El consejo que BBVA celebrará este jueves, un día antes de la publicación de resultados de 2018 y de la presentación en sociedad del nuevo consejero delegado Onur Genç, tendrá a un protagonista ineludible: Francisco González.

La sombra del que fue presidente ejecutivo del banco hasta finales de diciembre y actual presidente de honor del grupo y de la fundación es alargada. Tan alargada como cuestionada tras el estallido del escándalo de espionaje masivo que apunta a vínculos dudoso entre el directivo y el comisario José Manuel Villarejo. 

Según informaciones publicadas por Moncloa.com y El Confidencial, FG -como se conoce en el sector a Francisco González- habría encargado al ex policía escuchas ilegales, a través del jefe de seguridad de BBVA, Julio Corrochano, para frenar una operación que pretendía en 2004 apartarlo del banco y convertir a la constructora Sacyr en accionista de referencia.

La opinión pública y los más de 130.000 empleados de BBVA van forjando su propio veredicto, dañando la reputación del banco

BBVA ya ha anunciado la existencia de una investigación en curso para dilucidar los hechos, pero, independientemente del resultado de la misma, la reputación de BBVA está tocada. La opinión pública y los más de 130.000 empleados de la entidad van forjando su propio veredicto, al tiempo que los supervisores financieros urgen al banco a zanjar la polémica.

En este marco, los miembros del consejo, principal órgano de decisión del banco, se enfrentarán este jueves ante un dilema: apartar al FG del cargo de honor o esperar a que la justicia determine su implicación con las escuchas ilegales.

“Si el banco quiere desmarcarse de actuaciones dudosas, más allá de que éstas puedan o no probarse, debería adoptar medidas contundentes, sin esperar a los resultados de la investigación. Eliminar la presidencia de honor es el primer paso para estrenar una nueva etapa en la que los principios éticos no se pongan en duda”, opinan fuentes del entorno del grupo.

La patata caliente del consejo y los supervisores

La patata caliente del consejo no es baladí, mientras crece la presión por diferentes frentes. La relación entre BBVA y Villarejo preocupa en las oficinas del Banco Central Europeo (BCE). El posible daño reputacional es visto como un factor de riesgo por parte del supervisor financiero europeo, que ya le ha instado a ponerle coto en el menor plazo posible. La semana pasada, el vicepresidente de la institución, Luis de Guindos apremió a la entidad a acelerar la investigación que ha abierto sobre un caso cuyas responsabilidades parecen apuntar a su ex presidente.

“Vamos a esperar a las conclusiones de la investigación”, señaló Guindos, al que el presidente del banco central, Mario Draghi, cedió la responsabilidad de referirse a este caso durante la rueda de prensa celebrada la semana pasda en Fráncfort tras la reunión de política monetaria del BCE. Para Guindos, los resultados de esta investigación interna “deberían estar disponibles lo más rápido posible porque en estas cuestiones el tiempo es esencial”.

BBVA reconoció el pasado 14 de enero que había contratado los servicios de Villarejo y que la nueva dirección del banco había encargado una investigación a la consultora PwC y a Uría Menéndez para clarificar la relación con la empresa Cenyt, vinculada al ex policía. Las dos firmas habrían sido contrataras para reforzar la investigación que meses antes ya había iniciado Garrigues.

“Actuar con la contundencia necesaria”

Carlos Torres Vila, presidente del banco, se mostró muy crítico con los hechos en una misiva que remitió a su plantilla y en la que reconoció estar “escandalizado”. Destacó que la entidad que dirige es “un banco honesto, que cree profundamente en los principios y en la ética”. Aseguró que su principal misión es la de aclarar lo ocurrido y actuar de forma contundente para resolver la situación. “Podéis estar seguros de que mi prioridad es esclarecer los hechos y actuar con la contundencia necesaria para resolver esta situación”, aseveró.

“De ser ciertas, se trataría de conductas indudablemente muy graves, deplorables, diametralmente opuestas a lo que somos y a lo que todos nosotros representamos, y, en definitiva, a los valores de BBVA que nos mueven día a día”, recalcó el número uno del banco.