Economía | Empresas AMENAZA PARA 25.000 EMPLEOS EN EL SECTOR

El turismo tiembla por el Brexit duro tras 60 años con los británicos como mayor mercado

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El turismo tiembla por el Brexit duro tras 60 años con los británicos como mayor mercado
"Brexit: ¿Merece la pena?"

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Resumen:

“Se habla mucho de ello, se ha creado un auténtico mito sobre la llegada de las suecas a nuestras playas. Pero la verdadera revolución fue la llegada de los británicos”, explica muy serio en medio del barullo de Fitur un ejecutivo del sector turístico patrio, que vive con desasosiego estos días los azares de la actualidad política en Reino Unido. “La historia del turismo en España sería otra sin los turistas británicos”. Se para y piensa: “Es que sin turistas británicos lo mismo no habría historia del turismo en España”.

El Reino Unido es el mayor mercado emisor de viajeros hacia los destinos turísticos españoles. Lo es ahora y lo ha sido desde que nuestro turismo tiene memoria. Y es que los turistas británicos llevan concentrando el mayor número de llegadas desde hace 60 años. Tradicionalmente, y año tras año, cerca de una cuarta parte del total de turistas extranjeros que vienen a España proceden de Reino Unido.

El año pasado, uno de cada cinco turistas que vinieron a España lo hicieron desde Reino Unido: 18 millones

El año pasado, a falta de que se confirmen los datos oficialmente, de los 82,6 millones de viajeros internacionales que visitaron España, en torno a 18 millones fueron británicos. Uno de cada cinco, algo más, y eso que la cifra de llegadas ha caído -unos 400.000 viajeros menos- porque muchos british tourists han vuelto a viajar a destinos mediterráneos como Turquía, Egipto, Túnez, tras años de parón por la inestabilidad política.

18 millones de turistas. En un año con las cifras a la baja. Es por ello que el sector turístico vigila con preocupación los vaivenes políticos en la ribera del Támesis que amenazan con que el Brexit -la salida de Reino Unido de la Unión Europea- se acabe produciendo de forma abrupta y sin acuerdo con Bruselas. Nadie espera que esos millones de turistas se esfumen de un año para otro, el sector sí teme que un Brexit duro suponga un frenazo de las llegadas. Seguirán viajando, y muchos vendrán aquí, pero desde el sector turístico español se teme que en caso de un Brexit a las bravas la caída pueda rondar los cuatro millones de visitantes.

“Todo depende de qué tipo de Brexit acabe llevándose a cabo. Cuando se disipen las dudas se podrán reactivar las reservas del mercado británico hacia España”, apunta Gabriel Escarrer, consejero delegado de Meliá Hotel Group, la mayor hotelera española. El ejecutivo se dice “muy tranquilo”, porque da por hecho que habrá acuerdo entre Londres y Bruselas, y no se aplicará el Brexit duro. ¿Pero y si no hay acuerdo finalmente?

Meliá, y el sector turístico en su conjunto, reconoce abiertamente dos temores. Uno, que se produzca una fuerte devaluación de la libra respecto al euro, lo que haría que se encarecieran mucho los viajes fuera de la isla para los turistas británicos y cayera la demanda. Dos, que un Brexit sin acuerdo provocara que se exigieran visados para la entrada a España de su mayor contingente de turistas. “Sería catastrófico”, “muy negativo”, “nefasto”, alertaba Escarrer, en un encuentro con la prensa esta semana en Fitur.

Ante esta eventualidad, son muchas las empresas turísticas que no ocultan que ya han diseñado un plan de contingencia para contener el impacto. En el caso de Meliá contempla diferentes fórmulas “para contrarrestar la caída del mercado británico, sustituyendo esos turistas por otros procedentes de Europa de Este o de Escandinavia, y a medio plazo también de Latinoamérica y Estados Unidos”, explicaba Escarrer.

Desde Barceló, grupo hotelero y de agencias de viajes, se subraya que el principal problema ligado al Brexit es que la incertidumbre “acabe impactando a la economía británica en su conjunto, lo que se traduciría en una caída de la demanda de viajes de los ciudadanos británicos”, subraya Raúl González, consejero delegado de la compañía. El ejecutivo incluso apunta que la incertidumbre actual puede acabar convirtiéndose en una oportunidad de negocio para las empresas españolas para cerrar operaciones con empresas británicas.

«Sin turistas británicos no habría historia del turismo en España», dice un ejecutivo

Desde NH Hotel Group se vive la situación con tranquilidad relativa, porque su negocio no está en el segmento vacacional, el más afectado en caso de caída brusca de llegadas de turistas británicos. «El Brexit sólo tendrá un verdadero impacto si acaba afectando a la marcha de la economía global, lo haría que frenara el consumo», indica Ramón Aragonés, consejero delegado de NH. Pero si frena, afectará a todos.

Los cielos del Brexit

Si la primera ministra británica, Theresa May, no encuentra la fórmula para que el Parlamento dé el visto bueno al acuerdo de salida pactado con Bruselas -a ése o a otro-, se puede llegar a la situación caótica de plantarse el 29 de marzo, fecha prevista para la salida de la UE, y que se produzca un huida sea caótica y sin ningún orden.

Ante esta eventualidad, no sólo podría acabar imponiéndose la necesidad de visados para los ciudadanos británicos que quisieran viajar a Europa, sino que también podría generarse un auténtico caos en el sector aéreo al quedar sin efecto los cielos abiertos a las aerolíneas británicas. Los cielos abiertos permiten la libre operación de rutas dentro de la UE a las compañías europeas y las aerolíneas británicas, dejarían de serlo.

Caso particular es el de IAG, el holding que agrupa a Iberia, Vueling, British Airways y Aer Lingus. Y es que la salida del Reino Unido de la UE podría hacer que dejara de haber una mayoría de capital europeo en el accionariado de la compañía, dado que el capital británica dejaría de ser comunitario.

Una situación que ha puesto en duda que Iberia y Vueling, por ejemplo, pudieran seguir volando dentro de la UE en caso de Brexit duro el 29 de marzo y que ha hecho que las compañías lleven semanas  en negociaciones con Bruselas para demostrar su españolidad. “Iberia y Vueling son españolas. Se está trabajando para que no haya dudas. El 1 de abril van a seguir volando sin ningún problema”, sentencian fuentes próximas a IAG. El respaldo del Gobierno español a las compañías y su cobertura en las conversaciones con Bruselas están siendo intensos.

Un Brexit abrupto podría poner en jaque muchas de las rutas aéreas entre Reino Unido y España, con el consiguiente impacto en las posibilidades de viaje para los turistas británicos hacia los destinos nacionales.

Un Brexit duro pondría en peligro 25.000 empleos en España, una cuarta parte de los creados por el sector el año pasado

“Es algo que el sector turístico español no se puede permitir”, sentencia José Luis Zoreda, vicepresidente de Exceltur, un lobby que agrupa a una veintena de las mayores empresas turísticas del país. “Hay que asegurar la conectividad aérea, y si hubiera un Brexit duro las conexiones no podrían ser menos a las que tenemos en estos momentos. Confiamos en que no haya un Brexit abrupto, pero debemos estar preparados si al final sucede, y el tema de la conectividad es el primero que hay que solucionar”.  Sin vuelos suficientes, los turistas británicos no tienen formar de venir. Sin más.

Desde el Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC, por sus siglas en inglés), una asociación de grandes empresas turísticas de todo el mundo, se alerta de la destrucción de empleo en el sector del turismo de toda Europa en caso de Brexit duro. El peor parado, claro, el sector británico, con una pérdida de 100.000 empleos. En el conjunto de Europa continental la destrucción de empleo alcanzaría los 80.000 puestos de trabajo, de los que casi un tercio -hasta los 25.000- afectaría directamente a España.

La eventual pérdida de esos 25.000 empleos daría al traste con más de una cuarta parte de los 92.400 creados en España el año pasado, que llevo al sector turístico nacional a marcar un nuevo récord de empleo con casi 2,39 millones de afiliados a la Seguridad Social. Se rompería así la senda de crecimiento emprendida a comienzos de 2014 y que ha llevado al turismo a concentrar casi un 13% del total de afiliaciones en España.

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