Andrea Orcel se ha convertido en la nueva celebrity del sector financiero. Conocido por su magnetismo, simpatía arrolladora y temperamento latino -gritos incluidos-, ayer, en Madrid y Londres, el apellido italiano de uno de los banqueros más prominentes de Europa corrió como la pólvora de boca en boca. Santander anunció el nombramiento de Orcel como su flamante nuevo consejero delegado. Dio la sorpresa, en una semana en la que el único hipotético cambio se intuía en la cúpula de BBVA, donde está al caer el anuncio de la salida del presidente Francisco González y el nombramiento del CEO que se coloque al frente.

Orcel, graduado summa cum laude en Económicas y Comercio por la Universidad de Roma La Sapienza, es célebre por haberse embolsado un bonus de más de 30 millones de dólares (25 millones de euros) de su antigua casa Merrill Lynch en 2008, en los albores de la mayor crisis de la historia.

Pese a la brillantez que quienes le conocen le atribuyen, su expediente no es inmaculado. Orcel diseñó una de las operaciones más desastrosas de la crisis: la venta de ABN Amro a Fortis, RBS y Santander. Sólo el banco español sacó rédito a la operación.

Su grado de intimidad con la familia Botín es tal que acudió a Santander a acompañar a a la familia cuando falleció Don Emilio

El ejecutivo era uno de los banqueros de confianza de Emilio Botín y se convertirá próximamente en número dos de la heredera del imperio Ana Patricia Botín. El hasta ahora CEO, José Antonio Álvarez, se suma al elenco de los defenestrados desde que falleció Don Emilio y asumirá la presidencia de Santander España y la vicepresidencia del grupo. Sustituye así a Rodrigo Echenique, que abandona sus cargos «a petición propia», según el comunicado del banco que pisó por primera vez hace 34 años, y «con gran disgusto», según su círculo próximo.

El ya ex co-consejero delegado de UBS había declarado públicamente su ambición por alcanzar la cúpula de alguna entidad. «Quiere el Sr. Orcel, el ejecutivo que más ganó de UBS en 2013 con un salario de 11,4 millones de francos suizos, dirigir su propio banco?», se le preguntó en una entrevista en Financial Times. «Por supuesto que sí. Si pudiera ser CEO de cualquier gran banco en el mundo, UBS sería un buen sitio para empezar», respondió resuelto al rotativo británico.

Orcel había manifestado públicamente su ilusión por ponerse al frente de un gran banco

Y ha llegado su momento a los 55 años. No ha alcanzado la cúpula del mayor banco de Suiza, pero se pone al frente de uno de los mayores grupos del mundo con un beneficio de 6.600 millones en el último año, presencia en 10 mercados de Europa y América, un valor en Bolsa de 72.000 millones, más de 200.000 empleados y 133 millones de clientes.

Es, por tanto, el fichaje de la temporada. «Es el mejor banquero de inversión. El número uno»,  opina desde la City de Londres el bróker de uno de los grandes bancos americanos. «Su nombramiento ha sido una sorpresa y al mercado no le gustan las sorpresas. Veremos cómo reciben la noticia los inversores. Apostaría a que cae la acción. Y sí, reitero que es el mejor banquero de inversión y se dice que Emilio Botín lo adoraba, pero… ¿a Santander, un banco comercial?», se pregunta con cierto escepticismo este ejecutivo.

Varias fuentes coinciden en subrayar su carisma, carácter extrovertido y gran simpatía, sus armas para meterse en el bolsillo a los clientes, las mismas con las que conquistó a Emilio Botín. «Andrea es simpático, muy simpático. ¡Italiano, hombre! Y habla perfecto español; le encanta España. Está casado con una portuguesa», señala un alto directivo que ha trabajado codo a codo con él durante los últimos años.

Sobre su relación con Emilio Botín se pronuncia un ejecutivo próximo a ambos. «Su relación con Emilio Botín era muy estrecha. No se puede decir que fuera su banquero porque Emilio no se casaba con nadie y tenía a tres o cuatro favoritos, pero formaba parte del círculo más íntimo. Participó en todas las grandes operaciones de Santander, desde la compra de Abbey hasta la de Alliance and Leister, ABN Amro o Sovereign Bank», recuerda.

BBVA nunca realizó ninguna operación con Merrill Lynch porque consideraba que Orcel era sólo ‘leal’ a Santander

Su grado de intimidad con la familia Botín es tal que Andrea Orcel fue uno de los banqueros que acudió a Santander a acompañar a a la familia cuando falleció Emilio Botín en septiembre de 2014. Su apretada agenda no le impidió presentarse en la capital cántabra para despedir a uno de sus mejores y apreciados clientes de las últimas dos décadas.

El afecto entre Orcel y los Botín sentenció la relación con BBVA. «Mientras Andrea trabajaba en Merrill Lynch, el equipo de análisis del banco americano recomendaba sistemáticamente la venta de las acciones de BBVA. Quizá fuese casual, pero Francisco González nunca realizó ninguna operación con el banco americano ni compartió ninguna información sensible con Orcel porque asumía que acabaría en oídos de Botín», señalan fuentes del sector.

El entorno de BBVA solía bromear cuando una noticia buena viraba y se convertía en una caída en Bolsa o cuando consideraban injustificados los ataques de los inversores bajistas: «Ya está Merrill Lynch haciendo de las suyas, Santander mediante», se comentaba medio en broma, medio en serio, en los despachos de la Torre de BBVA, en Castellana, antigua sede del grupo antes de mudarse a La Vela.

Trayectoria

Andrea Orcel era co-consejero delegado de UBS Investment Bank. Se incorporó a UBS en julio de 2012 procedente de Bank of America, donde era presidente ejecutivo y director general de Mercados Emergentes (excluyendo Asia). Previamente, fue responsable de la división de Originación Global de Merrill Lynch.

Desde 2004, había sido responsable de Originación para EMEA y director general de Mercados Globales y Banca de Inversión. Antes de este puesto, en 2003, fue nombrado responsable global de la División de Instituciones Financieras y previamente, desde 1999, responsable para EMEA. Se incorporó a Merrill Lynch en 1992.

Entre 1990 y 1992, Andrea Orcel trabajó en Boston Consulting Group como consultor senior. En 1988, se incorporó a Goldman Sachs al área de Renta Fija.