El ministro de Fomento, Íñigo De la Serna, ha asegurado este viernes que la situación de las infraestructuras ferroviarias en Extremadura “no es acorde con el siglo XXI”, y que por ello el Gobierno trabaja “a pasos agigantados para revertir esta situación”.

En declaraciones tras reunirse con un grupo de empresarios en la sede de la patronal Foment, De la Serna se ha referido así a la movilización de mañana de la sociedad extremeña en Madrid en defensa de un “tren digno” para la región, en la que participará el presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara.

Miles de extremeñas y extremeños, la mayoría llegados desde su tierra, pero también procedentes de otras regiones a las que tuvieron que emigrar, participarán mañana en esta iniciativa, cuyo objetivo es exigir que Extremadura tenga un tren del siglo XXI.

El ministro ha asegurado que en 2019 se podrá viajar desde Extremadura a Madrid en tren “con importantes recortes de los tiempos”. “La situación merece que las administraciones le presten la máxima atención (…) porque los extremeños tienen toda la razón del mundo”, ha asegurado el titular de Fomento.

Complicada situación

En julio hubo en Extremadura nada menos que 16 incidencias en menos de dos semanas, más de una por día y la región es junto a Murcia la única que no cuenta con un solo kilómetro de vía férrea electrificado. El trayecto entre Badajoz y Madrid se cubre en un mínimo de cinco horas y media, que en el peor de los casos suele ser de ocho. Y eso si no hay incidencias. En verano centenares de viajeros acusaron al operador ferroviario en las redes sociales, especialmente los que tuvieron que permanecer horas al sol por avería del tren esperando a que llegara un vehículo que los trasladase.

La Junta de Extremadura se ha cansado de criticar al Gobierno Central y al Ministerio de Fomento por los retrasos y los fallos y el PSOE regional, que gobierna esta comunidad, ya piensa en movilizaciones de diversa índole, como la que tendrá lugar en Madrid. Precisamente en Badajoz existen traviesas de madera que datan del siglo XIX, con el balasto en un estado paupérrimo y las vías levantadas o roídas