Un año, dos meses y 21 días después de haber comprado por 272 millones de euros el emblemático Edificio España de Madrid, la cadena hotelera Riu carece de licencia de obra y actividad. La compra fue en junio del año pasado y tres meses después, en septiembre, ya el Ayuntamiento de Madrid anunció “un programa de autorización en dos fases”: primero obras relacionadas con la fachada exterior (conservación, recuperar huecos, desmontar elementos añadidos, reestructuración…) y luego licencia definitiva para implantar un hotel y un centro comercial.

 

“Tenemos licencia de reestructuración interior y rehabilitación de fachada. No tenemos licencia de actividad, pero sí para las obras que se están haciendo. La licencia de actividad se dará con la última fase de la licencia de obras y será para poner en marcha el hotel”, confirman en Riu, que ayer lunes fue demandada por la intermediaria Baraka supuestamente por no realizar las obras “conforme al proyecto pactado”. Baraka exige, entre otras demandas, nada menos paralizar las obras.

¿Verano de 2019?

Riu quiere abrir en verano de 2019 pero varias fuentes juzgan este propósito de “imposible”. El 1 de junio de 2017 se firmó el traspaso entre la actual propietaria Riu y el gigante de la construcción chino Wanda, que había comprado en 2014 al Banco Santander el inmueble madrileño construido entre 1948 y 1953.

Por el singular inmueble han pasado cuatro propietarios en cuatro años

En julio de 2016 saltó la noticia de que el dueño de Baraka, el empresario murciano Trinitario Casanova, se hacía con el edificio. Pero Casanova en realidad siempre fue un intermediario que nunca contó con el dinero necesario. De hecho ganó con la última venta, la que supuso el colofón a un edificio con aire soviético que ha tenido hasta cuatro propietarios en cuatro años.

La situación es paradigmática porque Riu trabaja en el Edificio España desde octubre del año pasado con una licencia de consolidación obtenida por Baraka Global Invest, filial de Baraka, el 31 de marzo de 2017. Tanto esta licencia como la inexistencia de la de actividad da cuenta el Mapa de Planeamiento Urbanístico del área de Desarrollo Urbano Sostenible (Urbanismo) del ayuntamiento. En el perímetro de la Plaza de España y aledaños los trabajos dentro y fuera del edificio se intensifican desde hace meses, según ha podido comprobar este medio.

Riu trabaja en la fachada con una licencia que obtuvo Baraka en marzo de 2017

Los únicos expedientes que el equipo de Gobierno de Ahora Madrid ha concedido para el inmueble este año 2018 han sido habilitados para Unión Fenosa Distribución: centros de distribución y licencia de primera ocupación y funcionamiento. Ambas están relacionadas con la dotación de suministros básicos y no tienen que ver con el uso terciario (hotel y centro comercial).

En el ayuntamiento responden que “todo transcurre con normalidad según los cauces habituales y con el buen resultado de haber podido conservar para la ciudad un edificio singular y de gran valor para la historia urbana de Madrid”. “Trabajamos en constante comunicación con el ayuntamiento”, indican en Riu, “y recibimos visitas e inspecciones frecuentes en el edificio por parte de sus técnicos”.

Acusaciones cruzadas

La otra cara de la disputa entre Riu y Casanova es que la primera se niega a escriturar 15.000 metros cuadrados comerciales del inmueble comprometidos a favor de Baraka, según la versión de la promotora murciana.

La versión de Riu es bien distinta. “No es cierto que Baraka tenga ningún contrato de derecho a compra o a escriturar la zona comercial del Edificio España. Lo que Baraka firmó con Riu en el momento de la compra del edificio fue un contrato de mandato (…) de venta para la búsqueda de inversores de la zona comercial que no ha cumplido, pese a los reiterados requerimientos por parte de Riu”, responden en la firma balear a través de un comunicado.