Cualquier nueva inversión extranjera en España es poca para el Gobierno, ansioso por explotar fenómenos como el Brexit. Pero una cosa es expresar deseos y otra muy distinta poner los medios para que éstos se cumplan. Al menos en Madrid, receptora por antonomasia de la mayor parte del capital foráneo en tanto que capital del país (además de favorecida por el conflicto catalán), las dos comisarías que expiden el Número de Identidad de Extranjero (NIE) sin cita previa están colapsadas, con interesados acampando durante horas y pasando la noche a la intemperie para poder solicitar este documento.

El NIE es necesario para los extranjeros «que, por sus intereses económicos, profesionales o sociales, se relacionen con España»; en otras palabras, cualquier extranjero que realice una transacción inmobiliaria que no rebase 500.000 euros, una inversión que no supere el millón o la apertura de una sociedad empresarial necesita el NIE, explican fuentes de las gestorías. También los estudiantes Erasmus o cualquier foráneo que quiera abrir una cuenta bancaria o arrendar un apartamento.

Desde las tres de la tarde

Su solicitud en cambio es tortuosa desde hace aproximadamente tres meses, según ha podido constatar este diario: aproximadamente una treintena de personas se agolpaba pasadas las siete de la mañana en la Comisaría General de Extranjería y Fronteras del distrito de Tetuán, en Madrid. Ataviados con mantas y algunos con colchones esperan la apertura, a las nueve de la mañana. «El primero lleva aquí desde las tres de la tarde de ayer [por el martes 23 de enero]», revela un hombre con acento mexicano apuntando a una persona semi-tumbada y durmiendo. Un cartel en la puerta indica que hasta el 31 de enero solo se admitirán 10 solicitudes diarias.

Cartel frente a la comisaría, indicando que solo se admitirán 10 solicitudes diarias para pedir el NIE.

Cartel frente a la comisaría, indicando que solo se admitirán 10 solicitudes diarias para pedir el NIE.

Los bufetes de abogados pagan incluso a inmigrantes para ponerse a la cola, ya que una vez entregadas las diez solicitudes la taquilla de la Administración se cierra. Lo confiesan tanto las propias firmas como los que esperan pacientemente en la fila. Se habla de cantidades que van de 50 a 100 euros, aunque otros aseguran que más dinero. «Intenté solicitar el NIE a principios de enero y me topé con una marabunta en la puerta de comisaría. Fue imposible», relata una mujer de origen argentino que ha llegado alrededor de las seis de la mañana.

Pagar por hacer cola

El problema viene desde octubre, fecha de la que hay constancia de denuncias del sindicato Comisiones Obreras (CCOO) por falta de personal. «La Dirección General de la Policía sabe de la escasez de recursos prioritarios en puestos de atención al personal. Y aun así no se hace nada», critica Fernando García de Castro, secretario general de CCOO en el Ministerio del Interior. El sindicato denuncia que la falta de voluntad, la «descoordinación de mandos» y otras negligencias derivan en el malestar de los solicitantes. «No podemos tener horas y horas muertos de frío a decenas de extranjeros en la calle», lamenta García de Castro.

No podemos tener horas muertos de frío a decenas de extranjeros en la calle», denuncia CCOO

Personas haciendo cola durante horas para obtener el NIE.

Personas haciendo cola durante horas para obtener el NIE.

«Parece mentira que una fuente de ingresos tan importante como la inversión extranjera tenga que pasar estas dificultades», carga la portavoz de una gestora desde el anonimato. «Se trata de un trámite meramente administrativo exigido legalmente, y desde la ley de 2006 se habla de habilitar procedimientos específicos para agilizar la obtención del NIE», añade. «Pues ya vemos cómo: acudimos hace una semana a las siete de la mañana a la comisaría y ya había 25 personas delante de nosotros haciendo cola».

Extranjeros de primera y de segunda

Empleados de la administración se refieren a una «creciente venida» del número de inmigrantes, especialmente de Venezuela. «La mayoría vienen a depositar su dinero en bancos nacionales». Y otros cargan contra la «jerarquización» que se está produciendo en las comisarías de Extranjería. «La Ley de Extranjería de 2013 crea un estatus especial para grandes inversores. Éstos ni mucho menos necesitan hacer cola para mover su dinero en España. He visto por aquí a jeques árabes con escoltas mientras en la calle inmigrantes que parecen de segunda aguardan horas antes de ser atendidos, si es que lo consiguen».

CCOO insiste en la desorganización y la falta de personal. «Ahora mismo en la Calle de San Felipe [en Tetuán] hay seis funcionarios y diez mesas de trabajo. Es decir, cuatro mesas de trabajo vacías», deplora el dirigente Fernando García de Castro. El comité identifica numerosos problemas por ausencia de medios humanos y materiales en las comisarías de otras provincias.