Algo ha cambiado en los mercados en las últimas semanas. Las fuertes convulsiones que sacudieron las bolsas en los primeros meses de febrero parecen haber quedado ya atrás y en los parqués vuelve a reinar la calma. Pero las violentas caídas de esos días han generado unas heridas en la confianza de los inversores que tardarán en cicatrizar.

Y uno de los sectores donde vuelven a posarse las dudas es el sector financiero. La mejor muestra de los recelos que han resurgido en las últimas semanas en torno a la banca la ofrecen los datos de posiciones cortas que este mismo lunes ha publicado la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

Según éstos, al cierre de la sesión del pasado viernes, los inversores contaban con posiciones cortas en los bancos del Ibex valoradas en 1.498,58 millones de euros, lo que representa un incremento de más del doble frente a los 684,55 millones de euros que tenían el 19 de enero.

Este incremento se ha producido, además, a pesar de la pérdida de valor acumulada por los bancos en este periodo: en términos relativos, a día de hoy un 0,78% del capital de los bancos está apostado a su caída, frente al 0,33% de hace menos de un mes.

Las posiciones cortas son apuestas abiertas por los inversores para sacar beneficio de una caída de una acción. En la práctica consiste en pedir prestadas acciones a un inversor, a cambio de un pago, y venderlas en el mercado, confiando en que perderán valor y podrán recomprarse a un precio inferior antes de devolvérselas a su dueño.

El aumento de estas apuestas bajistas en las últimas semanas sería, pues, reflejo de una mayor percepción de riesgo entre los inversores, que ven crecientes posibilidades de que los bancos sufran nuevas caídas.

Presión sobre los grandes bancos

Este movimiento ha sido especialmente significativo en los grandes bancos españoles, Santander y BBVA. La primera ha visto incrementarse esas apuestas a una caída de su cotización hasta el 0,69% de su capital, desde el 0,2% de hace un mes, mientras que en BBVA también han saltado desde el 0,2%, hasta situarse actualmente en el 0,91%, el nivel más elevado en un año. Esto significa que actualmente los inversores tienen posiciones bajistas en ambos bancos valoradas en 622 y 426 millones de euros, respectivamente.

Lo cierto es que este aumento tan notable de las posiciones cortas en los dos grandes bancos españoles responde a la apuesta estratégica del mayor hedge fund del mundo: Bridgewater. Este fondo, dirigido por el afamado inversor estadounidense Ray Dalio, cuenta a día de hoy con posiciones cortas del 0,69% del capital en ambas entidades.

Su posición no se explica tanto por unas dudas concretas sobre la banca española, sino que forma parte de una estrategia general, que le ha llevado a invertir más de 22.000 millones de euros a una caída de las bolsas europeas, ante su convicción de que un próximo hundimiento del mercado de bonos provocará grandes pérdidas en las bolsas, con especial incidencia en la banca.

El mayor ‘hedge fund’ del mundo ha tomado posiciones bajistas en Santander y BBVA

Pero más allá de las razones de Dalio, en las últimas semanas, algunas firmas de análisis han hecho patentes sus dudas sobre los grandes bancos españoles. En lo referente a Santander, el bróker Jefferies ha recomendado infraponderar sus acciones, resaltando que cotiza a niveles muy exigentes, de 1,4 veces valor en libros tangible estimado para 2019, dado el riesgo de que la entidad no cumpla las expectativas del mercado en términos de beneficios.

Asimismo, el gigante suizo UBS, que hasta hace unos días incluía al banco que preside Ana Botín en su lista de valores favoritos, lo ha eliminado por los riesgos que supone la adquisición de Popular. «A pesar de las buenas perspectivas del negocio, creemos que la compra de Popular supone un alto riesgo de ejecución por el elevado volumen de activos improductivos y porque la rapidez con la que se realizó la due dilligente eleva este riesgo». Además, UBS cree que la ampliación de capital de 7.000 millones que el banco hizo para digerir la operación puede pasar factura a la cotización de la acción en el corto plazo.

Por su parte, en BBVA, el banco suizo resalta varios puntos débiles: por un lado, señala que la desaceleración del crédito en México tendrá un impacto negativo en las cuentas de Bancomer, con independencia del impacto de la divisa. Además, la cobertura de los activos tóxicos en España ha sido mayor a la esperada cuando se anunció la venta de la división a Cerberus. Por último, UBS considera la situación de capital, agravada por las pérdidas generadas por su participación en Telefónica, conduce a un creciente riesgo para el dividendo en efectivo.

Los grandes bancos no han sido los únicos afectados por esta oleada de desconfianza. De hecho, Bankia es el que lidera la tabla en términos relativos, ya que cuenta con un 3,19% de su capital, valorado en 387 millones de euros, posicionado para beneficiarse de una caída de sus acciones.

La entidad que dirige José Ignacio Goirigolzarri ha visto truncada la positiva racha que había registrado en este sentido desde que se anunció la venta del 7% de su capital por parte del Estado, el pasado mes de diciembre. Desde entonces, las posiciones cortas habían descendido de una cota récord del 4,51% hasta el 2,45% de hace sólo dos semanas.

Ahora, la posibilidad de que el Gobierno reactive la privatización en las próximas semanas podría volver a ejercer una presión al alza en las apuestas bajistas, ya que estas operaciones suelen provocar una caída del precio de la acción que los fondos especuladores tratan de aprovechar.

Sabadell y CaixaBank escapan a la tónica general y no registran aumentos de posiciones cortas

Además de esto, el negocio de Bankia también se ve golpeado por ciertas dudas. Así, UBS la incluye entre los valores de banca europeo que menos le convence, porque considera que la valoración actual de la acción ya anticipa una mayor rentabilidad derivada de un escenario de subida de tipos de interés, al tiempo que ya refleja el exceso de capital. Del mismo modo, Jefferies ve poco margen para maniobrar y mejorar su rentabilidad si no suben los tipos de interés y prevé que sus ingresos seguirán bajo presión.

Bankinter es el otro banco del Ibex que ha visto aumentar las posiciones cortas en el último mes, hasta alcanzar el 0,42% de su capital, el doble que entonces.

En el lado opuesto resaltan los bancos de origen catalán, que tras verse fuertemente golpeados por las dudas que desató la crisis soberanista en Cataluña en el último cuarto de 2017 –lo que también tuvo reflejo en un aumento de las posiciones cortas-, han logrado sacudirse en los últimos tiempos los recelos de los inversores.

Sabadell ha registrado un descenso de las posiciones cortas hasta el 0,29%, frente al 0,38% del pasado 19 de enero, mientras que CaixaBank no cuenta actualmente con posiciones cortas declaradas sobre su capital.