Las grandes tecnológicas estadounidenses no están viviendo sus mejores meses. Cuando Facebook todavía está sacudiéndose los restos de la polémica de Cambridge Analytica, que esta semana cerró sus puertas tras perder la mayoría de sus clientes, a Twitter le ha salido otro gran problema de seguridad.

Al cierre de mercado de Wall Street, al filo de las 22:30 horas de la noche en España, la red social pedía a todos sus usuarios que revisaran y cambiaran sus contraseñas debido a que las cuentas de sus 330 millones de usuarios habían estado potencialmente expuestas a un fallo de seguridad.

Según ha explicado la propia compañía a través de un mensaje en su perfil oficial, la brecha se debe a la forma de almacenar las contraseñas y al encriptado de estas, que en teoría está diseñado para que nadie pueda tener conocimiento de ellas, ni desde dentro ni desde fuera de la propia empresa.

Sin embargo, un fallo en dicho proceso podría haber provocado que los datos personales de todos sus usuarios hayan sido utilizados o robados, por lo que han recomendado tener “exceso de precaución”.

Pese a reconocer el fallo, desde Twitter aseguran que no tienen constancia de que las contraseñas de sus usuarios hayan sido robadas. Sí han confirmado, en cualquier caso, que también se han podido ver afectados aquellos que usan aplicaciones de gestión de su perfil como Tweetdeck.

Todavía no se conoce exactamente el número de cuentas y perfiles que han sido afectados, pero no es una buena señal que Twitter pida de manera directa y a todos sus usuarios que cambien la contraseña lo antes posible.

El director de tecnología de Twitter, Parag Agrawal, ha pedido perdón a través de un mensaje en su perfil oficial. “Siento que esto haya ocurrido, pero estoy orgulloso de trabajar en una compañía que pone en primer lugar a sus usuarios”, ha dicho.

Sus palabras, pese a reconocer los errores, han provocado las iras de los usuarios, ya que ha afirmado que Twitter “no tenía por qué hacer público” el problema, si no que lo han hecho “porque creemos que es lo correcto”. Minutos más tarde pedía disculpas de nuevo por tal afirmación

Las acciones de la compañía no han acusado demasiado el problema, y apenas se dejaban un 0,8% en el periodo de negociación after hours tras echar el cierre a la sesión de Wall Street con leves avances que no han alcanzado las cuatro décimas, situando los títulos en el entorno de los 30,3 dólares y la capitalización rondando los 22.800 millones de dólares, casi 20.000 millones de euros.