Los trámites para que Renfe tenga por primera vez en su historia un competidor privado en el transporte de viajeros se abren paso en la línea internacional Oporto-Vigo. El competidor sería Arriva, participada al 100% por el operador público alemán Deutsche Bahn (la Renfe germana), siempre que cumpla el último escollo planteado por Renfe ante la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC): superar favorablemente un «informe de equilibrio económico», que viene a determinar si llegada del nuevo rival supondrá más pérdidas a Renfe en un trayecto ya de por sí deficitario y en el que cobra subvenciones públicas por ello.

Y es que parte del trayecto entre las ciudades gallega y portuguesa está sujeto a condiciones de Obligación de Servicio Público (OSP), es decir, subvencionado para cubrir pérdidas y evitar el cierre de la línea. Lo que hizo Renfe el pasado 26 de noviembre, según ha sabido El Independiente, fue activar una normativa europea que no es obligatoria y que implica una suerte de test o examen que determine «si el equilibrio económico de un contrato de servicio público se vería comprometido por un nuevo servicio ferroviario internacional de viajeros».

El 26 de noviembre Renfe solicitó a competencia el informe, que no es obligatorio

Los viajes internacionales en la Unión Europea se encuentran liberalizados desde 2010. España gestiona líneas con otros operadores públicos, como el luso (Comboios de Portugal) y el francés (SNCF). El primer intento privado de abrir ese mercado lo ha protagonizado Air Nostrum en el AVE Madrid-Barcelona-Montpellier, un plan que Renfe pretende tumbar sin ambages.

En el caso de la ruta entre España y Portugal, de momento, la agresividad del operador único español parece mucho más moderada. No presentó alegaciones en la fase anterior, cuando la CNMC publicó la metodología para trayectos internacionales en líneas regionales y de Media Distancia (creada expresamente para este proyecto). Ahora la CNMC debe, según las fuentes consultadas, iniciar un procedimiento que tiene de plazo seis semanas desde la recepción de la documentación.

Fuentes de Arriva se muestran «confiadas». «Somos muy optimistas sobre el resultado de la prueba, que nos permitirá, entendemos, operar el servicio propuesto. Todavía nos quedan entre seis y ocho semanas para obtener la luz verde definitiva».

Los planes de Arriva

Los planes de Arriva trascendieron alrededor de mayo. Su objetivo: combinar la nueva conexión ferroviaria con su ya amplia presencia en el negocio del transporte por carretera tanto en Galicia como en el norte y centro de Portugal para crear un nuevo imperio intermodal en ambas regiones.

Los planes de Arriva Spain Rail, la filial ferroviaria española de DB, pasan por abrir la ruta entre A Coruña y Oporto el 17 de julio de 2019, aunque las últimas declaraciones de sus portavoces incluso adelantan esa fecha. La conexión propuesta contaría con paradas en otras ciudades gallegas (Santiago de Compostela, Vilagarcía de Arousa, Pontevedra, Vigo) y portuguesas (Valença do Minho y Nine), a las que se podrían sumar otros destinos intermedios.

Las estimaciones contemplan una demanda potencial de 800.000 viajeros

Las estimaciones del grupo contemplan que la conexión entre ambos países concentrará una demanda que puede alcanzar los 800.000 pasajeros al año (con un suelo mínimo de unos 360.000 viajeros previstos). La duración de cada trayecto sería de 2 horas y 48 minutos para cubrir los 342 kilómetros entre ambos extremos, y contaría con cuatro frecuencias diarias, dos por cada sentido. Las conexiones, en principio, se operarán con dos trenes tipo Talgo Pendular, con capacidad para 220 pasajeros.

Actualmente la operadora pública portuguesa Comboios de Portugal (compartiendo los costes de explotación con Renfe) opera la ruta entre Oporto y Vigo, con dos frecuencias diarias y un tiempo de 2 horas y 20 minutos para recorrer 185 kilómetros. El proyecto de Deutsche Bahn va más allá y pasa por extender desde un primer momento esa conexión hasta A Coruña. Según la documentación remitida por la CNMC en mayo, la compañía alemana pretende a medio plazo acabar extendiendo la conexión hasta la misma Lisboa, pero Arriva rechaza que sus pretensiones pasen por llegar a la capital portuguesa.

Experiencia en autobuses

Deutsche Bahn no se conforma con explotar la nueva ruta de tren. Sus planes pasan por aprovechar la amplia presencia en el negocio del autobús del grupo Arriva tanto en Galicia como en el norte y el centro de Portugal para integrar comercialmente ambos medios de transporte y crear un negocio intermodal a ambos lados de la frontera.

Arriva cuenta con una flota en Galicia de 224 autobuses que mueven cinco millones de pasajeros

Arriva, de origen británico pero ahora controlado por la germana DB, es un grupo precisamente volcado como actividad principal en el transporte terrestre por carretera y que cuenta con presencia en España desde 1999.

La compañía cuenta con una potente presencia en el negocio del autobús en Galicia, con una flota de 224 autobuses que transporta 5 millones de viajeros al año, en rutas que conectan Santiago de Compostela, A Coruña, Lugo, Orense, Ferrol y numerosas localidades de mediano y pequeño tamaño. Además, Arriva tiene basados otros 230 autobuses en el centro y norte de Portugal, donde cuenta con un negocio de 16 millones de viajeros.