Renfe ha registrado pérdidas de 14,3 millones de euros en el primer trimestre de 2019: una caída lastrada por la filial Renfe Mercancías, cuyos números rojos ascienden a 8,75 millones los primeros tres meses del año. El dato, conocido esta semana, es el enésimo capítulo de una lista de fracasos para la división ferroviaria en los dos últimos años. Las pérdidas constatan el naufragio total del Plan de Gestión 2017-2019, también conocido como plan de rescate, que iba a devolver a beneficios a Renfe Mercancías en el actual ejercicio; no solo no lo ha hecho, sino que la filial no sale de pérdidas tras adelgazar la plantilla hasta una cuarta parte y vender miles de activos como locomotoras y vagones por menos dinero del esperado.

El plan lo presentó en abril de 2017 el actual director general Abelardo Carrillo tras la multa de 65 millones impuesta por la CNMC a Renfe y a Deutsche Bahn por constituir un cartel, sanción que destrozó las cuentas del operador ferroviario. «No hay motivo para no pensar que Renfe Mercancías tiene futuro», destacó hace algo más de dos años Carrillo. El director general anticipó un «equilibrio de cuentas mediante los ingresos extras del proceso de saneamiento» y avanzó para 2018 un «equilibrio operativo entre ingresos y gastos» y para 2019 consolidar «rentabilidad».

El actual director general garantizó «rentabilidad» para 2019

Renfe defiende que «a grandes rasgos, el plan se está cumpliendo» y fundamenta este argumento en el Ebitda, un indicador financiero que revela los beneficios antes de restar los intereses de deuda, los impuestos y las depreciaciones contables por deterioro. «En 2017 nos acercamos al punto de equilibrio al registrar un 0,9% negativo de Ebitda. En 2018 éste arrojó pérdidas de dos millones de euros por las huelgas ocurridas en los ferrocarriles franceses y la crecida del mercado de automóviles. Y este año nos van a afectar problemas en las infraestructuras, como los que se han producido en el Corredor Cantábrico», destaca una portavoz.

Carrillo fue nombrado responsable de Mercancías en septiembre de 2016. En abril de 2017 expuso su plan, basado en recortar un 24% la plantilla, que pasó de 1.312 trabajadores a 996 (Renfe dice que el reajuste es del 20% pero las matemáticas dan 24%). Las pérdidas se redujeron casi automáticamente de 48,4 millones a 17 millones, principalmente debido al reajuste laboral. A continuación, en 2018 la filial volvió a perder 16 millones, y eso a pesar de que las demás divisiones que conforman la empresa estatal (Fabricación y Mantenimiento, Alquiler de Material Ferroviario y Viajeros) consiguieron cerrar el año pasado con beneficios de 80 millones para el Grupo Renfe.

El tercer revés llegó a finales del curso pasado. En octubre Renfe Mercancías anunció una subasta de la que venía tiempo hablándose: 71 locomotoras y 1.432 vagones de tren saldrían a la venta, agrupados en 74 lotes, por un precio «mínimo» de 17,5 millones de euros. «La desinversión es una de las medidas que incluye el plan de saneamiento que la compañía ferroviaria lanzó a comienzos de 2017 para garantizar la viabilidad futura de este negocio», recogieron entonces las agencias.

La filial de Mercancías no organizará más subastas por decisión de Renfe

La subasta fracasó estrepitosamente: se vendieron 33 locomotoras y 204 vagones, pero solo se ingresaron 3,8 millones, menos de la cuarta parte de lo previsto. El resto del material rodante fue para chatarra. Renfe defiende que esto solo forma parte de una «primera fase». Este medio ha hablado con actores del sector privado, los cuales protestan por la intransigencia y la falta de flexibilidad del concurso a la hora de subastar maquinaria. Según las fuentes consultadas, Renfe ha retirado a Mercancías la organización de próximas subastas, asignándole el cometido a la división de Alquiler de Material.

El cuarto golpe vuelve a ser la cuenta de resultados en lo que va de año: 8,75 millones perdidos en un trimestre equivalen a más de 30 millones de euros al cierre del ejercicio. Y todavía hay más: desde la llegada de Carrillo, los kilómetros acumulados por los trenes de Renfe han pasado de constituir el 71% del sector de las mercancías en 2016 al 65% en la actualidad. Una pérdida sangrante de cuota de mercado que empezó con la liberalización del negocio en 2005 y que arrastra a todas las firmas.

En dos años y medio se han perdido seis puntos de cuota de mercado

El sector, incluidas las empresas privadas, ingresó en 2007 más de 335 millones de euros; en 2017 los ingresos cayeron a 222 millones según el último Observatorio del Ferrocarril en España. Los actores privados se centran mayoritariamente en la futura liberalización de la alta velocidad y tan solo alguna firma como ACS trata de avanzar en el sector de las mercancías aliándose con Renfe. Casi el 98% de las mercancías que se mueven en España se transportan por carretera. El tren es mucho más limpio y sostenible que los vehículos motorizados y por eso la cuota en Alemania y otros estados europeos llega hasta el 30%, cuando no rebasa este porcentaje. España es la gran excepción.