Economía

El ex tesorero de Sareb denuncia finiquitos de 100.000 euros para comprar el silencio de empleados

Cordero, en pleito con el 'banco malo' por un despido que considera improcedente, denuncia irregularidades en el pago de bajas voluntarias

logo
El ex tesorero de Sareb denuncia finiquitos de 100.000 euros para comprar el silencio de empleados
Jaime Echegoyen, presidente de Sareb.

Jaime Echegoyen, presidente de Sareb. EP

Resumen:

El juicio del ex tesorero de Sareb Francisco Cordero por despido improcedente contra el llamado ‘banco malo’ está revelando información incómoda para la sociedad semipública participada por el Estado con el 45% del capital.

Entre las acusaciones que vertió Mercedes Lanza Martínez, la abogada que representa a Cordero, en la vista que se celebró el pasado 29 de noviembre, destacó cómo la Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria pagó finiquitos “muy generosos” a algunos profesionales para, según sugirió la letrada, comprar su silencio.

El juicio del ex tesorero de Sareb Francisco Cordero por despido improcedente contra el llamado ‘banco malo’ está revelando información incómoda para la sociedad semipública participada por el Estado con el 45% del capital.

Entre las acusaciones que vertió Mercedes Lanza Martínez, la abogada que representa a Cordero, en la vista que se celebró el pasado 29 de noviembre, resalta cómo la Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria pagó finiquitos “muy generosos” a algunos profesionales para, según sugirió la letrada, comprar su silencio.

En marzo y mayo de 2016 el ‘banco malo’ pagó miles de euros a tres empleados cuya antigüedad apenas llegaba a los tres años

La abogada señaló que en marzo y mayo de 2016 Sareb pactó con tres empleados -entre ellos Olga Guitian, ex directora del área de Control Interno y Cumplimiento- el pago de un finiquito de 100.000 euros por una antigüedad menor a tres años. Señaló que ese era el precio de callar y no revelar información que hubiera comprometido a la sociedad relacionada con un familiar de Jaime Echegoyen, su presidente. Y subrayó que la suma es especialmente llamativa si se tiene en cuenta que los tres profesionales rescindieron su contrato voluntariamente.

Sareb, preguntado por estos finiquitos, ha señalado que es “absolutamente falso que se hayan pagado indemnizaciones vinculadas a bajas voluntarias”. Sin embargo, durante la vista, sus representantes legales en ningún momento negaron esta acusación.

Lanza Martínez preguntó a varios de los testigos que desfilaron por la sala, incluido al propio presidente de Sareb, si tenían conocimiento de las motivaciones qué podrían subyacer tras el generoso abono.

Montse Artigas, directora de Auditoría Interna de Sareb, aseguró desconocer un “rumor” que apuntaba que estas personas “habían sido muy bien gratificadas por haber puesto en evidencia alguna situación irregular de familiares” vinculados a la presidencia de Sareb, señaló la abogada.

El propio Echegoyen negó este mismo extremo. “¿Conocía rumores en cuanto interés en liquidar de manera generosa a Olga Guitian? ¿No le consta que conociese una relación familiar que fuera el motivo del interés en zanjar el asunto?”, preguntó la letrada. “De ninguna manera; no me consta”, señaló el presidente.

Venta irregular de activos bancarios

El ex tesorero de Sareb, al frente del departamento desde el arranque de la sociedad hasta que el pasado mes de junio fue cesado, está en medio de un pleito con la sociedad por supuesto despido improcedente.

El la primera vista, Cordero denunció que el ‘banco malo’ malvende los activos inmobiliarios y traza perímetros imprecisos de las carteras que se dispone a vender con una valoración inferior a la que le correspondería, tal como adelantó este medio. El Banco de España ya había advertido en el pasado de irregularidades en los procesos de venta de activos.

Cordero considera que su despido vulnera todos los derechos fundamentales. Sareb defiende que la salida de Cordero es el resultado de una investigación interna que determinó que el ex directivo envió una ingente cantidad de información confidencial -más de 400 archivos- desde su cuenta de correo electrónico profesional hasta su ordenador personal.

El ex tesorero asegura que el objeto de esos correos era exclusivamente de uso profesional, dado que trabajar en modo remoto presenta deficiencias técnicas, según comentaron varios testigos durante la vista oral. Explica que estaban al tanto de esa práctica sus superiores, como su jefe directo Manuel Ángel Gómez Gilabert, quien, de hecho, se abstuvo de la votación en la que se decidió su despido.