Los fabricantes de móviles chinos vienen pisando con fuerza desde hace tiempo en los mercados internacionales. Y ahora quieren conquistar también la bolsa. Xiaomi planea saltar al parqué el próximo año, según fuentes consultadas por Bloomberg.

La compañía con sede en Pekín se encuentra en negociaciones con los bancos de inversión para hacer su desembarco bursátil, que probablemente tendrá lugar en Hong Kong. Xiaomi, que fue considerada en 2014 la startup más valiosa del mundo -hasta que fue superada por Uber-, podría alcanzar en el parqué una valoración próxima a los 50.000 millones de dólares (algo más de 42.000 millones de euros), lo que supondría un tamaño similar al de compañías como Tesla o Telefónica. No obstante, algunos accionistas del grupo pretender elevar esa valoración a un entorno más próximo a los 100.000 millones.

La intención de la compañía sería captar al menos 5.000 millones de euros para financiar su incipiente expansión internacional. El grupo chino realizó el mes pasado su presentación oficial en España, donde ha empezado a vender sus smartphone en tiendas físicas hace apenas unas semanas.

El fabricante de teléfonos inteligentes de bajo coste, fundado en 2010, había seguido hasta hace poco una estrategia basada en el comercio online, dejando de lado la venta física. Sin embargo, la fuerte competencia de otros fabricantes chinos, como Oppo y Vivo, ha obligado a Xiaomi a replantearse su estrategia, dando un fuerte impulso a su presencia en tiendas minoristas, donde sus rivales tienen un mayor arraigo.

Así, el grupo que dirige Lei Jun planea ahora la puesta en marcha de hasta 1.000 tiendas “Mi Home”, con las que espera alcanzar unas ventas minoristas de hasta 10.000 millones de dólares (cerca de 8.500 millones de euros) en 2021.

El grupo tiene puesto el foco en su expansión en países emergentes, como India, Rusia o Indonesia, aunque también tiene entre sus objetivos hacerse un hueco relevante en los mercados desarrollados, incluido Estados Unidos.

Los fabricantes chinos como Xiaomi confían en robar cuota a las grandes enseñas de teléfonos inteligentes como Apple o Samsung, ofreciendo dispositivos con prestaciones de gama alta a precios mucho más reducidos.

Con todo esto, el grupo chino, que muestra las tasas de crecimiento más elevadas del sector a nivel global, ha retomado su objetivo de alcanzar los 100 millones de smartphones vendidos el próximo año, un objetivo que parecía aparcado tras las dificultades registradas en los últimos ejercicios por la fuerte competencia.