Economía

El juez extingue dos empresas de Victorio y Lucchino tras dejar 10 millones sin pagar

Un juzgado de lo Mercantil de Sevilla da por concluidos los concursos de acreedores de V&L Costura, Diseño y Moda SA y Patrimonio de Moda SL después de más de seis años de tramitación por insuficiencia de bienes para pagar todas las deudas

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El juez extingue dos empresas de Victorio y Lucchino tras dejar 10 millones sin pagar
Los diseñadores Victorio y Lucchino, presentando su última colección de trajes de flamenca.

Los diseñadores andaluces Victorio y Lucchino, presentando su última colección de trajes de flamenca. @victorioylucchi

Resumen:

El juzgado de lo Mercantil que ha tramitado el concurso de acreedores de las empresas de Victorio y Lucchino ha dado por terminado el proceso después de más de seis años y ha acordado la extinción de las sociedades por insuficiencia de bienes para pagar todas las deudas. V&L Costura, Diseño y Moda SA y Patrimonio de Moda SL, las dos firmas con las que operaban los diseñadores andaluces, han dejado unos diez millones de euros sin abonar.

En un auto fechado el pasado 6 de marzo, al que ha tenido acceso El Independiente, el Juzgado de lo Mercantil 1 de Sevilla accede a la petición de la administración concursal y acuerda la conclusión del procedimiento de las dos citadas compañías tras comprobar las cuentas presentadas. Ninguna de las partes personadas se opuso a dicha solicitud, siendo firme la resolución judicial.

El 28 de enero de 2013, el juzgado declaró en concurso voluntario de acreedores a V&L Costura, Diseño y Moda y a Patrimonio de Moda, dos de las compañías con las que comercializaban sus creaciones José Víctor Rodríguez (Victorio) y José Luis Medina del Corral (Lucchino). Las empresas solicitaron el auxilio judicial debido a los “momentos de dificultad económica” que sufrían como consecuencia de la «profunda crisis» y con la confianza de poder diseñar un plan de viabilidad que les permitiera continuar con la actividad, lo que finalmente no resultó posible: el concurso ha terminado en liquidación.

Según ha podido conocer este periódico, la administradora ha logrado pagar el 100 % de los créditos contra la masa (los reconocidos a raíz de la entrada en concurso) de las dos sociedades con los recursos de que disponía y tan sólo una parte de los créditos concursales (los anteriores al inicio del procedimiento judicial).

En concreto, de los 12.280.000 euros en créditos concursales de V&L Costura, Diseño y Moda se ha cubierto el 36 %, por lo que unos 7.859.000 euros han quedado impagados. En el caso de Patrimonio de Moda, la deuda no satisfecha se eleva a 2.130.000 euros.

El juez da por concluidos los concursos de acreedores de V&L Costura, Diseño y Moda SA y Patrimonio de Moda SL por insuficiencia de bienes

La venta de los locales que Victorio y Lucchino tenía en la céntrica Plaza Nueva y en la calle Sierpes (ambas en Sevilla), la dación en pago a los bancos de la casa natal de Velázquez -taller de los diseñadores durante 30 años- y de otro inmueble para cancelar la deuda hipotecaria con los bancos y la liquidación de mercadería ha permitido a la administración concursal generar recursos para pagar parte de las deudas. Ello ha permitido cobrar a Hacienda, Seguridad Social, trabajadores y algunos proveedores.

En abril de 2018, los conocidos diseñadores andaluces fueron inhabilitados por el juez de lo Mercantil Eduardo Gómez López a administrar empresas durante un periodo de dos años tras calificar como culpable el concurso de acreedores de V&L Costura, Diseño y Moda -constituida el 1 de enero de 1984- y Patrimonio de Moda, firma ésta que inició sus operaciones el 26 de marzo de 2010. La medida fue propuesta por la administradora y no fue combatida por las empresas concursadas.

Nuevas colecciones

En su artículo 164, la Ley Concursal establece que el concurso de acreedores se calificará como culpable «cuando en la generación o agravación del estado de insolvencia hubiera mediado dolo o culpa grave del deudor o, si los tuviere, de sus representantes legales y, en caso de persona jurídica, de sus administradores o liquidadores, de hecho y de derecho, apoderados generales, de quienes hubieren tenido cualquiera de estas condiciones dentro de los dos años anteriores a la fecha de declaración del concurso”. La inhabilitación de las personas afectadas por la calificación para administrar bienes oscila entre los dos y los 15 años, por lo que la sanción impuesta se sitúa en el rango inferior.

Con taller en el número 20 de la sevillana Plaza del Cristo de Burgos, cerca del estudio del que salieron sus diseños durante las tres últimas décadas, Victorio y Lucchino comercializa en este momento su colección primavera-verano 2019 bajo el título de El color que da la vida e integrada por prendas de vestir, bolsos, zapatos… La presentación tuvo lugar el pasado 17 de noviembre en el Teatro Campoamor (Oviedo) y esos diseños desfilarán el próximo 11 de abril en la ‘Murcia Pasarela Mediterránea’.

Los creadores andaluces también ha sacado una colección de trajes de flamenca con el nombre de Por las calles de mi Sevilla, siguen firmando trajes de novia y chaqués para hombres y han llegado a acuerdos con terceros para que vendan sus diseños exclusivos. Es el caso de gafas (Opticalia), piezas de joyería (Marcel Joyas), juegos de camas (Creaciones Euromoda) y maletas de viaje (Arsamar Enterprise).

Explotación de activos inmobiliarios

Según la información que consta en el Registro Mercantil, José Luis Medina del Corral figura como administrador único de una sociedad llamada Barocasi SL. Ésta comenzó sus operaciones el 25 de noviembre de 2016 y tiene por objeto «la tenencia y explotación de activos inmobiliarios y mobiliarios» y «otras actividades de consultoría de gestión empresarial».

En marzo de 2017, la compañía cambió de domicilio social -de Álvarez Quintero, 5 a Plaza del Cristo de Burgos, 20- y amplió su objeto social a «la explotación agrícola y ganadera». Victorio y Lucchino tienen una finca en la localidad sevillana de Constantina, conocida como ‘Las campanillas de San José’, en la que han llegado a tener yeguada propia.