Economía

Calviño urge a pactar un 'salvavidas' europeo de inversiones en plena desaceleración

Bruselas abordará en las próximas semanas un mecanismo de movilización de inversiones en tiempos de crisis para la eurozona dotado en principio con 30.000 millones de euros

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Calviño urge a pactar un 'salvavidas' europeo de inversiones en plena desaceleración

Nadia Calviño, ministra de Economía. Europa Press

Resumen:

De las primeras partidas presupuestarias que recortan los gobiernos cuando sobreviene una crisis son las inversiones públicas. Es el margen que queda cuando se excluyen la protección social, la sanidad o la educación. Pero es precisamente uno de los peores golpes que se puede asestar a una economía, pues implica reducir el potencial de crecimiento futuro, el que hará falta precisamente para financiar todas esas partidas de gasto tan necesarias y sociales. Pan para hoy y hambre para mañana.

Y es precisamente lo que ocurrió en España durante la crisis, como a otros Estados que, ahogados por el déficit, al final acabaron recurriendo, entre otros asideros al conocido como ‘Plan Juncker’ de inversiones para tratar de mantener la actividad una vez retirada la inversión pública.

La UE quiere aprender de los errores y, por eso, se planteó incluir en el próximo presupuesto a largo plazo, aún en negociación, un mecanismo de estabilización de las inversiones, en principio dotado con 30.000 millones de euros, que actuaría como ‘salvavidas’ en el momento preciso para que esta partida de gasto no cayera de manera generalizada en la eurozona y penalizara el crecimiento futuro del continente.

No se trata ahora de poner vendas al enfermo, sino de hacerle directamente más resiliente.

Y urge precisamente ahora que la UE ve como su economía empieza a frenarse por el efecto de cuestiones, no ya cíclicas, sino sobrevenidas, como el Brexit o la guerra comercial entre China y EE.UU. Por eso, la ministra de Economía, Nadia Calviño, emplazaba este jueves a la Comisión Europea a avanzar en las negociaciones para pactar y diseñar este mecanismo.

La llamada de atención de Calviño se produjo durante un acto conjunto precisamente con el presidente del Eurogrupo, Mario Centeno, en un debate organizado por la representación permanente de la Comisión Europea en España y la Fundación de las Cajas de Ahorro (Funcas) a escasos días de la celebración de las elecciones al Parlamento Europeo, ese que tendrá que aprobar o no el próximo Presupuesto y el que se juega su credibilidad en estos comicios.

Según dijo Calviño, «ahora que brilla el sol» es el momento de apuntalar la estructura de la UE y avanzar en términos de convergencia y cohesión. Es decir, es necesario afrontar las reformas aún pendientes para seguir construyendo una Europa capaz de dar una mejor respuesta a las próximas crisis económicas, antes de que estas arrecien. Y aunque eso es algo que, desde el punto de vista de los ciclos, debería quedar aún lejano, la actual coyuntura parece acercar la posibilidad.

Dicho esto, avanzó que en Bruselas ya se trabaja en este mecanismo de estabilización de las inversiones, a lo que añadió: «Espero que podamos profundizar en ellos en las próximas semanas», con la vista puesta en las nuevas reuniones del Eurogrupo a mediados del próximos mes, una vez pasados los comicios.

Algo más que el ‘Plan Juncker’

El nuevo mecanismo se presenta como una versión mejorada del conocido como ‘Plan Juncker’, el plan de inversiones puesto en marcha en 2014 y que recibe el nombre del actual presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker.

Dicho plan también se ideó para compensar los bajos niveles de inversión provocados por la crisis económica y financiera mundial desatada desde 2008. No era otra cosa que una movilización a gran escala de recursos comunes para apoyar las inversiones en los Estados. Las vías, un fondo para movilizar la inversión privada de la mano del Banco Europeo de Inversiones (BEI), asistencia técnica y mayor visibilidad a las oportunidades de inversión y la eliminación de trabas administrativas, tanto nacionales como europeas, a la inversión.

Pues bien, esta iniciativa ha inyectado 69.500 millones de euros en conjunto desde entonces y ha movilizado 371.000 millones de inversión en el sector privado. España ha sido el cuarto país más beneficiado, tras recibir 8.000 millones de euros. Esto da la idea de la posición de necesidad que ha ocupado el país en los últimos años y quizás por ello el interés de las autoridades españolas en contar con un mecanismo similar, pero perfeccionado.

¿En que consistiría el nuevo mecanismo?

De acuerdo con la propuesta inicial, avanzada por Bruselas hace exactamente un año, la conocida como Función Europea de Estabilización de las Inversiones también está llamada a contribuir a la estabilización de los niveles de inversión pública y a facilitar la rápida recuperación económica en caso de perturbaciones económicas importantes en los Estados miembros de la zona del euro y en los que participen en el mecanismo europeo de tipos de cambio (MTC II).

«Con sujeción a criterios estrictos acordes con políticas macroeconómicas y fiscales sólidas, podrán movilizarse rápidamente préstamos por un importe máximo de 30.000 millones de euros, junto con una bonificación de intereses para cubrir su coste», siempre para sostener los niveles de inversión, añadía una comunicación fechada el 31 de mayo de 2018.

«Como se ha puesto de manifiesto durante los años de la crisis, los actuales mecanismos de estabilización nacionales pueden no bastar para absorber determinadas perturbaciones macroeconómicas y a menudo existen riesgos de contagio a otros países, lo que tiene una incidencia especialmente nefasta en los niveles de inversión pública y en la economía real», añadía.

Más en detalle, esta herramienta incluirá un componente de subvención para cubrir los costes íntegros de los intereses. Se creará un nuevo Fondo de Apoyo a la Estabilización que recaudará contribuciones de los Estados miembros equivalentes a un porcentaje de sus ingresos monetarios derivados de los activos en su poder. Los ingresos de este fondo se asignarán al presupuesto de la UE para conceder bonificaciones de intereses a los Estados miembros que cumplan las condiciones de admisibilidad.