Los ocho meses negros de Inditex.

Tienda Zara, del Grupo Inditex, en Hong Kong. Europa Press

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Los ocho meses negros de Inditex

Economía

Los ocho meses negros de Inditex

La compañía ha pasado de rey de la bolsa a gigante herido, tras liquidar más de 36.000 millones de euros de valoración desde junio.

«Vemos grandes oportunidades de crecimiento en muchos mercados», exclamaba Pablo Isla en una conferencia con analistas el pasado 14 de junio. Al presidente y consejero delegado de Inditex no le faltaban razones para mirar al futuro con optimismo.

El gigante español del textil acababa de presentar los resultados de su primer trimestre fiscal, un periodo en el que había superado por primera vez los 5.000 millones de facturación, había incrementado su beneficio un 18% e, incluso, había logrado elevar sus márgenes, tras un 2016 de leve debilidad.

Y en la bolsa, la matriz de Zara mantenía a la vista los máximos históricos que había firmado apenas unas semanas antes. Con más de 110.000 millones de valoración, Inditex se permitía mirar al resto del mercado español desde lo más alto, tras revalorizarse cerca de un 400% en una década, sin reparar en la crisis que había hecho estragos en múltiples negocios en España y a nivel global.

Pero ese 14 de junio el mercado no compró el entusiasmo de Isla. La percepción de que el crecimiento de las ventas del grupo estaba perdiendo fuerza se tradujo en una caída del 1,8% en la que muchos expertos percibieron una simple recogida de beneficios.

Aquel recorte, sin embargo, se fue ensanchando en las semanas siguientes. Sin grandes tropiezos, pero de forma continuada, la compañía fue consumiendo las ganancias acumuladas en el primer tramo del año hasta encontrarse al cierre del año con que 2017 se había convertido en su peor ejercicio sobre el parqué en una década.

Inditex ha liquidado cerca de un tercio de su valor desde junio de 2017

Y este viernes, tras retroceder más de un 7% en lo que representa su mayor revés en bolsa desde marzo de 2009, la cotización de Inditex se ha situado en sus niveles más bajos en tres años. En tan solo ocho meses ha visto esfumarse cerca de un tercio de su valor. Los 114.272 millones de euros en que estaba valorada a inicios de junio de 2017 se han reducido a menos de 78.000.

Una pérdida de capitalización de 36.356 millones de euros que no solo ha relegado a su principal accionista, Amancio Ortega, al séptimo lugar de la lista Forbes de las personas más ricas del mundo, sino que también le ha costado a la compañía perder la condición de rey del mercado español en favor de Santander.

La debilidad de Inditex no supone una excepción en el sector de la venta retail a nivel mundial. Los continuos descalabros de la compañía sueca H&M son desde hace trimestres uno de los más evidentes indicadores de que el negocio atraviesa una época turbulenta. El índice europeo del comercio minorista acumula en tres años un retroceso superior al 20%.

La amenaza de Amazon

Sobre el sector sobrevuela desde hace varios trimestres la incontenible presencia de los gigantes del comercio online y, en especial, Amazon y Alibaba, que amenazan con cercenar de forma considerable la rentabilidad del negocio.

Pero ante estos miedos, Inditex ha exhibido siempre unos márgenes sin parangón en el sector y una rápida y eficaz implementación de una estrategia de venta online, que le han situado a la vanguardia del sector. El mercado da por sentado que la matriz de Zara, Massimo Dutti y Bershka, entre otras, mantendrá durante los próximos años el liderazgo del sector. «Los problemas de H&M no tienen nada que ver con la situación de Inditex», es una aclaración habitual entre los analistas que cubren a la compañía.

Sin embargo, cualquier mínima piedra en el camino puede convertirse en un obstáculo peligroso cuando se alcanzan unos niveles de valoración tan exigentes como los que mostraba Inditex hace ocho meses. Tras años de fuertes subidas en bolsa, los precios a los que cotizaba parecían asumir que la compañía se mantendría incólume a cualquier tipo de competencia y sería capaz de mantener sin daños sus niveles de rentabilidad.

Incluso, después de varios meses de caídas, algunos analistas afirmaban que, aun asumiendo un escenario muy optimista para la compañía en los próximos años, les resultaba difícil justificar precios más elevados de la acción.

El traslado de los clientes al canal online supone un riesgo para las rentabilidades del negocio

En esta tesitura, una transformación tan relevante como es el traslado de los clientes al canal online supone una amenaza de magnitud, por mucho que Inditex parezca capaz de asumir este reto sin mayores daños. Y por eso, la menor señal de debilidad puede desembocar en un revés como el que la que el gigante del textil encajó este viernes en bolsa.

La compañía que dirige Pablo Isla habría estado en las últimas horas comunicándose con las firmas de análisis para hacer un ajuste a la baja de las estimaciones de los resultados que presentará el próximo 14 de marzo, según han confirmado a El Independiente diversos analistas. Y firmas como Santander y JPMorgan se han apresurado a rebajar sus valoraciones de la compañía.

Según el banco estadounidense, el negativo impacto de la fortaleza del euro y la decisión de la compañía de concentrar la salida de stock mediante rebajas en el mes de enero someterán a presión el margen bruto de Inditex y reducirán sus beneficios.

Sin duda, estos factores podrían resultar un contratiempo puntual y, siguiendo este punto de vista, las caídas acumuladas en los últimos tiempos pueden verse como una oportunidad de entrada a buenos precios. Esa es la visión que defienden algunos analistas. «Durante tiempo hemos estado negativos con Inditex, por sus elevadas valoraciones. Pero a los niveles actuales creemos que puede ser una buena oportunidad de inversión a largo plazo», apunta Pablo García, responsable de Alphavalue en España.

No obstante, las heridas abiertas este viernes pueden tardar en cerrar. «Hasta ahora parecía que Inditex era ajena a todas estas dificultades propiciadas por la fuerte competencia, pero ahora se ve que también le empieza a hacer daño», afirma un analista de una firma de inversión europea. Por eso, sugiere, que, «aunque pueda repuntar en los próximos días, las dudas están ahí y le va a costar librarse de ellas».

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