Desde su victoria electoral, en noviembre de 2016, Donald Trump ha sido percibido como una amenaza para la economía y los mercados internacionales. Algunas de sus más controvertidas propuestas han sido interpretadas como el mayor riesgo para el crecimiento global. Pero lo cierto es que, hasta la fecha, en su mayoría habían quedado simplemente en eso. En propuestas sin traslado al mundo de las realidades.

Pero este jueves una de sus actitudes más temidas, la referente a las políticas comerciales proteccionistas, han empezado a cobrar forma mediante la imposición -aún preliminar- de una serie de aranceles con los gravar las importaciones de China hasta en 60.000 millones de dólares (algo menos de 50.000 millones de euros).

Lo cierto, es que, frente a lo temido en las últimas semanas, el paso dado por Trump ha dejado exentas de barreras aduaneras al resto de países y regiones, incluida la Unión Europea, aunque tras la firma del memorándum en el que decretaba las medidas contra China advertía de que se trataba «del primero de muchos».

La bolsa china ha padecido con rigor estas noticias en la noche europea de este viernes. Los principales índices del país el Shanghai Composite y el Dow Jones Shenzhen registraron descensos del 4%. Ya antes Wall Street también había sufrido una nueva sacudida de nerviosismo, registrando sus mayores caídas desde el derrumbe que experimentaron las bolsas a principios de febrero: el Dow Jones restó cerca de un 3%, mientras que el S&P 500 y el Nasdaq rondaron el 2,5% de caídas. Unas caídas que pueden explicarse por el temor a que China replique imponiendo igualmente tarifas más elevadas a las importaciones estadounidenses.

La bolsa china sufre la guerra comercial abierta por EEUU con caídas en el entorno del 4%

Pero la tensión no queda limitada a los dos países inmersos en esta nueva lucha comercial, sino que los descensos se extienden al conjunto de las bolsas mundiales. El índice Ftse All World, que agrupa acciones de todo el mundo, vuelve a rondar sus niveles más bajos del año tras restar cerca de un 2,5% en dos días. Desde Japón o Corea, los números rojos alcanzan en la mañana de este viernes a las bolsas europeas, que ya habían padecido con intensidad este escenario de incipiente guerra comercial en la jornada anterior.

El Ibex desciende en los primeros compases del viernes algo más del 1% y se sitúa ya por debajo de los 9.400 puntos, en sus niveles más bajos desde enero de 2017. Paradójicamente, mientras la economía española se exhibe como máximo exponente de la recuperación global -que este viernes podría verse premiada con una nueva subida de rating-, la bolsa española arroja un deprimente saldo en los últimos tres años del -20%.

Los inversores golpean casi sin excepciones al conjunto de los valores del índice español, con compañías como Gamesa, Indra, Acerinox o Arcelor cediendo más de un 2,5%. Y escenas similares se observan en el resto de grandes plazas europeas, donde destacan las pérdidas cercanas del 1,5% del Dax alemán, seguidas muy de cerca por los descensos del Cac 40 galo o el Mib italiano. Gigantes como Deutsche Bank, Volkswagen o Intesa Sanpaolo también sufren pérdidas superiores al 2%.

Un miedo global

Y es que muchos expertos advierten de que, aunque limitado de momento a China, el proteccionismo estadounidense puede desencadenar una espiral de medidas anticomerciales que acabe generalizándose y traduciéndose, a la postre, en un descenso del crecimiento mundial. Y, de hecho, algunos datos parecen mostrar que ya, el simple temor a un escenario de este tipo empieza a hacer mella en la confianza empresarial.

«El factor tarifas está comenzado a pasar factura, minando la moral de algunos empresarios que temen por la marcha futura de sus negocios, ya que estos temas se sabe como empiezan, pero no cómo acaban. Este temor creemos que se está comenzando a trasladar a los inversores que en la sesión de ayer [en referencia a la sesión del jueves] huyeron claramente de los activos de riesgo, entre ellos de los valores de corte más cíclico, para refugiarse en bonos y en valores defensivos, así como en divisas como el yen o el franco suizo», indican en Link Securities.

En este escenario, la mayor parte de los analistas sigue inclinándose por pensar que finalmente se evitará la guerra comercial con un arreglo entre Estados Unidos y China sin mayor impacto en el crecimiento global, y las bolsas podrán reemprender el camino de las alzas.

Los datos muestran que la incertidumbre está afectando a la confianza empresarial internacional

Pero lo cierto es que desde el pasado febrero, los mercados mundiales vienen mostrando síntomas de agotamiento y cada vez son más las voces que se plantean si no nos encontramos en la cúspide de una fase alcista que se ha prolongado por muchos años -aunque en Europa, y especialmente en España, no se ha percibido tanto- y nos encaminamos hacia una nueva etapa de retrocesos prolongados en las bolsas.

El camino de retirada que ya han iniciado los bancos centrales, tras años de estímulos extraordinarios, y el previsible repunte de la inflación en los próximos trimestres, acabando con años de atonía de los precios, son los factores que enturbian un escenario que hasta hace apenas dos meses era percibido como ideal, gracias a la constante mejora de los datos macroeconómicos y los resultados empresariales.

Estos factores positivos siguen estando presentes en los parqués, pero queda por ver si cuentan aún con la fuerza suficiente para imponerse a los vientos en contra que cada vez amenazan con mayor virulencia.