EconomíaI Congreso Internacional de Inteligencia Artificial organizado por El Independiente y Suma Gestión

Inteligencia Artificial: “Los políticos no deberían tomar decisiones en temas de los que saben muy poco”

Nuria Oliver y Andrés Pedreño, dos de los mayores expertos en la materia, reclaman a los políticos que "se impliquen en la educación en temas tecnológicos, porque es algo crítico"

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Inteligencia Artificial: “Los políticos no deberían tomar decisiones en temas de los que saben muy poco”
Andrés Pedreño, Casimiro García-Abadillo y Nuria Oliver, en el I Congreso Internacional de Inteligencia Artificial, celebrado en Alicante.

Andrés Pedreño, Casimiro García-Abadillo y Nuria Oliver, en el I Congreso Internacional de Inteligencia Artificial, celebrado en Alicante. PEPE OLIVARES

Resumen:

Es común cuando hablamos de Inteligencia Artificial mirar más allá, pensar en un futuro. Cinco años suele ser un periodo habitual porque creemos que en un lustro pasan muchas cosas. Elegimos nuevo presidente, o al menos lo renovamos, nos decepcionamos en competiciones deportivas o cambiamos de trabajo. Pero cinco años no es tanto.

Tampoco lo son para la tecnología y, por tanto, menos para una Inteligencia Artificial que, desde hace algunos años, se ha convertido en la nueva corriente, el sitio donde hay que estar. ¿Cambiarán cosas? Sí. ¿Habrá avances? Los habrá. Pero sin cambios relevantes.

Así lo cree Nuria Oliver, una de las mayores expertas en Inteligencia Artificial y una de las componentes del grupo de expertos que se encarga de la elaboración de un marco para el sector en España. “No habrá cambios especialmente notorios en los ámbitos más decisivos, pero sí que notaremos cambios en nuestro día a día que estarán impulsados por esta tecnología”, explica.

Oliver y Andrés Pedreño, dos de los mayores expertos de España y reconocidas personalidades de la Inteligencia Artificial a nivel mundial, han participado en el I Congreso Internacional de Inteligencia Artificial organizado por El Independiente y Suma Gestión Tributaria en Alicante, una cita en la que han participado pesos pesados de la talla de Amazon, IBM, Microsoft, Banco Sabadell o Accenture.

Para Pedreño, compañero de Oliver en dicho grupo de expertos, la clave para que en cinco años cambien de verdad las cosas está en la Educación. “Es necesario introducir el pensamiento computacional en las escuelas, enseñarles desde jóvenes”, considera.

Cambridge Analytica, pero en España

En plena campaña contra los gigantes tecnológicos y su poder, hace apenas unos días los políticos aprobaron en el Senado la ley de Protección de Datos Personales y se dieron la capacidad de acceder a los datos de los ciudadanos con fines políticos.

Es decir, una compañía cualquiera debe tener, por ley, un importante cuidado con lo que hace con datos que voluntariamente entregamos, pero los partidos políticos han decidido que eso no va con ellos. Así, el artículo 58 permite la recopilación de datos para elaborar perfiles políticos de cada uno de nosotros y que, con esos datos, nos envíen propaganda política personalizada.

“Es increíble que los partidos políticos hayan aprobado una normativa así”, dice Oliver en relación a una ley que se aprobó con 220 votos a favor y apenas 21 en contra.

“Yo al Gobierno le pediría que, de verdad, se impliquen en la educación en temas tecnológicos, porque es algo crítico. Se han tomado decisiones, como la del Senado, sobre temas de los que tienen un conocimiento muy bajo y podemos exigir que quienes nos representan sean competentes en materias sobre las que toman decisiones”, reclama Oliver.

Considera que los políticos no han entendido todavía “el valor de tener una estrategia tecnológica” como sí que “han hecho otros países como China, donde están convencidos de que ser la potencia número uno en Inteligencia Artificial les llevará a ser la gran potencia mundial en el año 2030”.

“Debemos trabajar con mucha más ambición. En los próximos años abrirá una brecha entre los países que son competitivos a nivel económico y los que no, esa diferencia la marcará la Inteligencia Artificial”, afirma Pedreño que, avisa, “sin una estrategia podemos pasar a perder mucha relevancia en el tablero económico mundial”.

Solventar problemas

En el marco de este I Congreso Internacional de Inteligencia Artificial han protagonizado un debate en el que han explicado cómo se puede utilizar las nuevas tecnologías para mejorar de verdad la vida de la gente. Está claro que el impulso llegará primero a la empresa o a los negocios, pero los avances en la calle serán decisivos para la adopción y popularización de esta tecnología.

La mejor forma de hacerlo es entender cómo nos puede ayudar la gestión y el uso de datos, un ámbito en el que la Inteligencia Artificial tiene mucho que decir. “Podemos predecir cómo se van a comportar los turistas que visitan nuestras ciudades, a dónde y por dónde van a ir para visitar lugares”, ha explicado Oliver.

“Tenemos que mantener el liderazgo en el sector turístico y conocer mejor al cliente es fundamental. Ahí es crucial la Inteligencia Artificial. Si personalizamos los intereses de los millones de turistas que recibimos, obtendremos resultados asombrosos”, explica Pedreño.

¿Fake News?

Puede que identificar las Fake News sea uno de los mayores problemas de nuestro tiempo y ahí también puede ayudarnos la Inteligencia Artificial.

“Con algoritmos se podría, en teoría, diferenciar entre lo que es verdad y lo que no es verdad. La carrera está en dotar a las informaciones veraces de un huella identificativa que pueda reconocer un modelo computacional, aunque siempre nos quedará la confianza en las fuentes y en los periodistas”, afirma esta experta, que en unas fechas entrará en la Real Academia de Ingeniería.

Para Andrés Pedreño la solución pasa, una vez más, por la educación. “La gente debe saber los peligros que supone internet, no creo que establecer una regulación restrictiva sea una solución para frenar este problema. Hay que tomar consciencia de los riesgos de la red”, alega.

El escándalo de Cambridge Analytica puso de manifiesto que se puede sacar mucho provecho de la gestión de los datos personales para llegar al poder, como puso de manifiesto la última campaña presidencia estadounidense. “Yo conozco muy poca gente que diga no a las clásicas cookies, y eso es un ejemplo de que estamos poco educados”, explica Pedreño.