sólo basándose en el precio ofrecido (con el que mejora el de la oferta de la italiana Atlantia), sino por el atractivo plan industrial que tendría el grupo resultante. Un factor clave después de que el consejo de administración de Abertis alabara el plan industrial de Atlantia en su informe de valoración de la opa del grupo transalpino.

ACS considera que la unión de Hochtief y Abertis les colocaría en una posición inmejorable para lanzarse a la adjudicación de los proyectos público-privados por valor de 200.000 millones de euros que se preparan ya en todo el mundo en los próximos cuatro años.

La fusión de Hochtief y Abertis serviría, según defiende Fernández Verdes, para cerrar el círculo y estar presente en todas las fases de los proyectos. Hochtief está especializada en la licitación, desarrollo y construcción de infraestructuras, y Abertis es la mayor concesionaria de autopistas de peaje del mundo, esto es, se centra en la operación y el mantenimiento de los proyectos a largo plazo. Su fusión les haría participar del principio al fin en la construcción y explotación de infraestructuras.

“La complementariedad de los dos grupos es explícita. Hochtief tardaría muchos años en tener un Abertis. Y a Abertis le costaría mucho tener un gran grupo de construcción de infraestructuras”, ha subrayado el consejero delegado de ACS en un encuentro con la prensa en Madrid.

Hochtief presume de que actualmente ya resulta adjudicatario en un 30% de los proyectos con inversión público-privada que se licitan a nivel global (y llega al 50% en un gran mercado como Canadá), y considera que integrándose con Abertis esa cuota de mercado podría ser mayor en todo el mundo.

Los dos se benefician

ACS sostiene que los 200.000 millones en contratos de los que habla no se trata de una previsión, sino que se tratan de proyectos contratos, identificados y en los que ya se está estudiando participar. El 40% del importe proviene de Estados Unidos, un 25% de Canadá y Australia cada uno y otro 10% de Europa. Así que la unión de ambas compañías permitiría a Abertis diversificar su negocio geográficamente, ya que sólo está en Europa y Latinoamérica.

En paralelo, esos proyectos milmillonarios se reparten en un 88% en infraestructuras de transporte (carretera y ferrocarril) y el 12% en infraestructuras sociales (hospitales, escuelas, prisiones, edificios públicos…). Así que, y esa es otra baza de Hochtief para convencer a los accionistas de Abertis, el grupo concesionario conseguiría diversificar sus negocios y no circunscribirlos sólo a la concesión de autovías de peaje.

“El proyecto tiene una visión industrial.  La operación aporta a las dos partes una mejora importantísima. Las dos partes se benefician, no una da y otra toma”, ha apuntado el consejero delegado. “La combinación añade valor en todos los aspectos”.