En los últimos años el Mobile World Congress de Barcelona se ha convertido, además de en una fuente tremenda de riqueza para la ciudad, en una fuente de disputas políticas en  las que los soberanistas aprovechan para reforzar sus posiciones a sabiendas de que el mundo está mirando.

El último capítulo ha sido el plantón de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, y el presidente del Parlament, Roger Torrent, al Rey Felipe VI, pues ambos se ausentaron de la recepción oficial del jefe del Estado en la noche previa del evento.

«Francamente, no se entiende», ha explicado el ministro de Energía, Turismo y Agenda Digital, Álvaro Nadal, cuando se le ha preguntado por su opinión sobre dicha ausencia de la élite política catalana.

Esta circunstancia no sería excepcional si no fuera por la posibilidad más que real de que el Mobile abandone Barcelona. Desde la organizadora del evento, GSMA, no se cansan de decir que una feria así necesita del apoyo político y de una estabilidad que permita hacer planes a corto plazo. Con los bandazos del independentismo, para complicado garantizar algo así en una ciudad que, en estas fechas, se vuelve un caos absoluto con el tráfico y las huelgas, más o menos encubiertas, del transporte público.

Lo ha reconocido el propio Nadal. «Hay riesgo, ahora y desde antes», ha dicho, afirmando que el soberanismo «está creando un cierto nerviosismo» en la patronal GSMA. El titular de Industria también ha afeado que Colau y Torrent no cumplieran el protocolo participando en la recepción al monarca.

Nadal también ha explicado que durante la cena de inauguración, a la que sí que asistieron ambos políticos, mantuvo una conversación con el presidente del Parlament sobre revolución industrial, toda vez que ambos estaban sentados codo con codo frente a Felipe VI.

«Muy contentos de cómo va todo»

Colau ha afirmado que tanto GSMA como el ayuntamiento están «muy contentos de cómo está yendo todo» y que desde la asociación de la industria móvil no se cuestionan el futuro de la feria.

«Nadie lo ha cuestionado y hay un compromiso firmado en un convenio hasta 2023», ha dicho en una entrevista en Rac1 en la mañana de este lunes, coincidiendo con la primera jornada del congreso.

La edil ha defendido que todas las administración «y también el Gobierno del Estado» trabajan de forma conjunta para mantener el Mobile en la ciudad, a la vez que ha llamado a todas las instituciones a trabajar «para hacer que el congreso, la ciudad y la economía funcionen».

En cualquier caso, también ha aprovechado para lanzar un dardo al Ejecutivo central, reivindicando que lo que ha «asustado» a GSMA fueron las cargas policiales del 1 de octubre y la declaración de independencia, y no la inestabilidad política en la ciudad.

Desencuentros

Hay que recordar que Colau y el CEO de GSMA, John Hamm, ya han protagonizado más de un desencuentro. Durante su candidatura a las elecciones para hacerse con la alcaldía, la dirigente catalana se posicionó en contra del Mobile, alegando que era un evento que dejaba mucho dinero en la ciudad pero que este no repercutía en la propia vida de Barcelona.

De hecho, Hamm tenía todo cerrado con Xavier Trías, antecesor de Colau en el cargo, pero ésta puso el acuerdo en suspenso para pensarlo una vez que se hizo con el bastón de mando en el ayuntamiento. Eso no gustó nada a Hamm, que rápidamente deslizó que Milán era una opción muy buena para reemplazar a Barcelona.

Ambas partes consiguieron encontrar un punto común y firmar un acuerdo que renovaba la presencia de la feria en Barcelona hasta 2023, un pacto que, sin embargo, está ahora en entredicho.

Ya hace tiempo que Dubai suena como un más que probable destino si el Mobile abandona Barcelona, aunque el peligro no llega sólo de ciudades extranjeras, pues es bien sabido que Madrid lleva tiempo suspirando por quedarse con el mayor evento de tecnología del mundo.

Cargas policiales

La situación provocada por Colau y el independentismo también se ha trasladado a las calles, con concentraciones en contra de la visita del Rey que se saldaron con cinco heridos leves debido a la actuación de los Mossos d’Esquadra.

La policía regional catalana tuvo que cortar varias  calles, incluida la Vía Laietana, para evitar que los manifestantes accedieran al Palau de la Música, donde se celebrara la cena de inauguración del Mobile World Congress.

Al filo de las 22 horas de la noche la tensión se recudreció y la Policía tuvo que actuar por la concentración impulsada por los Comités de Defensa de la República (CDR) azuzados por organizaciones como Ómnium y ANC. Estos CDR pedían una sentada pacífica, pero no tardaron en producirse lanzamientos de botellas contra los agentes antidisturbios.

La concejal de la CUP en el ayuntamiento de Barcelona, María José Lecha, se quejó a través de su cuenta de Twitter de la  actuación de los Mossos, afirmando que habían apartado «a golpe de porra» a la gente para «esconderlos del Rey.

Es muy probable que en los próximos días se produzcan más concentraciones y nuevos enfrentamientos entre Policía y manifestantes, en un clima político de tensión constante en un ciudad a la que van a llegar, antes del miércoles, más de 110.000 personas.