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El Gobierno da por hecho que en 2030 ya no habrá nucleares ni centrales de carbón

El Ministerio para la Transición Ecológica advierte al sector del gas de que, si no se reinventa para hacerse renovable y limpio, sólo estará presente en los primeros pasos de la transición energética que viene.

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El Gobierno da por hecho que en 2030 ya no habrá nucleares ni centrales de carbón
Central nuclear Trillo.

Central nuclear Trillo. Endesa

Resumen:

El Gobierno aspira a que España llegue a 2030 con un sistema eléctrico con un 70% de generación con energías renovables y que el 35% del consumo total de energía del país también sea verde. Para conseguirlo, sus planes pasan por impulsar la instalación de nuevas renovables de manera intensiva durante la próxima década, según se recoge en el borrador de anteproyecto de Ley de Cambio Climático.

Y para conseguirlo, también, el planteamiento pasa por dar salida a otros tipos de energía. En unos casos, dejando prácticamente que mueran solas y, en otros, promoviendo la clausura ordenada desde la propia Administración. Es el caso de las centrales de carbón y de las centrales nucleares, respectivamente, que siguen operando en el país.

El programa electoral del PSOE se comprometía a echar el cierre de todas las nucleares según fueran cumpliendo los 40 años de funcionamiento, lo que dejaría a España sin ninguna central atómica en 2028. El Gobierno de Pedro Sánchez ha ido matizando el discurso y, aunque se sigue tomando como referencia esos 40 años, se muestra abierta a un apagón más escalonado para que no coincidan apenas ocho años todas las clausuras.

“Las centrales nucleares tienen una fecha de diseño de 40 años, pero eso hay que hacerlo compatible con un cierre ordenado y con las capacidades que tenemos en España. Hay que hacerlo de la mano del CSN [Consejo de Seguridad Nuclear] y de acuerdo con las compañías” eléctricas, ha subrayado hoy el secretario de Estado de Energía, José Domínguez. En la decisión sobre el cierre “va a primera que fueron diseñadas para 40 años. Lo que sí contemplados es un proceso de cierre escalonado”.

Así que, aunque cumplir el compromiso electoral socialista de echar el cierre a los 40 años implicaría que el apagón nuclear se produjera en 2028, desde el Ministerio para la Transición Ecológica se admite oficialmente que el cierre definitivo se producirá en algún momento cercano a 2030. Otras fuentes próximas al Gobierno reconocen que se podría acabar sobrepasando esa fecha y llegar a la década de los 30 aún con alguna central nuclear en activo.

En 2020, cierre para dos tercios del carbón

Las centrales de carbón también tienen los días contados. Y es que, según da por hecho el Gobierno, en junio de 2020 cerrarán nueve de las catorce plantas que hoy están operativas. Son las nueve centrales en las que las eléctricas no han realizado (ni tienen previsto hacerlo) las inversiones necesarias para cumplir con los nuevos requisitos de emisiones de la Unión Europea.

De las catorce centrales hoy operativas –gestionadas por EndesaIberdrola, Naturgy, EDP y Viesgo-, sólo quedarán cinco: As Pontes (A Coruña) y Litoral (Almería), ambas propiedad de Endesa; Los Barrios (Cádiz) -de Viesgo-, y Aboño y Soto de Ribera, las dos en Asturias y propiedad de EDP España. Iberdrola ya ha solicitado al Gobierno el cierre de las dos plantas que le quedan y Endesa pretende echar el cierre a dos de sus cuatro centrales de carbón.

¿Cuándo cerrarán esas cinco centrales de carbón que sí han realizado las inversiones para cumplir con las norma de la UE de desnitrificación y desulfurización? Pues, según el Gobierno, también antes de 2030. “Lo que nosotros creemos que va a ocurrir, pero no lo estamos imponiendo, es que van a cerrar entre 2020 y 2030 todas. En 2030 no habrá ninguna central de carbón, pero mi vaticinio es que van a cerrar bastante antes de una manera natural, y no porque las cerremos”, ha dicho el secretario de Estado.

El gas será limpio o no será

El Gobierno reconoce que el papel relevante que el gas natural tendrá en el proceso de transición energética que ahora se emprende. Relevante porque va a tener que funcionar como alternativa a los cierres de carbón y de nuclear, y como energía de respaldo para implantar las nuevas renovables. Pero si el sector gasista no quiere ser sólo una solución transitoria y quiere subsistir, va a tener que reinventarse.

“El sector gasista está para echar una mano inicial [en la transición energética], pero no se puede quedar ahí”, ha subrayado Domínguez en la apertura precisamente del XX Encuentro del Sector Gasista organizado por Expansión. “Si quiere luego seguir acompañando tiene que ser diferente, basado en gas renovable, en hidrógeno…Un sector gasista cero emisiones y diferente al que tenemos hoy”.