Madrid, Nuevo Norte, popularmente conocida como Operación Chamartín, no está a punto de cerrarse después de negociarse durante 25 años, nada menos que un cuarto de siglo. Esa era la sensación que había el 27 de julio, cuando el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna (en representación de Adif), la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena (por el ayuntamiento de la capital), y Antonio Béjar (en nombre de Distrito Castellana Norte, participada por BBVA y Grupo San José), firmaron un preacuerdo que parecía definitivo: 2,8 millones de metros cuadrados, 11.000 viviendas en un millón de metros cuadrados (residencial) y 1,5 millones de metros cuadrados para terciario (oficinas). El resto, otros usos, oficinas, un gran centro de negocios, parques y zonas verdes, la futura estación de AVE de Chamartín…

Pero el pacto final no está ni mucho menos encarrilado: el ayuntamiento se dio hasta diciembre pasado para aprobar el trámite definitivo y, por el contrario, un bloqueo lleva paralizando Madrid, Nuevo Norte desde hace meses. Las posturas están muy enfrentadas, de momento de manera irreconciliable, porque los técnicos del ayuntamiento quieren recortar alrededor de 200.000 metros cuadrados por la vía unilateral. Eso vienen a ser unas 2.000 viviendas menos. DCN se niega a retocar el consenso de julio, afirman conocedores de la situación, porque ya aceptó rebajar el número de casas de las 17.000 previstas en 2015 a 11.000.

Los técnicos quieren recortar 200.000 m2 del preacuerdo de julio y DCN se niega

En las discusiones internas, el Consistorio que gobierna Ahora Madrid se basa en una frase del preacuerdo que dice que el “resultado final” de la operación descansa sobre un “equilibrio entre usos urbanísticos, volumen de edificabilidades, cargas y viabilidad de los ámbitos para todas las partes intervinientes”. En otras palabras, que exista una armonía urbanística en cada uno de los cinco sectores del ámbito afectado, que es el entorno de las Cuatro Torres y de la futura estación de trenes (sector 1).

El área de Desarrollo Urbano Sostenible (Urbanismo) del ayuntamiento se limita a señalar que “se sigue trabajando”. En la última Junta de Gobierno municipal la portavoz Rita Maestre no contestó a los periodistas sobre el estado de la Operación Chamartín al ser preguntada al respecto.

Ahora Madrid se limita a decir que “se sigue trabajando” tras ocho meses sin noticias

Ahora mismo la ausencia de información sobre la mayor transformación urbanística que se prevé desarrollar en España es total, con los plazos ya vencidos. “El único acuerdo que existe es el consenso que se anunció el pasado 27 de julio”, responden escuetamente portavoces oficiales de DCN. “Ha llegado ya el momento de aprobar el proyecto, cumpliendo el consenso del pasado verano”.

Madrid, Nuevo Norte

‘Madrid, Nuevo Norte’, según el preacuerdo consensuado en julio entre BBVA, Adif y Ayuntamiento de Madrid.

Testigos de lo que está pasando revelan un escenario de desencuentro total. “No se sabe muy bien qué es lo que ocurre porque los encuentros se llevan a cabo entre los actores principales (DCN, ayuntamiento, Adif), pero en DCN se teme que no se respete lo anunciado en julio por la parte municipal”.

Según testigos, DCN empieza a temer por la “inseguridad jurídica”

Otras voces hablan directamente de “inseguridad jurídica” y de que el equipo de Carmena quiere contentar a sus sectores más radicales, los mismos que tildaron de “pusilánime” a la regidora tras el consenso del 27-J con la entidad financiera. Dentro de un año hay elecciones locales. Y lo cierto es que no ha vuelto a haber noticias oficiales al respecto desde hace ocho meses. Ningún avance desde el 27-J.

La situación está enrarecida. Hay connivencia entre Adif y el consistorio, según apuntó El Confidencial. La empresa pública que preside Juan Bravo, imputado en la Operación Lezo por la compra de una sociedad colombiana por parte del Canal Isabel II cuando él era consejero de Gallardón, habría aceptado rebajar la edificabilidad que propone el ayuntamiento.

Un sector de Carmena la tildó de “pusilánime” tras llegar a un consenso con la entidad

Del lado municipal se esgrimen una serie de cláusulas contenidas en el consenso de julio para no aprobar la edificabilidad consensuada en julio, de darse el caso. Además del mencionado equilibrio urbanístico, el preacuerdo destaca  “sistemas y modelos de transporte adecuados para garantizar una movilidad sostenible”, “tipologías edificatorias singulares en altura” y “normas urbanísticas específicas”. Los técnicos defienden que no se respetan esas condiciones. La Operación Chamartín -o Madrid, Nuevo Norte– está en un punto muerto.