Economía

Alemania recorta de forma drástica su previsión de crecimiento en 2019

Rebaja hasta al 1% el incremento previsto del PIB, ocho décimas menos de lo inicialmente previsto

La canciller alemana Angela Merkel. Alemania ha recortado su previsión de crecimiento de la economía por el Brexit y las tensiones comerciales.

La canciller alemana Angela Merkel. EP

La perspectiva de un «brexit» duro y las tensiones comerciales internacionales ya tienen un impacto en Alemania, la mayor economía de la Unión Europea (UE), que hoy anunció una revisión a la baja de su previsión de crecimiento económico en 2019.

El ministro alemán de Economía, Peter Altmaier, reconoció que las cifras que maneja el Ejecutivo alemán obligan a rebajar hasta al 1 % el incremento previsto del producto interior bruto (PIB), ocho décimas menos de lo inicialmente previsto.

El ministro aludió a la «gran preocupación» que existe en medios empresariales alemanes ante la perspectiva de que el Reino Unido abandone la UE sin acuerdo.

Se trata de una drástica reducción la del recorte del crecimiento previsto en comparación con previsiones iniciales de aumento del PIB, que el Gobierno alemán había esperado situar en el 1,8 % tanto en 2018 como en 2019.

El año pasado, según los datos de la oficina de estadísticas alemana, se cerró con un incremento del 1,5 % del PIB, mientras que hoy llegó la confirmación de que en 2019 la economía de la «locomotora» europea podrá crecer un moderado 1 %.

Entre las razones que explican la revisión de las previsiones oficiales de Berlín está en primer lugar la posibilidad de que haya un «brexit» sin acuerdo entre el Reino Unido y el resto de los socios de la UE.

«La economía alemana se encuentra también en este año en un rumbo de crecimiento, el décimo año consecutivo. Este es el período de crecimiento más prolongado desde 1966 y al mismo tiempo una señal de la capacidad de nuestra economía social de mercado», empezó diciendo Altmaier.

«Claro que crece el viento en contra, sobre todo procedente del ámbito económico exterior, especialmente por el ‘brexit’, los conflictos comerciales y el entorno de la política fiscal internacional», reconoció posteriormente ante la prensa.

El ministro admitió que el Ejecutivo se está preparando para las consecuencias de un «brexit» sin acuerdo pero precisó que aunque se pueden aplicar medidas para evitar el impacto de una salida «desordenada» del Reino Unido, habrá áreas en las que eso no será posible.

Aludió a que en los últimos dos años la evolución del tipo de cambio de la libra esterlina y el euro ha perjudicado a la competitividad del sector exterior alemán, con diferencia el sector de donde procede el principal empuje de la economía del país.

«Esto no se puede compensar con preparativos porque el Reino Unido no es miembro de la eurozona», admitió el ministro al ser preguntado en qué áreas no es posible compensar por adelantado el impacto de un «brexit» sin acuerdo.

Y la segunda razón ofrecida para la modificación de las perspectivas oficiales son las tensiones comerciales surgidas entre los grandes bloques tras la llegada a la presidencia de Estados Unidos de Donald Trump.

«El crecimiento ralentizado en comparación con el del año anterior tienen que estimularnos para mejorar el marco que permita el éxito y la competitividad» del país, agregó esperanzado el ministro.

Altmaier se refirió al mercado de trabajo y consideró que su desarrollo es «positivo» antes de asegurar que el índice de desempleo se situará «previsiblemente» en el 4,9 % y que el número de ocupados subirá hasta los 45,2 millones.

Otros datos macroeconómicos incluidos en el informe anual presentado por Altmaier y en el que se menciona la reducción de la previsión del crecimiento, aluden al endeudamiento del país, del que indicó que se situará por debajo del umbral del 60 % del PIB.

La noticia del recorte de las previsiones de crecimiento alemán para 2019 llega pocos días después de que la Oficina Federal de Estadísticas (Destatis) conjurara con sus datos la amenaza de que se hubiera producido ya una recesión técnica en 2018.

En el primer trimestre del año pasado el PIB alemán avanzó un 0,4 % y en el segundo repuntó hasta el 0,5 %, animado por el consumo interno, pero la segunda mitad del ejercicio se vio ensombrecida por las tensiones comerciales, los problemas en el sector del automóvil y la falta de personal cualificado.

La economía alemana se contrajo un 0,2 % en el tercer trimestre, algo que no habían previsto la mayoría de analistas, y registró un crecimiento «positivo y pequeño» en el cuarto trimestre, cuyo dato se conocerá el próximo 14 de febrero.

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