Un pequeño conflicto divide a los transportistas de Madrid a costa de las restricciones al tráfico y al ensanchamiento de aceras de la Gran Vía por parte del ayuntamiento; la Gran Vía es una de las arterias más emblemáticas de España. Todas las empresas del sector están representadas en el Comité Madrileño de Transporte por Carretera (CMTC), una especie de órgano consultivo habilitado por la Comunidad de Madrid que hace las veces de patronal. En la práctica, el CMTC es la voz empresarial de los transportistas, que van desde los taxistas hasta las firmas de autocares pasando por las sociedades que transportan cualquier tipo de mercancías.

El miércoles 29 por la mañana, una de las asociaciones presentes en el Comité, Atradice (la Asociación de Empresas de Transportes de la Región Centro), manifestó su intención de «llevar a los tribunales las restricciones de circulación impuestas a los vehículos comerciales en la Gran Vía y el distrito Centro de Madrid durante estas próximas navidades, entre el 1 de diciembre y el 7 de enero de 2018». Una web especializada recogió el anuncio y se lo atribuyó al Comité Madrileño, esto es, a todo el sector del transporte operativo en la región.

Una asociación dijo que iba a impugnar la reforma de Gran Vía en nombre de todo el sector

Todas las agencias y otras webs fueron a lo largo del miércoles repicando el anuncio en forma de teletipos y noticias. También las palabras del presidente de Atradice, Cristóbal San Juan, pero en nombre de todo el CMTC. «Los representantes del Ayuntamiento de Madrid han optado, como ya hicieran con el plan A, por la vía de la imposición», dijo San Juan. «El diálogo ha sido nulo, se mantuvo una reunión sin ningún ánimo de escuchar al sector, se cubrió el expediente y punto”.

La polémica ya había saltado a primera hora de la tarde, al tratarse de un error que involucra a sectores que en teoría salen beneficiados con la reforma de la Gran Vía (como los taxistas) y que no tienen nada que contrariar al equipo de Ahora Madrid. «Nosotros estábamos en otro lío», ironiza un taxista en alusión a la huelga y manifestación convocadas para protestar contra la concesión de licencias de VTC. «Sobre las restricciones en la Gran Vía no he oído jamás una queja por boca de un compañero».

A los taxistas o empresas de autobuses las restricciones al tráfico les son indiferentes

Los taxistas podrán circular libremente por cualquiera de los dos carriles que quedarán habilitados en la Gran Vía. Además, podrán acceder igualmente cuando entre en vigor el Plan A a mediados de 2018, esto es, la restricción a cualquier vehículo particular en un gran área de prioridad residencial del Distrito Centro. En el Comité están representadas la Asociación Gremial de Autotaxi, la Federación Profesional del Taxi y la Asociación Madrileña del Taxi, los tres colectivos principales.

El comunicado de Atradice fue visto con sorpresa por varias de las asociaciones que componen el CMTC. Como las asociaciones vinculadas al transporte urbano e interurbano de viajeros en autobús, caso de Asintra o de la Asociación Nacional de Transportes Urbanos Colectivos de Superficie; las restricciones al tráfico en Gran Vía «ni nos van ni nos vienen», comenta una fuente relacionada con este sector concreto.

El sector de mercancías, en cambio, sí aparece como uno de los más afectados. A él pertenece Atradice, que ha sido el origen de todo el embrollo. En septiembre pasado, el Juzgado de lo Contencioso Administrativo número 30 de Madrid revocó y declaró nula la restricción al tráfico de vehículos de reparto en la Gran Vía entre diciembre de 2016 y enero de 2017 al ser ésta «contraria al Derecho». La denuncia fue interpuesta por otra de las asociaciones presentes en el Comité, llamada UNO.